Oriente Próximo
El Gobierno de Irán despliega a la Guardia Revolucionaria y al Ejército para reprimir las protestas que se extienden por todo el país
Según organizaciones de derechos humanos, al menos 2.300 personas han sido detenidas y 65 han muerto desde que arrancaron las manifestaciones hace dos semana

Captura de un vídeo en el que se puede ver a un manifestante mostrando una foto de Reza Pahlaví, el hijo del último shah de Persia, en una protesta en Teherán este viernes. / AP

Mientras las multitudes se multiplican en todo Irán en las manifestaciones diarias que arrancaron hace dos semanas, el Gobierno ha anunciado este sábado el despliegue de la Guardia Revolucionaria —la encargada de reprimir violentamente cada vez que surge una ola de protestas en el país persa— y el Ejército, cuyo comandante en jefe ha asegurado este sábado que utilizará sus unidades para proteger "edificios gubernamentales".
Tras las protestas masivas de este jueves y viernes, Irán vive completamente bloqueada y aislada del mundo, sin conexión a internet y con la información e imágenes de las protestas filtrándose a cuentagotas fuera del país.
Según organizaciones de derechos humanos, al menos 2.300 personas han sido detenidas y 65 han muerto durante las manifestaciones, en ocasiones convertidas en batallas contra las fuerzas paramilitares basij de la Guardia Revolucionaria, que utilizan fuego real para reprimir a los manifestantes.
Precisamente por ello —y por la falta de información desde el terreno—, las oenegés que intentan llevar los recuentos de fallecidos aseguran que el número real de muertos probablemente sea mucho más alto que el confirmado, sobre todo tras el repunte de violencia este jueves y viernes.
La narrativa de Teherán, además, también ha cambiado. Durante la semana, en los canales de televisión del Gobierno se calificaba a las protestas de "disturbios", y de "revoltosos" a los manifestantes. Desde este fin de semana —y, sobre todo, desde el beligerante discurso del viernes del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí— la prensa de la República Islámica llama "terroristas y mercenarios extranjeros" a los participantes, una señal clara del cambio de rumbo y el recrudecimiento en la represión por parte de Teherán, que reprime las protestas con munición y fuego reales.
"Protegeremos los intereses nacionales de nuestro país, la infraestructura estratégica de nuestra nación y la propiedad pública. Israel y grupos terroristas están intentando dañar la seguridad pública de Irán", ha dicho este sábado el jefe del Estado mayor iraní, Amir Hatamí.
"Nos estamos acercando en el momento en el que la chispa enciende el fuego. ¿Qué ocurrirá con ese fuego? ¿Qué arderá? Nadie lo sabe. Pero la posición en la que el régimen iraní está ahora se parece a los últimos días del último shah [Mohammed Reza Pahlaví], quien se encerró en su círculo y solo prometió una apertura política cuando ya era demasiado tarde", explica en una entrevista el exprofesor de la Universidad de Teherán, Ahmad Naghibzadeh.
Según Naghibzadeh, Jameneí y el Gobierno del presidente iraní, Mesud Pezeshkian, decidieron "redoblarse en sus posiciones y mostrar un puño de hierro" tras la guerra de 12 días contra Israel, "en vez de escuchar las demandas de la población y solucionar los problemas del país". "Creo que la trayectoria de la República Islámica es clara: una tormenta se acerca; y esta se llevará muchas cosas por delante".
"Tomad las calles"
Esta última ola de protestas, a pesar de que no supera en número a las multitudinarias manifestaciones de 2022 tras la muerte de Mahsa Aminí, ha puesto en una tesitura mucho más difícil al liderazgo de la República Islámica y Jameneí.
El hombre, de 86 años, se encuentra en una posición de debilidad histórica, tras años de una crisis económica y corrupción brutal y, sobre todo, tras la derrota ante Israel en la guerra de 12 días de junio de 2025. El Estado hebreo consiguió humillar y descabezar casi por completo a la cúpula militar del país, sin apenas consecuencias ni daños propios.
"Nuestro objetivo ya no es solamente salir a las calles; ahora el objetivo es prepararnos para tomar los centros de las ciudades y mantenerlos", ha dicho este sábado Reza Pahlaví, el controvertido hijo del último shah de Persia y quien se está erigiendo como el líder político —desde el exilio— de este último movimiento de protesta en Irán.
"Iraníes: para conseguirlo, caminad hasta los centros de las ciudades desde rutas distintas, y conectad las multitudes concentradas en distintos lugares de las ciudades. Suministrados de todo lo necesario para poder manteneros en las calles", ha continuado Pahlaví, que ha hecho un llamamiento a través de sus redes sociales para impulsar más protestas este sábado y domingo, los primeros días de la semana en Irán. En el país persa, el fin de semana se celebra en jueves y viernes.
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