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Especies en extinción

Fondenex alerta del veneno que amenaza a la fauna protegida de Extremadura

La organización denuncia que casi 25.000 animales silvestres han aparecido muertos en la región en las últimas décadas y reclama más medios para detectar cebos envenenados

Una pareja de buitres, una de las especies más amenazadas por los cebos.

Una pareja de buitres, una de las especies más amenazadas por los cebos. / M. Calderón / Fondenex

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El Periódico Extremadura

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Mérida

La organización Fondo para la Defensa del Patrimonio Natural y Cultural de Extremadura (Fondenex) ha alertado del impacto que el uso ilegal de cebos envenenados sigue teniendo sobre la fauna silvestre en la región, una práctica que, según advierte, puede comprometer la recuperación de especies amenazadas y en peligro de extinción.

La entidad señala que "casi mil animales silvestres mueren todos los años como consecuencia de intoxicaciones por diversos venenos". Entre las sustancias detectadas figura el Aldicarb, un carbamato "altamente tóxico", sintetizado en 1965 y con gran capacidad de contaminación del subsuelo, pozos y acuíferos. Fondenex recuerda que este producto también puede suponer un riesgo para las personas a través de productos vegetales, como ocurrió en California con un episodio de intoxicación vinculado a sandías que afectó a más de 2.000 personas.

Además del Aldicarb, la organización apunta a la presencia de otros venenos como anticolinesterásicos, que "se pueden emplear como gas neurotóxico en las guerras químicas", así como carbofuranos, compuestos "altamente tóxicos" no solo para las aves, sino también para los seres humanos.

Según los datos difundidos por Fondenex, en Extremadura, desde comienzos de los años 90 del siglo XX y hasta casi 2020, han sido encontrados muertos cerca de 25.000 animales silvestres, incluidos ejemplares pertenecientes a especies protegidas, escasas y de gran valor ecológico.

Entre los años 2000 y 2018 se investigaron más de 1.500 casos sospechosos de muertes por cebos envenenados. De ellos, casi 640 pudieron certificarse como positivos, aunque la organización señala que hubo más de 300 casos dudosos, con muestras deterioradas o no analizadas, por lo que una parte importante podría deberse también a distintos tóxicos.

Especies amenazadas

Entre las especies afectadas figuran 75 milanos reales, una rapaz en peligro de extinción; 52 buitres negros, especie catalogada como casi amenazada; y hasta seis ejemplares de águila imperial ibérica, "una de las aves más amenazadas del planeta", según subraya Fondenex. La organización también cita casos de cigüeñas negras, linces, águilas reales y águilas perdiceras. A la cabeza de las especies más afectadas se sitúa el buitre leonado, “el carroñero por antonomasia”.

La organización identifica cinco zonas especialmente sensibles por la distribución geográfica de cebos envenenados: Villuercas, Sierra de San Pedro, La Siberia, el término municipal de Mérida —con casi 90.000 hectáreas— y el entorno del parque natural de Cornalvo y el Guadiana Internacional. Fondenex subraya que se trata de "los espacios más valiosos de Extremadura".

Ante esta situación, la entidad considera necesario que tanto la Administración central, a través del Seprona, como la Junta de Extremadura refuercen sus medios humanos y materiales para detectar cebos envenenados y localizar animales muertos por intoxicación.

Fondenex recuerda que en la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente celebrada el 24 de julio de 2024 se aprobó la Estrategia Española contra el Uso Ilegal de Cebos Envenenados en el Medio Natural. Este documento contempla la formación especializada de agentes del medio natural, el marcaje con emisores de determinadas especies y el uso de patrullas caninas.

La organización sostiene, sin embargo, que la normativa vigente "teóricamente está muy bien, pero en la práctica deja bastante que desear". En este sentido, apunta que la Orden de 27 de marzo de 2015 aprobó la estrategia extremeña contra el uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural y preveía la especialización de dos agentes del medio natural por cada UTV, así como la formación del resto, pero asegura que esta medida "no se ha llevado a cabo todavía por la Junta de Extremadura".

También denuncia que el único equipo cinológico de la Junta, formado por perros adiestrados para detectar este tipo de sustancias y ubicado en Sierra de Fuentes, "sigue inoperativo", lo que dificulta la detección de estos venenos.

Fondenex advierte de que "todos los esfuerzos" destinados a recuperar especies emblemáticas como el águila imperial ibérica, el buitre negro, el águila perdicera, el milano real o el alimoche pueden resultar "baldíos" si no se intensifican las labores de inspección y detección. La organización recuerda, además, que el uso de cebos envenenados no solo puede acarrear sanciones administrativas, sino también consecuencias penales.

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