Salud
Los alimentos preparados aumentan peso (en la cesta extremeña de la compra)
Precocinados en conserva, congelados, sopas, tortillas refrigeradas o pizzas han ganado protagonismo en el consumo de alimentos de los extremeños a lo largo de la última década

Una mujer lleva el carro de la compra en un supermercado. / SHUTTERSTOCK
Las condiciones de vida, los precios, el tiempo libre disponible, la composición de las familias o las preferencias sociales no son ahora las mismas que las que había hace una década. Y como consecuencia de ello, tampoco lo es la composición de la cesta de la compra de las familias. Una evolución que van recogiendo las series de datos de consumo alimentario en hogares que mes tras mes elabora el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Es cierto que, de inicio, las estadísticas muestran que la cantidad de alimentos que adquieren los extremeños para consumir dentro de sus casas no ha cambiado en exceso en la última década. De esta manera, en 2016 la media por miembro de la unidad familiar fue de 51,1 kilogramos (o litros, dependiendo del producto) cada mes, mientras que diez años más tarde, en 2025 (con información recogida hasta noviembre), se situaba en un promedio de 48,1 kilos. Es casi un 6% menos de comida consumida por persona. En este punto, hay que tener en cuenta que estos registros no contabilizan el consumo en alimentación fuera del hogar, lo que podría explicar esta oscilación a la baja.
Pagar más por menos
Esa relativa estabilidad es solo en términos de peso o volumen. Si en lo que se pone el foco es en lo que se ha gastado en llenar la nevera, las cifras revelan una evolución muy diferente, porque para comprar una cantidad de alimentos algo menor los extremeños han tenido que incrementar su desembolso notablemente. En concreto, un 23,7%. Se ha pasado de unos 106,1 euros por persona y mes hasta algo más de 131 euros después de que el kilo (o litro) de comida haya aumentado su precio de media un 31,7%.
La relación de alimentos que se mete en el carrito de la compra es otra de las cosas que ha variado en estos diez años. Por ejemplo, los platos preparados, que son una de las categorías que mejor está funcionando dentro del consumo alimentario en España, han ido ganando peso progresivamente en Extremadura. La penetración de estos productos (el porcentaje de hogares que los han comprado al menos una vez durante el periodo analizado) ha avanzado en la región desde el 78,6% en promedio durante 2016 hasta el 87% del año pasado.

Neveras con platos preparados en un supermercado. / Eduardo Parra / Europa Press
De sopas a pizzas
Este capítulo de productos engloba precocinados en conserva, congelados, sopas, tortillas refrigeradas o pizzas. Sumados todos, el consumo medio mensual per cápita alcanza los 1,2 kilos, que en gasto se traducen en más de seis euros al mes por integrante del hogar. A estos platos, habría que sumar la presencia en la dieta de otros elementos ultraprocesados, como los snacks, determinada bollería, panes industriales o comida rápida. Una categoría de alimentos que se ha vinculado a una mayor probabilidad de padecer enfermedades como hipertensión, obesidad o diabetes, sobre todo cuando sustituyen en la dieta a los productos frescos.

Piezas de ternera expuestas en una carnicería en un puesto de un mercado. / Eduardo Parra / Europa Press
¿Y qué ha ocurrido con los alimentos sin procesar? Si se mira la penetración de los pescados frescos, esta ha retrocedido sensiblemente en estos diez años: más de catorce puntos porcentuales, del 61,3% al 47%. El mismo camino ha seguido el dato de consumo, e incluso el gasto ha caído de forma leve, a pesar del importante auge del precio. Un terreno perdido que tampoco ha sido ocupado por los pescados congelados, cuya ingesta en el hogar, aunque algo menos, también ha bajado (del 56,7% al 45,2%). Merluza y sardina ocupan al alimón el primer puesto como pescados más consumidos en la región, superando a salmón y bacalao, que aparecen a continuación.
Mucho mayor, alrededor del doble, es el porcentaje de familias extremeñas que consume carne fresca cada mes. La proporción es del 92,3% en 2025, nivel muy similar al de 2016, que se situaba en el 90,5%. Sin embargo, en este periodo sí que se ha resentido el consumo medio, que ha bajado en cerca de medio kilo por persona y mes, hasta los 2,25 kilos por individuo. Este decremento, unido al aumento de precios, lleva a que el gasto prácticamente no se haya movido.
La de pollo en sus diferentes formatos es la carne que más se adquiere en los lineales de la región (1,1 kilos por persona y mes), sobrepasando a la de cerdo (0,77 kilos) y muy por encima ambas de la de vacuno (0,15 kilos).
La fruta fresca permanece en el entorno de los siete kilos por persona y mes, a pesar de que eso ha supuesto disparar el desembolso que hay que hacer en este capítulo cerca de un 60%. Naranjas y plátanos son las frutas que más se compran. Luego aparecen sandías, melones (en ambos casos por su elevado peso por pieza y por un consumo que crece significativamente en el periodo estival) y las manzanas.
Hortalizas frescas
En cuanto a los kilos de hortalizas frescas (apartado que comprende entre otros productos a patatas, cebollas, tomates o verduras de hoja), están en conjunto en los 4,3 kilos, algo menos que en 2016, cuando se promediaban los 4,6 kilos.
Uno de los componentes imprescindibles dentro de la dieta mediterránea, el aceite de oliva, es también uno de los alimentos que ha estado sometido a tensiones de precios más fuertes en los últimos años debido a varias malas campañas por las que atravesó el sector en España por la sequía.
El golpe de la subida de precios, que se intensificó en 2023, se aprecia claramente en los registros del ministerio: ese año, el consumo per cápita se retrajo un 25%, mientras que la penetración en los hogares bajó cinco puntos porcentuales. Ambas variables comenzaron a recuperarse a partir del año siguiente, conforme el precio del litro iba recuperando los valores previos. El descenso se concentró en el ‘oro verde’ de más calidad (y más caro), el virgen extra, parte de cuya caída absorbió el producto más asequible al bolsillo. El gasto entre 2022 y 2023, en cambio, se mantuvo constante e, incluso, repuntó en 2024.

Tomates expuestos en una frutería. / JUAN CARLOS CARDENAS
Donde no se notó, al menos en 2025, el impacto del alza de precios fue en el consumo de huevos de gallina, con un coste disparado desde esa primavera, y que no solo no se resintió, sino que incluso fue creciendo conforme avanzaba el año.
Comparativa regional
Por otro lado, dentro del contexto nacional, Extremadura se mantiene prácticamente en la misma media de consumo mensual de alimentos. Aquí los territorios donde se marcan los mayores datos de compra de alimentación para consumir en el hogar son Baleares, con 57,6 kilos o litros promediados entre enero y noviembre de 2025; Canarias, que roza los 55 kilos; Navarra (52 kilos) y Cataluña (51,9). En el lado contrario, los madrileños son los que menos cantidad de comida adquieren para consumir dentro de casa (algo menos de 42 kilos), junto con los riojanos (44,9) y los andaluces (45,2).
Medida la compra en euros, Extremadura ocupa la última posición. Y lejos de la media: 131,3 euros frente a 153,3 euros. Con 137,7 euros, Andalucía está en el penúltimo puesto. En el lado contrario, Navarra (177,7 euros), Cataluña (175,2), Baleares (171,5) y País Vasco (171,3) son los territorios donde más se desembolsa para llenar el carrito de la compra.
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