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Vinos capaces de sorprender y emocionar

Variedades portuguesas y suelos extremeños: la fórmula ganadora de Palacio Quemado

La clave comienza en su ubicación. No están simplemente en Extremadura, sino en La Raya, la frontera viva donde España y Portugal se entrelazan en historia, cultura y paisaje

Barriles de Palacio Quemado.

Barriles de Palacio Quemado. / Cedida

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Palacio Quemado elabora vinos que descolocan al primer sorbo: frescos, equilibrados y profundamente personales.

La clave comienza en su ubicación. No están simplemente en Extremadura, sino en La Raya, la frontera viva donde España y Portugal se entrelazan en historia, cultura y paisaje. Esa identidad híbrida impregna su viticultura, marcada por la influencia directa del Alentejo. No es casualidad que este proyecto naciera de la unión entre dos familias visionarias: los Alvear, con tres siglos de tradición vinícola, y los Losada Serra, impulsores decididos de este territorio singular.

Uno de sus rasgos más brillantes es la apuesta por variedades portuguesas como Trincadeira Preta, Touriga Nacional, Touriga Franca, Alfrocheiro o Arinto. Resistentes al calor y a la sequía, estas uvas aportan frescura natural y una expresividad aromática inesperada en un clima tan cálido.

El equilibrio perfecto

El terruño, tratado como un mosaico, es otro pilar esencial. Suelo superficial rojizo por el hierro y roca madre calcárea que preserva humedad y acidez: una combinación perfecta para lograr equilibrio. Todo ello en una finca integrada en una Zona de Especial Protección para Aves, rodeada de alcornoques y encinas, donde la sostenibilidad es un compromiso real y el paisaje un gran valor ecológico. Este respeto por el entorno se traduce en prácticas sostenibles y conscientes.

En vinos como La Zarcita o La Raya, la bodega emplea racimos enteros, hormigón y foudres para dejar que cada parcela hable con voz propia.

Vinos de Palacio Quemado.

Vinos de Palacio Quemado. / Andreina Contreras

Palacio Quemado demuestra que, cuando un origen se interpreta con inteligencia, el resultado son vinos capaces de sorprender y emocionar.

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