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Biodiversidad en riesgo

Las aves extremeñas que sobrevuelan la extinción mientras el catálogo se queda atrás

SEO/BirdLife reclama actualizar el catálogo regional, que mantiene seis aves bajo la máxima protección, para incluir al porrón pardo y aprobar los planes de recuperación pendientes

Aves en peligro de extinción recogidas en el catálogo regional.

Aves en peligro de extinción recogidas en el catálogo regional. / SEO / Birdlife

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Mérida

Extremadura tiene un catálogo de especies amenazadas que no cuenta toda la realidad. Sobre el papel, la región mantiene seis aves en peligro de extinción. En el campo, sin embargo, SEO/BirdLife ya mira a una séptima: el porrón pardo, un pato escasísimo en España que ha encontrado en el territorio extremeño uno de sus últimos refugios y del que apenas se han localizado cinco parejas reproductoras.

La diferencia entre lo que aparece en el catálogo y lo que ocurre sobre el terreno resume, para la organización conservacionista, uno de los principales problemas de la protección de fauna en la comunidad: un listado regional «más que desfasado», en palabras de su delegado, Marcelino Cardalliaguet, y varios planes de recuperación pendientes desde hace años.

La garcilla cangrejera, el avetoro común, la cigüeña negra, el águila imperial ibérica, el milano real y el sisón común son las seis aves incluidas actualmente en la categoría de ‘en peligro de extinción’, la máxima protección legal en la región. Las dos últimas incorporaciones fueron el sisón común y el milano real, en torno a 2016. Para SEO/BirdLife, sin embargo, el listado autonómico necesita una revisión urgente para adaptarse a la situación real de las especies en la región.

El porrón pardo

El caso más claro es el del porrón pardo, una especie que no empezó a detectarse en Extremadura hasta 2018 o 2019 y que ya está catalogada en peligro de extinción a nivel nacional. Según los trabajos de censo realizados el pasado año por SEO/BirdLife, con apoyo de la Junta de Extremadura y en coordinación con la administración regional, la comunidad cuenta con un máximo de cinco parejas.

«Estamos hablando de cinco nidos que el año pasado sacaron 23 pollos. Esa es toda la población de porrón pardo de Extremadura y una parte muy importante de la población nacional», explica Cardalliaguet. Aunque la especie está protegida por su inclusión en el catálogo nacional, SEO/BirdLife reclama que también se incorpore al regional, porque los catálogos autonómicos deben reflejar la situación concreta de cada territorio.

Planes de recuperación

La protección legal, sin embargo, no siempre se traduce en medidas sobre el terreno. Según recuerda Cardalliaguet, cuando una especie se declara en peligro de extinción, la legislación obliga a aprobar un plan de recuperación en el plazo de un año. En Extremadura, solo cuentan con un plan de recuperación la cigüeña negra y el águila imperial ibérica. «El año ha pasado ya para todas», advierte . En algunos casos, como el sisón común y el milano real, han transcurrido alrededor de diez años desde su incorporación a la máxima categoría de amenaza. En otros, la falta de planificación viene de mucho antes.

La organización asegura que ha pedido «insistentemente» a la Junta de Extremadura que actualice el catálogo y apruebe los planes pendientes. Aunque Cardalliaguet defiende que SEO/BirdLife intenta mantener una «colaboración constructiva» con la administración, advierte de que no descartan acudir a la vía judicial si persiste la inacción. «No hay ningún motivo técnico para no tenerlos ya», sostiene. A su juicio, aprobar estos planes no es una cuestión menor: son la herramienta que permite ordenar actuaciones, fijar prioridades, proteger zonas clave y movilizar proyectos y fondos para evitar que las especies sigan perdiendo población.

El sisón común

Entre todas las especies, el sisón común es la que presenta la evolución más preocupante. No es la más escasa, ya que ese lugar lo ocupa el porrón pardo, pero sí la que registra la tendencia más negativa. Según Cardalliaguet, entre los dos últimos censos nacionales, realizados en 2005 y 2016, el sisón común perdió el 56% de su población. El nuevo censo se está desarrollando esta primavera y teme que confirme una situación ya crítica en muchas zonas de la comunidad: «Probablemente la situación sea ya crítica para esta especie en muchas zonas de Extremadura, prácticamente habrá desaparecido».

Por ello, insiste en que el sisón necesita y «un plan urgente» para conservar lo que queda y evitar su desaparición. Se trata de un ave ligada al medio agrario, a los secanos, barbechos, pastizales y llanuras cerealistas. Su declive está relacionado con los cambios en el campo: la intensificación de los cultivos, la reducción de barbechos, el uso de productos químicos, la pérdida de insectos y la desaparición de prácticas tradicionales que favorecían su reproducción.

SEO/BirdLife participa en el proyecto Life Agroestepas Ibéricas, junto con el Gobierno extremeño, Asaja y socios portugueses, centrado precisamente en esta especie y en las aves de medios agrarios. Cardalliaguet destaca que los resultados están siendo positivos y que las medidas aplicadas demuestran que es posible mejorar la supervivencia de los pollos si se apoyan determinadas prácticas agrícolas y ganaderas.

