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Medioambiente

Rebaños de ovejas para proteger a la avutarda

LIFE Agroestepas Ibéricas documenta en Extremadura el valor de la ganadería extensiva y la trashumancia para conservar aves esteparias, mejorar los pastos y sostener ecosistemas amenazados, y reclama ayudas para compensar sus servicios ambientales

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Cáceres

La ganadería extensiva y la trashumancia reclaman más respaldo público en Extremadura por su papel ambiental, cultural y económico. LIFE Agroestepas Ibéricas, que desde 2022 trabaja con fincas y ganaderos de Extremadura, Aragón y el Alentejo portugués, ha documentado la importancia de estos sistemas para conservar especies como la avutarda y el sisón común. La situación es especialmente delicada para la trashumancia, una práctica cada vez más minoritaria, con escaso apoyo económico y amenazada por la ocupación de cañadas reales.

En fincas con ovejas y trashumancia se ha detectado mayor riqueza de insectos, calidad de los pastos y diversidad vegetal

El proyecto, dirigido por SEO/BirdLife y con participación de la organización agraria Asaja, la Junta de Extremadura y entidades de España y Portugal, estudia los servicios que prestan los ganaderos para mantener ecosistemas valiosos y especies amenazadas. Más de 20 fincas demostrativas sirven para analizar cómo la ganadería extensiva contribuye a conservar los pastos, mejorar la biodiversidad y sostener poblaciones de aves esteparias.

La avutarda tendrá un plan especial de acción para recuperar la especie

Ejemplar de avutarda. / SEO/Birdlife

Las conclusiones preliminares apuntan a que las mejores poblaciones de sisón común o avutarda están vinculadas a explotaciones extensivas, sobre todo de ovino. Compensar a estos ganaderos por el servicio ambiental que prestan en territorios incluidos en la Red Natura 2000 se perfila como una de las principales medidas que defiende el proyecto.

Pastos más ricos

En las fincas con ovejas y trashumancia se ha detectado mayor riqueza de insectos, mejor calidad de los pastos permanentes y más diversidad vegetal. La diferencia con otros modelos intensivos resulta notable, porque el manejo tradicional conserva la fertilidad natural del terreno sin depender de siembras artificiales ni de aportes externos.

El proyecto se desarrolla en La Serena, La Albuera, Campiña Sur, Llanos de Cáceres y Llanos de Alcántara y Brozas

«Este sería el modelo de gestión ganadera más beneficioso para los pastos, que en estas fincas alcanzan un alto nivel de variedad y calidad, sin necesidad de sembrar compuestos de semillas ni añadir fosfatos, como se hace en otros modelos más intensivos”, destaca Marcelino Cardalliaguet, delegado de SEO/BirdLife en Extremadura y coordinador del proyecto Agroestepas. Su diagnóstico sitúa a la ganadería extensiva no solo como una actividad productiva, sino como una herramienta eficaz para conservar paisajes agrarios de gran valor ecológico.

La trashumancia a pie, hoy casi desaparecida, aporta un beneficio añadido a las fincas de origen. Según Cardalliaguet, cuando el ganado se desplaza andando, esos terrenos descansan una media de dos meses más que si los animales viajan en camiones. Ese periodo de recuperación favorece la regeneración de los pastos durante parte de la primavera y todo el verano, y crea zonas de refugio y cría para aves amenazadas.

Cañadas ocupadas

Mantener la trashumancia implica costes que muchas explotaciones no pueden asumir sin apoyo externo. LIFE Agroestepas Ibéricas está calculando esos gastos para determinar qué ayudas serían necesarias. El objetivo es demostrar con datos que el beneficio ambiental de esta práctica supera el coste económico y que su desaparición supondría una pérdida para el campo, la biodiversidad y el patrimonio rural.

«Por desgracia, la trashumancia tiene los días contados sin el apoyo de la administración y sin la defensa decidida de las cañadas reales, cada vez más ocupadas ilegalmente por particulares que las ocupan con sus fincas y cultivos, ante la indiferencia de los organismos públicos», advierte Cardalliaguet. La denuncia pone el foco en la pérdida de continuidad de las vías pecuarias por ocupaciones ilegales y por la falta de una vigilancia efectiva.

La clave está en permitir que los pastos descansen parte del año y que las ovejas los aprovechen en otoño e invierno

Más allá de su valor cultural, la trashumancia se mantiene como una forma de gestión útil en zonas secas del sur peninsular. En comarcas como La Serena, los datos indican que las fincas pueden conservarse en buen estado incluso con grandes cabañas de merino. La clave está en permitir que los pastos descansen durante buena parte del año y que las ovejas los aprovechen en otoño e invierno.

Ayudas en Red Natura 2000

Las conclusiones se presentarán en la fase final del proyecto para influir en las políticas agrarias y de conservación. La Junta de Extremadura prepara sesiones de transferencia de resultados para 2027. Esas sesiones llegarán después de los ensayos de campo desarrollados entre 2024 y 2026, en los que se evalúan los efectos reales sobre fincas, hábitats y especies protegidas.

El momento es sensible para el sector ganadero, condicionado por acuerdos comerciales internacionales, tensiones arancelarias y problemas de rentabilidad. Los resultados preliminares respaldan ayudas generalizadas a la ganadería extensiva en Red Natura 2000 por los servicios ambientales que presta y por la importancia de prácticas ancestrales como la trashumancia.

En Extremadura, el proyecto se desarrolla en espacios como La Serena, La Albuera, Campiña Sur, Llanos de Cáceres y Llanos de Alcántara y Brozas. Estos enclaves reúnen paisajes esteparios de gran valor y son áreas fundamentales para aves amenazadas cuya supervivencia está ligada al manejo tradicional del territorio.

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