Impacto medioambiental
Qué es la Ludwigia, la planta invasora que ha obligado a actuar en 45 hectáreas de un pantano extremeño
La Confederación Hidrográfica del Guadiana ha invertido 370.000 euros para frenar su expansión en Los Canchales y mantiene el nivel del embalse para evitar nuevos focos

Imagen de la Ludwigia, contra la que se ha luchado en Los Canchales, un enclave de elevado valor ecológico que alberga una importante diversidad de fauna y flora. / CHG
La Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) da por controlada la presencia de Ludwigia, una planta acuática exótica e invasora que llegó a ocupar unas 45 hectáreas en la cola del embalse de Los Canchales, situado en el término municipal de Montijo, en la provincia de Badajoz. La intervención para contenerla y retirar la vegetación ha supuesto una inversión de 370.000 euros, cofinanciada con fondos europeos del programa FEDER 2021-2027. Los trabajos han combinado la retirada manual de los ejemplares con el empleo de retroexcavadoras y bulldozers en las zonas donde la proliferación era más intensa.
La CHG detectó una presencia importante de esta planta en mayo de 2024 en Los Canchales y en un tramo del río Lácara situado aguas arriba. También apareció entonces, aunque en cantidades mucho menores, en los embalses de Villar del Rey, Horno Tejero y Boquerón, donde fue retirada de forma inmediata.
Las labores de eliminación comenzaron entonces y el seguimiento posterior indica que actualmente solo aparecen pequeños rebrotes aislados en algunos de los espacios tratados. Estos ejemplares continúan retirándose mediante labores periódicas de mantenimiento y vigilancia, según informa la CHG.
El oganismo regulador considera que las medidas aplicadas han permitido frenar la expansión de la planta y evitar que colonice otras zonas de Los Canchales. No obstante, la vigilancia continúa porque la Ludwigia posee una elevada capacidad de reproducción y puede volver a implantarse si encuentra condiciones favorables.
Una especie tropical que se extiende con rapidez
La Ludwigia es una planta acuática de origen tropical que puede formar grandes masas de vegetación sobre la superficie del agua y en zonas poco profundas. Su desarrollo altera los ecosistemas acuáticos, desplaza a las especies autóctonas y puede dificultar la circulación del agua y el acceso a determinadas áreas.
Una de sus principales amenazas es su facilidad para reproducirse. La planta puede propagarse de forma asexual a partir de pequeños fragmentos y también produce frutos con numerosas semillas capaces de flotar durante varios días y desplazarse hacia otras zonas.
Algunas especies de este género, entre ellas la conocida como duraznillo de agua, forman mantos vegetales muy densos, tanto flotantes como enraizados. Cuando alcanzan una concentración elevada pueden modificar las condiciones del agua, reducir el oxígeno disponible y desplazar a la vegetación acuática propia del ecosistema.

Santi García
También pueden originar acumulaciones vegetales en ríos, canales y embalses, con efectos sobre la navegación, la pesca, las infraestructuras hidráulicas y el aprovechamiento del agua.
Esta capacidad de expansión llevó a la CHG a activar desde el primer momento medidas de contención. Además de la retirada de plantas, se colocaron barreras en distintos puntos del río Lácara y del embalse de Los Canchales para reducir el riesgo de dispersión.
La actuación incluyó también restricciones a la navegación y la flotación, limitaciones de acceso, señalización, vigilancia reforzada y seguimiento continuo de las áreas consideradas de mayor riesgo. El dispositivo se extendió igualmente a Horno Tejero, Boquerón y Villar del Rey por su proximidad a los focos detectados.
Una amenaza conocida en los ríos extremeños
La Ludwigia forma parte de un problema ambiental más amplio. Los ecosistemas acuáticos extremeños se han enfrentado a lo largo de los últimos años a la aparición de distintas especies vegetales exóticas con una elevada capacidad de colonización.
Entre las más conocidas se encuentran el camalote o jacinto de agua, el nenúfar mejicano y la azolla o helecho de agua. Aunque presentan características distintas, comparten la capacidad de extenderse con rapidez y de competir con la flora autóctona por el espacio, la luz y los nutrientes.
El camalote puede formar grandes acumulaciones flotantes que impiden que la luz penetre en el agua y reducen la concentración de oxígeno. Además, puede dificultar el paso de embarcaciones, obstruir canales de riego y afectar a instalaciones hidráulicas.
El nenúfar mejicano se desarrolla principalmente en aguas estancadas o de corriente lenta. Sus hojas flotantes pueden cubrir extensas superficies, favorecer la acumulación de materia orgánica y desplazar o incluso mezclarse con especies autóctonas.
La azolla, por su parte, es un pequeño helecho flotante que se reproduce mediante esporas y por fragmentación. Cuando prolifera en exceso forma una capa sobre la superficie que reduce la entrada de luz y altera las condiciones químicas y biológicas del agua.

El Periódico Extremadura
Estas invasoras pueden provocar una pérdida de biodiversidad, afectar al equilibrio de los ecosistemas y generar problemas para el abastecimiento, el regadío o el uso recreativo de ríos y embalses. Su erradicación resulta además compleja, ya que incluso pequeños fragmentos pueden dar lugar a nuevos ejemplares.
Agua desde Horno Tejero
La estrategia contra la Ludwigia no se limita a retirar los ejemplares visibles. La Confederación está manteniendo durante el verano el nivel de Los Canchales para evitar que se seque la cola del embalse, precisamente el área en la que siguen apareciendo los rebrotes.
La desecación dejaría al descubierto terrenos húmedos y poco profundos en los que esta planta puede volver a establecerse. Para impedirlo, desde principios de junio se efectúan sueltas progresivas de agua desde el embalse de Horno Tejero, situado aguas arriba.
Estas aportaciones compensan las pérdidas por evaporación y los consumos atendidos desde Los Canchales, cuyo nivel permanece estable desde el comienzo del verano. La operación tendrá, sin embargo, efectos sobre Horno Tejero, que podría terminar agosto ligeramente por encima del 50% de su capacidad.
La CHG revisa semanalmente la situación de los dos embalses y ajustará las sueltas en función de la evolución del agua y de los posibles rebrotes.
Los Canchales es, además, un espacio de especial sensibilidad ambiental. El embalse forma parte de la Red Natura 2000 y está integrado en una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) por la diversidad de fauna y flora asociada a sus ecosistemas acuáticos. La contención de la Ludwigia busca evitar que su expansión termine dañando este enclave natural.
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