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Hacer el agosto con...

Nuria Cabanillas, campeona olímpica: "Me cuesta desconectar porque disfruto mucho de lo que hago"

La exgimnasta aboga por desmontar el mito de que el verano exige viajar lejos para disfrutar de la naturaleza y fija su refugio en el Valle del Jerte

Nuria Cabanillas, en el parque San Juan de Dios.

Nuria Cabanillas, en el parque San Juan de Dios. / David Guilherme

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Mari Carmen Mateos

Mari Carmen Mateos

Badajoz

Si alguien sabe bien lo que significa llegar a lo más alto, esa es Nuria Cabanillas Provencio. Medalla de oro con el conjunto español de gimnasia rítmica en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, ha dedicado buena parte de su vida al deporte, primero como gimnasta y después como entrenadora. También ha asumido responsabilidades en el ámbito político, siendo concejala en el Ayuntamiento de Badajoz. Este agosto, sin embargo, reivindica otro tipo de metas: parar, disfrutar de los suyos, reencontrarse con la naturaleza y aprender a cuidarse un poco más. Entre recuerdos olímpicos, el Valle del Jerte, sus "primis", sus exgimnastas y algún que otro brindis.

¿Qué significa para usted “hacer el agosto”: ganar más, trabajar mejor o disfrutar más?

-- Para mí, hacer el agosto significa aprovechar el tiempo con mis hijos, disfrutar de un merecido descanso del trabajo y regalarme esos pequeños placeres que durante el año pasan más desapercibidos: una escapada fuera de mi localidad, un buen desayuno sin prisas, un paseo junto al Guadiana o una copa con amigos al caer la tarde.

¿Qué cambia este mes en su día a día?

-- En agosto cambia el ritmo. Paso de semanas muy intensas, compaginando muchas horas de entrenamiento con mis gimnastas y la actividad política, a un tiempo mucho más pausado. Es un mes que me permite parar, dedicarme más tiempo, reflexionar sobre el presente y preparar con ilusión los retos que están por venir.

¿Cuál es su refugio favorito en Extremadura cuando aprieta el calor?

-- Mi refugio es el Valle del Jerte. Su paisaje, el agua, el olor a naturaleza y la tranquilidad de sus pueblos hacen que sea un lugar perfecto para desconectar y disfrutar del verano.

¿Es de río o de montaña o, por el contrario, se va a la playa?

-- Soy más de montaña y de río. Me gusta la calma que transmiten, el contacto con la naturaleza y esos rincones donde el tiempo parece detenerse.

¿Qué mito del verano le gustaría desmontar?

-- Me gustaría desmontar el mito de que para disfrutar del verano hay que irse muy lejos o que en agosto todo se detiene. Tenemos la suerte de vivir en una tierra privilegiada, con rincones extraordinarios donde desconectar, disfrutar de la naturaleza y recargar energías sin salir de Extremadura. Y, aunque el ritmo sea diferente, el verano también es un buen momento para pensar, hacer balance y preparar los proyectos que están por venir.

¿Desconecta en agosto?

-- No termino de desconectar del todo. Agosto tiene para mí el ritmo de una brisa sosegada o de un arroyo que invita a parar, pero incluso en esos momentos mi cabeza sigue creando. A veces, mientras disfruto de la naturaleza, pienso en una música, en una coreografía o en una idea para algún proyecto. Me cuesta desconectar porque disfruto mucho de lo que hago, aunque también soy consciente de la importancia de aprender a reservar esos momentos solo para descansar.

¿Qué libro está leyendo?

-- No soy una gran lectora de novelas de principio a fin; reconozco que leo más noticias y artículos de actualidad. Este verano tengo entre manos 'El camino del despertar', del doctor Mario Alonso Puig; también 'Mujer, discriminación y deporte', de María José López González, una lectura muy ligada a mi compromiso con el deporte femenino, y tengo pendiente Violeta, de Isabel Allende.

¿Qué canción resume su mejor verano?

-- Me cuesta elegir una sola canción. Si pienso en la que más me motiva, diría Tengo el poder, de Manuel Carrasco, porque transmite fuerza e ilusión. Pero este año hay otra música que tiene un significado muy especial para mí: la que sonó durante la ceremonia de entrega de las medallas olímpicas que conseguimos en 1996. Al cumplirse treinta años de aquel momento inolvidable, volver a escucharla me emociona y me hace revivir una de las experiencias más importantes de mi vida.

¿Gazpacho o salmorejo, tortilla de patatas con o sin cebolla, cerveza o vino blanco?

-- Sin lugar a dudas, gazpacho. En verano podría tomarlo todos los días. La tortilla de patatas, siempre con mucha cebolla y muy jugosa, con bastante huevo. Y para brindar, un buen vino blanco. En Extremadura tenemos magníficos vinos y cualquiera es una buena elección, aunque me quedo con un verdejo bien fresco o con alguno de los grandes vinos de nuestra tierra, como los de Bodegas Habla.

¿A quién invitaría a compartir unos días de verano en Extremadura y qué plan le propondría?

-- Invitaría, sin dudarlo, a mis compañeras del equipo nacional con las que compartí una etapa inolvidable de mi vida. También reuniría a un pequeño grupo de personas muy especiales para mí: mis "primis", esas amigas que siempre han estado a mi lado, y algunas de mis exgimnastas, que ocupan un lugar muy importante en mi corazón. El mejor plan sería disfrutar de Extremadura sin prisas: recorrer el Valle del Jerte, bañarnos en una garganta, compartir largas sobremesas, recordar historias y crear nuevos recuerdos. Porque, al final, los mejores veranos siempre son los que se viven con las personas que quieres.

Cuando llegue septiembre, ¿qué le gustaría poder decir que ha conseguido este agosto?

-- Me gustaría poder decir que he entrado en una nueva etapa de mi vida. Que he aprendido a mirar las cosas de otra manera, a dejar de cargar con mochilas que no me corresponden y a entender que no puedo resolver los problemas de todo el mundo. Quiero seguir aprendiendo a quererme más, a aceptarme tal y como soy, con mis aciertos y también con mis defectos. A no dar importancia a aquello que realmente no la tiene y a recordar que el trabajo nunca puede estar por encima de la salud mental y del bienestar personal. Creo que las metas no están solo en llegar a lo más alto, sino en disfrutar del camino y ser felices con cada paso que damos, independientemente del resultado. Si septiembre llega y puedo decir que este agosto me ha ayudado a quererme un poco más y a aceptarme mejor, sentiré que ha sido un verano verdaderamente bien aprovechado.

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