La clave, subraya Cardalliaguet, no está en pedir a los agricultores que realicen sacrificios, sino en ayudarles a mantener un modelo compatible con la biodiversidad. «Se trata de diseñar ayudas específicas para que mantengan la rentabilidad de sus explotaciones manteniendo también las buenas prácticas y la no intensificación», defiende.

El águila imperial

Frente al declive del sisón, el águila imperial ibérica representa la cara más positiva. Es una de las especies que sí cuenta con plan de recuperación y su evolución demuestra que cuando se actúa de forma sostenida los resultados llegan. Cardalliaguet recuerda que en 2011 había unas 48 parejas y ahora la población supera las 75. «El esfuerzo que se ha hecho aplicando el plan está dando sus resultados», señala. A su juicio, el caso del águila imperial confirma que la administración puede revertir tendencias negativas cuando «trabaja de verdad».

La especie se ha estabilizado y ha empezado a recuperar población, aunque mantiene amenazas como el veneno, las electrocuciones en tendidos eléctricos, las molestias en época de cría y la disponibilidad de presas. Cardalliaguet compara esta evolución con la del lince ibérico, otra especie que ha logrado cambiar su tendencia gracias a planes, proyectos y financiación europea, aunque todavía arrastre problemas como los atropellos.

Cigüeña negra

La cigüeña negra es otra de las especies que cuentan con plan de recuperación. Su situación es «más o menos estable», pero la responsabilidad regional es muy alta. Cardalliaguet recuerda que la especie puede ser común en otros países europeos, incluso más abundante que la cigüeña blanca en algunos territorios, pero en España sigue en peligro y Extremadura tiene la mayor población del país.

«Extremadura tiene la mayor población de toda España, con lo cual la responsabilidad para la cigüeña negra es muy alta por parte de nuestra comunidad autónoma», apunta. A diferencia de la cigüeña blanca, la negra es una especie esquiva, forestal y muy sensible a las molestias. Necesita riberos tranquilos, zonas de alimentación, masas de agua y espacios de cría sin perturbaciones.

Aves acuáticas

La garcilla cangrejera, el avetoro común y el porrón pardo forman el grupo de aves acuáticas más desconocido y discreto. Son especies escasas, muy ligadas a humedales, carrizales, charcas y zonas de agua tranquila, pero también extremadamente difíciles de estudiar. SEO/BirdLife trabaja desde 2025 y durante este 2026, en coordinación con la Junta, para mejorar el conocimiento sobre su distribución. Para ello están recurriendo incluso a grabadoras de sonido colocadas en humedales apartados, que permiten detectar reclamos de especies que apenas se dejan ver.

«Son muy discretas y se necesitan estudios muy especializados», explica Cardalliaguet. «Estamos utilizando cierta tecnología para intentar mejorar el conocimiento, detectar esas poblaciones y establecer cuáles serían las zonas que hay que conservar para que se mantengan». Las amenazas para estas aves están muy vinculadas a la sequía y la pérdida de humedales. Algunas especies terminan criando o alimentándose en masas de agua artificiales o charcas ganaderas que pueden vaciarse en momentos inadecuados para la reproducción.

El milano real

El milano real ofrece una fotografía más matizada. Su población invernante parece haberse estabilizado e incluso aumentado en los últimos años, con unos 5.000 a unos 7.000 ejemplares invernantes en los últimos cinco o seis años. Sin embargo, Cardalliaguet recuerda que esos ejemplares vienen en buena medida de fuera, por lo que la evolución no equivale necesariamente a una mejora de las parejas reproductoras en Extremadura. El seguimiento de la población reproductora corresponde a la Junta, aunque «se ha realizado de forma irregular y se ha abandonado en los últimos años».

Una de sus grandes amenazas sigue siendo el veneno. El milano real es carroñero y suele ser una de las primeras especies afectadas cuando aparece un cebo envenenado. También lo son el águila imperial y otras rapaces. Por este motivo, SEO/BirdLife reclama intensificar la persecución de estas prácticas ilegales, con equipos especializados, vigilancia y sanciones.

Para Cardalliaguet, la desaparición de una especie nunca es un problema aislado:«Significa que los problemas en el medio natural son tan graves que han llegado a acabar con ella, pero nosotros solo vemos la punta del iceberg». Si desaparece el sisón, detrás van otras aves del medio agrario, como la avutarda, el cernícalo primilla o las gangas.

En el fondo, añade, no se está hablando solo de fauna, sino del medio donde los extremeños viven, producen alimentos y pasan su tiempo libre. Extremadura conserva todavía una naturaleza cercana, que está «al lado de casa», que sorprende a quienes llegan de fuera. Pero esa riqueza puede cambiar rápido si no se actúa. «Lo que antes era abundante, si no ponemos todo el cuidado, puede cambiar enormemente en pocos años», concluye.

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