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Declive

Extremadura pierde en diez años 2.500 nidos de cigüeña: estos son los motivos

Mantiene la segunda colonia más importante de todo el país, pero es también una de las comunidades con mayor declive

El casco histórico cacereño ha pasado de 300 parejas a una presencia testimonial

Una cigüeñas cría a sus pollos en el nido.

Una cigüeñas cría a sus pollos en el nido. / Seo BirdLife

Cáceres

La silueta de la cigüeña blanca (‘Ciconia ciconia’) forma parte del paisaje más familiar y representativo de Extremadura: de sus torres, de sus espadañas, de los cortijos en mitad de la dehesa. Es un santo y seña de los cielos tan limpios de la región, un símbolo que acompaña la llegada de la primavera y que define el ‘skyline’ más típico de pueblos y ciudades.

Sin embargo, esa imagen comienza a desdibujarse. Extremadura ha perdido en la última década más de 2.500 nidos de cigüeña blanca hasta situarse en 8.578 parejas reproductoras, según los datos del VIII Censo Internacional de Cigüeña Blanca difundidos por SEO/BirdLife. La comunidad mantiene la segunda colonia más importante del país, pero es también una de las que presenta un mayor declive.

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| / EL PERIÓDICO

En el conjunto de España, el censo de 2025 ha arrojado entre 33.500 y 34.000 parejas, una cifra muy similar a la de 2004 (33.217), aunque bastante inferior a la estimación de 2014, cuando se alcanzaron las 42.000. La organización conservacionista advierte de un «preocupante descenso» en la última década.

Una especie ligada a la identidad extremeña

La cigüeña blanca no es una especie más en estas tierras. El primer gran censo sistemático realizado en 1983-84 ya señalaba a la región —y especialmente a la provincia de Cáceres— como uno de los territorios con mayor densidad de cigüeñas por kilómetro cuadrado de España y de Europa. «En aquel censo ya se veía que Extremadura era un lugar muy importante para la cigüeña blanca. Aquí siempre ha habido muchísimas, incluso antes de que existieran los grandes vertederos, que luego contribuyeron a su aumento», explica Marcelino Cardalliaguet, delegado de SEO/BirdLife en la región.

La presencia masiva de la especie en campanarios, tejados y árboles aislados convirtió su imagen en parte inseparable del paisaje urbano y rural. Los turistas extranjeros siempre se han mostrado sorprendidos al ver a semejantes aves sobrevolar las torres históricas o escuchar su crotoreo. En algunos países europeos apenas existen colonias, lo que aumenta el atractivo de un cielo extremeño lleno de alas blancas.

¿Qué ha ocurrido?

¿Pero qué ha ocurrido? El delegado de SEO/BirdLife en la región se muestra claro sobre la gravedad de los datos. «Resulta evidente que ha desaparecido una parte muy importante de las cigüeñas extremeñas. Hablamos de más de 2.500 parejas, y es serio, implica que están pasando cosas negativas para esta especie».

Cardalliaguet insiste en que no se trata solo de una cifra: «La cigüeña vive con nosotros. Vive en nuestras ciudades y en nuestros pueblos, pero también en nuestros campos, donde se cultiva la comida y se cría el ganado. Lo que le pasa a ella tiene que ver con lo que está pasando en nuestro entorno», advierte.

Una de las causas señaladas es el cierre o transformación de vertederos en ecoparques, donde las aves ya no tienen acceso libre al sustento. Resulta incontestable que, durante años, estos espacios proporcionaron una fuente constante y abundante de alimentos, especialmente en áreas como el entorno de Cáceres y Malpartida de Cáceres.

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«Vive en nuestras ciudades y en nuestros pueblos, pero también en nuestros campos, donde se cultiva la comida y se cría el ganado. Lo que le pasa a ella tiene que ver con lo que está pasando en nuestro entorno»,

Marcelino Cardalliaguet

— Delegado de SEO BirdLife en Extremadura

«Es verdad que el cierre de los vertederos justifica parte de la marcha de esas 2.500 parejas, pero no lo explica todo ni mucho menos», matiza el delegado de SEO/BirdLife en la región. De hecho, el descenso se ha detectado también en zonas donde no existían vertederos, lo que apunta a factores adicionales.

Agricultura, químicos e insectos

Entre esos factores, el delegado ha subrayado el impacto del modelo agrícola y el uso de productos químicos. «Es muy posible que haya menos insectos y que los que haya estén contaminados. Las cigüeñas no es que se mueran en el sitio envenenadas, pero esos productos pueden afectar a su reproducción y a muchos aspectos de su salud, haciendo que las poblaciones disminuyan año tras año».

Cardalliaguet indica además que el problema no se limita a la fauna: «Ellas viven en nuestros campos y comen de lo mismo que afecta a nuestro ganado. Si los insectos están contaminados o hay menos biodiversidad, eso también nos afecta».

