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Vivienda tensionada

El precio del alquiler fuerza a cuatro de cada diez inquilinos extremeños a cambiar de piso, compartirlo o irse a las afueras

El Observatorio Cofidis refleja que el encarecimiento de la vivienda reduce el margen económico de los hogares y limita su capacidad de ahorro

Archivo - Dos personas observan inmuebles en alquiler y en venta en un escaparate de una inmobiliaria ubicada en Palma.

Archivo - Dos personas observan inmuebles en alquiler y en venta en un escaparate de una inmobiliaria ubicada en Palma. / Matias Chiofalo - Archivo

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Cáceres

El precio del alquiler ha empezado a condicionar decisiones básicas de vivienda entre los inquilinos extremeños. El 42,4% de quienes viven de arriendo ha declarado haber tenido que tomar alguna decisión residencial por el coste de la vivienda, según el V Observatorio Cofidis de Economía, Sostenibilidad y Nuevas Tendencias de los Hogares Españoles 2026.

Entre las opciones más frecuentes han figurado mudarse a una vivienda más pequeña y económica (18,2%), empezar a compartir piso (6,1%) o trasladarse a las afueras (6,1%). El informe ha situado estos datos dentro de un contexto de mayor presión sobre los hogares, con menor margen financiero, poca capacidad de ahorro y más dificultades para afrontar gastos imprevistos.

El estudio se ha realizado entre población residente en España de 18 años y más, con una muestra aleatoria, estratificada y polietápica de 6.185 unidades. El observatorio ha señalado que este año se han identificado más señales de fragilidad económica, ya que una parte relevante de los hogares llega a fin de mes con escasa o nula capacidad de ahorro y con una mayor dependencia de redes de apoyo.

Presentación del V Observatorio de Cofidis.

Presentación del V Observatorio de Cofidis. / Cedida

Más esfuerzo para pagar el alquiler

La presión de la vivienda se refleja también en el peso que el alquiler tiene sobre los ingresos. Según el informe, el 36% de los hogares extremeños en alquiler destina más del 30% de sus ingresos a pagarlo, una proporción que, en muchos casos, supera el 35% recomendado para evitar el sobreendeudamiento.

El Observatorio ha indicado además que alrededor del 9% de los inquilinos ha tenido que recortar otros gastos para poder afrontar el alquiler, mientras que un 3% ha recurrido a la ayuda de familiares o amigos. Por otro lado, un 79% de los hogares en alquiler tiene capacidad para pagarlo únicamente con el salario, aunque el informe también recoge que algunos inquilinos y propietarios han tenido que acudir a entidades financieras o tirar de ahorros para poder afrontar gastos vinculados a la vivienda.

La situación de ingresos completa ese diagnóstico de vulnerabilidad. Según el estudio, el 12,1% de los hogares vive con 1.000 euros al mes o menos, lo que reduce el margen para encajar subidas, pagos extraordinarios o cualquier gasto imprevisto.

Menos ahorro y más apoyo externo

La presión económica también se nota en la capacidad de ahorro. El 23% de los hogares extremeños no ahorra nada a final de mes, mientras que otro 28% ahorra menos del 10% de sus ingresos. El resultado es un margen limitado para crear un colchón económico y una mayor exposición ante cualquier imprevisto.

En paralelo, el informe ha recogido el papel del apoyo económico externo. El 15,4% de los hogares ha reconocido haber recibido ayuda económica fuera del hogar durante el último año. Entre quienes han contado con ese respaldo, el 43,8% lo ha destinado a necesidades básicas, como alimentación y suministros, y el 14,6% lo ha empleado para pagar el alquiler o la hipoteca.

Sin colchón para gastos imprevistos

La falta de margen se observa también en la capacidad de respuesta ante gastos no previstos. Un 25% de los hogares no podría asumir un imprevisto de 5.000 euros, mientras que un 10% ni siquiera podría afrontar uno de 1.000 euros. A ello se suma que un 7% tendría dificultades incluso ante un gasto inesperado de 500 euros.

El Observatorio ha enmarcado estos datos en un escenario de fragilidad financiera para una parte de los hogares, en el que el aumento de los gastos fijos, la falta de ahorro y la necesidad de apoyo externo reducen la capacidad de reacción ante situaciones sobrevenidas.

El precio frena las decisiones sostenibles

El coste también condiciona los hábitos de consumo responsable. En Extremadura, el 55% de los hogares identifica el precio como la principal barrera para elegir opciones sostenibles en alimentación, según el informe.

Pese a ello, la disposición al cambio existe si va acompañada de algún tipo de retorno económico. Solo el 13,5% afirma no estar dispuesto a modificar sus hábitos de consumo para ser más sostenible. En cambio, un 32,7% sí lo haría si eso supone un ahorro a largo plazo, mientras que un 21,8% cambiaría sus hábitos si el ahorro fuera inmediato.

El informe concluye así que la sostenibilidad en los hogares extremeños no depende solo de la conciencia ambiental, sino también de la capacidad económica para asumir decisiones de consumo que, en muchos casos, se perciben como más caras.

Fuente: El Periódico de Extremadura

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