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Redes sociales

Pepe Ribagorda recuerda a la familia del bodeguero Iván Sanz un mes después de la tragedia: "Sigo sin creérmelo"

El periodista dedica un emotivo mensaje a su amigo, su mujer Irene y sus hijos Irene y Luis Álvaro, fallecidos el 6 de julio en un accidente de tráfico en Palencia

El periodista Pepe Ribagorda con Ivan Sanz

El periodista Pepe Ribagorda con Ivan Sanz / Pepe Ribagorda

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Ha pasado poco más de un mes desde el accidente que costó la vida al bodeguero Iván Sanz Cid, a su mujer, Irene Garijo, y a dos de sus hijos, Irene y Luis Álvaro, y Pepe Ribagorda admite que todavía no consigue asumir su ausencia. El periodista, íntimo amigo de la familia, les ha dedicado un nuevo homenaje en sus redes sociales en el que recuerda especialmente la figura del director general de Dehesa de los Canónigos.

"Sigo sin creérmelo y al mismo tiempo sin superar la insoportable ausencia de todos ellos", escribe Ribagorda, que explica que la familia había formado parte de su vida durante los últimos 15 años. Un vínculo que iba mucho más allá de la amistad: "Para nosotros, era más que un amigo, era nuestro hermano, nuestra familia misma".

El periodista describe a Iván Sanz como una persona generosa, vital, honesta y siempre dispuesta a ayudar, y pone el acento en los valores que había recibido de sus padres, Luis Sanz y María Luz Cid: la humildad, el esfuerzo, el respeto por la tradición y la importancia de la familia.

A la izquierda, Iván Sanz Cid.

A la izquierda, Iván Sanz Cid. / RRSS

Ribagorda recuerda también su implicación en iniciativas muy distintas, desde el equipo de rugby de su hijo Luis Álvaro hasta proyectos solidarios o actividades destinadas a divulgar los vinos de la Denominación de Origen Ribera del Duero y la gastronomía vallisoletana.

Trayectoria

En su homenaje, destaca el trabajo desarrollado por Iván Sanz junto a su hermana Belén al frente de Dehesa de los Canónigos, la bodega familiar fundada por sus padres. Ambos participaron en el relevo generacional y en una etapa de modernización y expansión de la firma. "Se nos ha ido uno de los grandes bodegueros que teníamos en nuestro país y, lo que para mí es más importante, un ser humano auténtico y excepcional", señala Ribagorda.

El mensaje termina con una imagen ligada precisamente a la bodega y sus viñedos. Ribagorda imagina las lágrimas por la pérdida mezclándose con las uvas de la próxima cosecha y confía en que su amigo vele por la añada de 2026.

"Descansa en paz, amigo, hermano mío. Descansad en paz Irene, Irenita y Alvarito. Siempre viviréis en nosotros", concluye.

Fatídico día

Iván Sanz Cid, de 48 años, falleció el pasado 6 de julio junto a su esposa, Irene Garijo, de 45, y sus hijos Irene, de 17, y Luis Álvaro, de 14, en un accidente ocurrido en la A-67, a la altura de Herrera de Pisuerga (Palencia), cuando la familia regresaba de Santander. La hija menor del matrimonio, Carlota, de nueve años, fue la única superviviente. Tras permanecer ingresada en estado grave y ser intervenida quirúrgicamente, recibió posteriormente el alta hospitalaria y continuó su recuperación en casa.

Estado en el que quedó el vehículo en el que viajaba la familia.

Estado en el que quedó el vehículo en el que viajaba la familia. / Efe

La muerte de la familia provocó numerosas muestras de pesar en el sector vitivinícola. Días después, la Diputación de Valladolid anunció además la creación del Premio al Mejor Bodeguero Joven Iván Sanz como reconocimiento a su trayectoria y a su vinculación con el vino de la provincia

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