Así, la desaparición progresiva de insectos y pequeños invertebrados —base de su alimentación natural— podría estar reduciendo el éxito reproductor en muchas colonias, ahora que ya no cuentan con el aporte constante de residuos orgánicos.

Nidos retirados y menor tolerancia

Otro cambio significativo es el de la relación social con la especie. «Antes las cigüeñas se soportaban con paciencia. Ahora a muchos les molestan: se tiran los nidos y se ponen ciertos sistemas para que no vuelvan a anidar».

En el pasado existían incluso brigadas específicas para retirar acumulaciones de material en los tejados sin eliminar la colonia. Hoy, en muchos casos, la solución es impedir directamente la nidificación.

Ese giro en la tolerancia coincide con la creciente presión sobre los centros históricos. La ciudad de Cáceres ejemplifica ese proceso. Una guía de aves publicada en 2007 cifraba en unas 300 las parejas dentro del casco urbano. Hoy, en la Ciudad Monumental apenas quedan poco más de un par de nidos activos.

«Ahora paseas por el casco histórico y no hay cigüeñas», lamentado el delegado, recordando aquellas primaveras donde decenas y decenas de ellas coronaban templos y palacios. Solo sobreviven algunas en zonas periféricas o en enclaves concretos, como el Complejo Cultural San Francisco, ya a distancia del recinto histórico.

Eventos, focos y estrés en época de cría

Además del la causas ya expuestas, Marcelino Cardalliaguet pone el acento en el aumento de eventos en el conjunto histórico, muchos de ellos en primavera, coincidiendo con la época de cría. Conciertos, focos, ruido nocturno y actividades continuas pueden generar estrés y abandono de nidos, según explica.

«Si te ponen un foco todas las noches en la ventana, probablemente te cambies de casa. Eso es lo que ha pasado», declara, aludiendo a la iluminación directa sobre edificios donde aún quedaban nidos, que pone en cuestión.

El descenso no es uniforme, pero sí generalizado en buena parte de la región. Colonias emblemáticas como las de Los Barruecos o el entorno de Malpartida también han experimentado ajustes a la baja tras la desaparición del aporte alimenticio artificial y el deterioro de las condiciones del entorno.

Desde SEO/BirdLife insisten en que el censo no es solo una fotografía estadística, sino una herramienta para llamar la atención sobre los cambios que atraviesa el medio rural y urbano. Y el retroceso supone un indicio de que algo se está moviendo en el equilibrio del territorio.

La zancuda de vuelo elegante que vive junto al hombre

La cigüeña blanca es un ave grande e inconfundible por su plumaje blanco y las plumas de vuelo negras. En los adultos, el pico es largo y de tono rojo-anaranjado intenso, mientras que en los jóvenes aparece más apagado. En vuelo mantiene una silueta muy característica, con el cuello y las patas estirados.

  • Canto

La organización SEO/BirdLife la describe como una especie bastante silenciosa. Cuando se altera, puede emitir llamadas ásperas de alarma, pero su sonido más típico es el ‘crotoreo’, un castañeteo del pico que utiliza como saludo, especialmente hacia la pareja.

  • Dónde vive

Se distribuye por el norte de África, buena parte de Europa y diversas regiones de Asia. En España cría sobre todo en la mitad occidental y en el valle del Ebro, con presencia también en Galicia y puntos del Cantábrico.

  • Desplazamientos

Tradicionalmente ha sido migradora transahariana, pero en los últimos años cada vez más ejemplares pasan el invierno en la Península. Además, España funciona como corredor clave para las poblaciones centroeuropeas que cruzan hacia África, con pasos destacados entre finales de agosto y septiembre.

  • Hábitat

Es una especie muy ligada a paisajes abiertos y relativamente transformados por la actividad humana, como dehesas, pastizales, cultivos y zonas húmedas, y evita los ambientes muy forestales o montañosos. Su dieta es oportunista: se alimenta sobre todo de grandes insectos, aunque también captura lombrices y pequeños vertebrados (roedores, reptiles, anfibios o peces), y en algunos lugares aprovecha restos y basuras.

  • Reproducción

A menudo cría en colonias y sitúa el nido en construcciones humanas (iglesias, edificios, torres, silos...) o en árboles, con plataformas grandes que reutiliza durante años. La puesta suele producirse entre marzo y abril y, por lo general, es de tres o cuatro huevos. Ambos adultos incuban y alimentan a los pollos hasta que completan su desarrollo y se independizan.

  • Amenazas

Las principales amenazas históricas han sido las sequías en sus zonas de invernada en África. También la pérdida de hábitats por cambios agrarios, el uso de pesticidas, los choques con tendidos eléctricos, la retirada de nidos, las obras en edificios y accidentes de pollos con cuerdas y gomas en los nidos.

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