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Producción

La ola de calor amenaza con pérdidas de 45 millones en el maíz y el tomate extremeño

El secretario técnico de la Unión Extremadura, Luis Cortés, reclama controles para activar posibles ayudas si los daños superan el 30%

Campaña de recogida de tomate.

Campaña de recogida de tomate. / EL PERIÓDICO

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Mérida

El maíz y el tomate extremeño afrontan una semana clave bajo temperaturas que pueden superar los 40 grados en las principales zonas productoras de la región. La coincidencia de la ola de calor con la fase de floración de ambos cultivos eleva el riesgo de daños en la polinización y de una pérdida de producción que La Unión Extremadura cifra ya en hasta 45 millones de euros si la merma alcanza el 15%.

La organización agraria advirtió ayer en Mérida de que las Vegas del Guadiana y del Tajo registrarán estos días mínimas de 25 grados y máximas de 41 o 42 grados durante más de 72 horas, unas condiciones más propias de mediados de julio que pueden tener un impacto importante en dos cultivos estratégicos para el campo extremeño.

Según los cálculos aportados por La Unión Extremadura, la producción de tomate para industria prevista para esta campaña en la región se sitúa en torno a los 2.090 millones de kilos, mientras que la de maíz rondaría los 325 millones de kilos. Con estas cifras, una pérdida de solo el 15% de la producción en ambos cultivos supondría un daño económico de unos 45 millones de euros

Medidas

La Unión Extremadura recordó aque la Unión Europea trabaja en una normativa para hacer frente a las pérdidas ocasionadas por fenómenos climatológicos extraordinarios cuando los daños superen el 30% de la producción. En este sentido, la organización reclamó a la Junta de Extremadura que realice los controles pertinentes en estos cultivos y en otros que puedan verse afectados por este episodio excepcional, con el fin de activar las medidas previstas si se cumplen los requisitos.

El dirigente agrario señaló que la climatología siempre ha sido un riesgo para la agricultura y la ganadería, aunque advirtió de que la frecuencia e intensidad de estos episodios está llevando esa amenaza "hasta extremos" cada vez más difíciles de asumir. A su juicio, los agricultores están tratando de adaptarse mediante la búsqueda de variedades y cultivos más resistentes, pero olas de calor tan tempranas, "prácticamente al final de la primavera", dejan poco margen de respuesta.

Momento fenológico

El secretario técnico de la organización, Luis Cortés, explicó que el principal problema, en estos momentos, se encuentra en el momento fenológico en el que se hallan los cultivos. Tanto el tomate como el maíz están actualmente en floración, por lo que unas temperaturas tan elevadas y sostenidas en el tiempo pueden impedir la normal polinización de las plantas y provocar una reducción de los rendimientos.

Por último, Cortés subrayó que cualquier caída de producción, aunque sea pequeña, tiene una repercusión económica relevante para los agricultores debido al valor actual de estas campañas. Por ello, insistió en que el impacto de la ola de calor puede ser especialmente significativo en explotaciones que ya afrontan una campaña marcada por el incremento de costes y la incertidumbre climática.

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