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Campo

Lluvias y calor dejarán la cosecha extremeña de cereales un 10% por debajo de la de 2025

Las cooperativas prevén alcanzar 823.753 toneladas en Extremadura en una campaña que ha venido marcada por las condiciones meteorológicas

Una cosechadora recoge cereal en una explotación agrícola.

Una cosechadora recoge cereal en una explotación agrícola. / BRAGIMO /EFE

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Cáceres

La producción de cereales (sumados los de invierno y el maíz) rondará esta campaña las 823.753 toneladas en Extremadura, de acuerdo con las primeras estimaciones que para esta cosecha ha elaborado Cooperativas Agro-alimentarias de España. De esta forma, el balance de 2026 quedará casi un 10% por debajo del obtenido en 2025. En el agregado nacional, las previsiones son las de obtener unos 20,5 millones de toneladas, volumen que supone un descenso del 22,83% respecto al de 2025, cuando se totalizaron 26,6 millones de toneladas.

Buena campaña

Pese a este significativo descenso, desde las cooperativas agroalimentarias se considera que puede hablarse de buena campaña, una vez que la del año pasado fue excepcional, con 26,6 millones de toneladas, lo que la colocó como la segunda mejor de la historia, solo por detrás de la de 2020.

El pronóstico para 2026 es el reflejo de unos últimos meses que han venido marcados por la evolución meteorológica. «Las abundantes precipitaciones registradas durante la siembra dificultaron las labores en algunas zonas productoras y, posteriormente, las altas temperaturas y la irregularidad de las lluvias en fases avanzadas del ciclo han afectado de manera desigual a los cultivos en las principales regiones cerealistas», apuntan las cooperativas en una nota de prensa. En ella avisan, asimismo, de que también será el tiempo que se registre en las próximas semanas el que determinará la evolución final de la campaña. Asimismo, se aduce, la producción prevista se mantiene en niveles cercanos a la media de campañas anteriores, lo que «confirma el peso estratégico del cereal en el conjunto de la agricultura española».

En la media

El dato extremeño también está muy próximo a la media de las últimas cuatro campañas (que es de 834.990 toneladas), un periodo que incluye el máximo de 2024 (1.272.979 toneladas) y la nefasta cosecha de 2023, una temporada que vino condicionada por los efectos de la sequía. Entonces, la recolección ascendió únicamente a 393.770 toneladas.

Campo de cereales en plena recogida.

Campo de cereales en plena recogida. / El Periódico

Por cultivos, de cumplirse las estimaciones de las cooperativas, la recogida de trigo blando se situaría en Extremadura en 201.928 toneladas, y la de trigo duro en 9.208 toneladas. La avena ascendería a 163.950 y la cebada a 118.903. El cómputo de los cereales de invierno en la región se completa con el triticale, con 46.752 toneladas. El dato más elevado corresponde, en cualquier caso, al maíz, con 283.013 toneladas previstas.

En el conjunto del país, los datos reflejan una campaña 2026 marcada por una pérdida de potencial productivo, que se vincula sobre todo a la merma de los rendimientos, especialmente en aquellos cereales más sensibles al estrés hídrico y térmico. En este sentido, el análisis por territorios muestra el impacto heterogéneo de la climatología sobre los rendimientos, con descensos significativos en buena parte de las zonas productoras.

En Extremadura el rendimiento medio cae un 5% de media, si bien con comportamientos muy desiguales dependiendo del cultivo del que se trate. Así, el recorte en el trigo blando se augura en un 10%, por un 1% menos en el duro. Más pronunciado sería el descenso en el caso de la cebada, donde la relación entre producción y superficie cultivada se resentiría un 17%.

Nacional por cultivos

A nivel nacional, por cultivos, el trigo blando alcanzaría una producción de 6,5 millones de toneladas, un 25,1% menos que en 2025, debido principalmente a la caída de los rendimientos medios, con 3,7 toneladas por hectárea frente a 4,79 contabilizadas en 2025, lo que supone una caída del 22%. La cebada, principal cereal por volumen de producción, registraría 7,56 millones de toneladas, un 26% menos que en la cosecha precedente. Aquí los rendimientos medios bajarían de 4,35 a 3,39 toneladas por hectárea, lo que representa también un descenso del 22%.

Plantación de maíz en un campo extremeño.

Plantación de maíz en un campo extremeño. / UPA-UCE

El trigo duro alcanzaría 498.135 toneladas, lo que se traduce en un descenso del 26% respecto a la campaña anterior. Un decremento que esta vez tiene su origen tanto en la reducción de superficie como en la disminución de los rendimientos. La recogida de avena se estima en 1,17 millones de toneladas, un 34,5% menos que en 2025, alcanzando las 2,21 toneladas por hectárea. Por su parte, el triticale (junto con otros cereales) llegaría a las 828.710 toneladas, con una caída del 15% y un descenso moderado de los rendimientos hasta las 2,88 toneladas.

Castilla y León liderará la producción de cereales, con un balance que se estima en 7.418.884 toneladas, por delante de Aragón (3.741.906 ); Castilla-La Mancha (3.411.936); Cataluña (1.920.716 ) y Andalucía (1.266.799 toneladas).

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