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Ciencias de la Tierra / Ciencias Planetarias

El polvo de estrellas atrapado en el hielo antártico desvela el viaje de la Tierra por el cosmos

Un rastro de hierro-60 en el hielo antártico revela el camino galáctico de la Tierra

Una sección de núcleo de hielo extraída de la Antártida: el polvo de estrellas resguardado es su interior permitirá reconstruir el paso de la Tierra por nubes interestelares.

Una sección de núcleo de hielo extraída de la Antártida: el polvo de estrellas resguardado es su interior permitirá reconstruir el paso de la Tierra por nubes interestelares. / Crédito: Instituto Alfred Wegener/Esther Horvath.

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Pablo Javier Piacente / T21

Enterrados en el hielo de la Antártida, los investigadores han hallado isótopos de hierro raros que rastrean el paso de la Tierra a través de una nube interestelar de polvo de supernova, o sea los restos de estrellas muertas hace mucho tiempo. Se trata de una fuente invaluable de información sobre la historia de nuestro planeta.

La Antártida vuelve a convertirse en una cápsula del tiempo, como cuando se estudia para observar el pasado del clima terrestre. Esta vez ha servido para ilustrar el recorrido de la Tierra por la Vía Láctea, al resguardar por decenas de miles de años el polvo de estrellas muertas.

Huellas de explosiones estelares en el fondo del hielo

Un equipo encabezado por el astrofísico Dominik Koll, del Helmholtz-Zentrum Dresden-Rossendorf, en Alemania, detectó en núcleos de hielo antártico trazas del isótopo hierro-60, una “firma” asociada a explosiones de supernova. Según informan Science Alert y The Economic Times, el hallazgo sugiere que nuestro Sistema Solar atravesó nubes interestelares cargadas con polvo de estrellas y que ese tránsito quedó registrado en el hielo.

Este isótopo es vital porque no se produce de forma natural en cantidades relevantes en la Tierra. El hierro-60 tiene una vida media de 2,6 millones de años y, por eso, cualquier cantidad detectada hoy por encima del fondo esperado debe haber llegado desde el espacio.

En 2019, el mismo grupo ya había encontrado hierro-60 en nieve antártica reciente; ahora fue más lejos y analizó 295 kilogramos de hielo extraído de la capa de hielo antártica, con material fechado entre 40.000 y 81.000 años atrás. El resultado fue una concentración superior a la que podría explicarse solo por rayos cósmicos que impactan la atmósfera terrestre.

Memorias de viajes solares

La interpretación de los especialistas indica que la Tierra no habría sido "rociada" por una lluvia uniforme de polvo, sino por regiones más densas y más tenues de una nube interestelar local. Ese patrón coincide con la idea de que el Sistema Solar ha estado moviéndose a través de la llamada Nube Interestelar Local, una región de gas, polvo y plasma que habría sido enriquecida por antiguas supernovas.

Referencia

Local Interstellar Cloud structure imprinted in Antarctic ice by supernova 60Fe. Dominik Koll et al. Physical Review Letters (2026). DOI:https://doi.org/10.1103/nxjq-jwgp

De acuerdo al estudio publicado en Physical Review Letters, el perfil temporal del hierro-60 en el hielo constituye una evidencia clara de un entorno interestelar cambiante durante los últimos 80.000 años, transformando al hielo antártico en una especie de “registro de vuelo” de la travesía del Sistema Solar por el cosmos.

La investigación abre una vía novedosa para cartografiar el vecindario galáctico con material tangible y recogido en la Tierra. La distribución del hierro-60 podría ayudar a reconstruir la estructura interna de la Nube Interestelar Local y a explorar si su origen está ligado a antiguas explosiones estelares.

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