El capitel
“Chupa chupa, que puede ser la última…”
La tradición pitarrera merece que el Ayuntamiento de Mérida ponga el nombre de Santiago Carrasco al camino que lleva a su cortijo

Santiago Carrasco y Antonio Rodríguez Osuna. / EL PERIÓDICO
Mario Hernández
Una de las grandes tradiciones que vienen a nuestra memoria en estos primeros días de diciembre son las tradicionales pitarras que se pinchan coincidiendo con la festividad de Santa Eulalia de Mérida y que se remontan a finales del siglo XIX. Una tradición lúdica y de reencuentro que, aunque parezca que haya desaparecido, sigue latente en algunos rincones de nuestra ciudad y de la que dan buena cuenta los emeritenses en estos 'previos' a la Navidad.
Todavía perdura, en la memoria colectiva de la ciudad, la tradicional pitarra que organizaba el carpintero emeritense Santiago Carrasco en su cortijo situado junto a la Ciudad Deportiva y al que acudía el 'todo Mérida', sin necesidad de invitación. El propio Carrasco lo decía "yo no invito a nadie, aquí puede venir quien quiera".

La pitarra de Carrasco. / EL PERIÓDICO
Así las cosas, desde mediados de los años 80, el cortijo de Carrasco se convertía en el centro de la tradición eulaliense, al tiempo que se celebraban en otros puntos de la ciudad, pitarras 'particulares y previa invitación' a cargo de Carlos Cascón y José María Álvarez Martínez en el domicilio de este último o la chirigota Chicos de Chunga, entre otras.
El vino de pitarra es un vino artesanal, tradicional, elaborado de forma casera, muy arraigado en Extremadura. Su nombre proviene del recipiente (pitarra o tinaja de barro) en el que se fermenta y conserva el vino.
El alcalde
Pero volvamos a la pitarra de Santiago Carrasco, una tradición que el propio alcalde, Antonio Vélez, potenció con la presencia en la misma de la Banda Municipal de Música, que acudía junto al alcalde y autoridades, una vez finalizada la misa en la Basílica de Santa Eulalia.

Placa homenaje al carpintero emeritense Santiago Carrasco. / EL PERIÓDICO
El ritual se establecía de la siguiente manera: al llegar el alcalde, sonaba una fuerte sirena para anunciar su presencia y el inicio del acto de 'pinchar la pitarra'. El alcalde, junto al propio Carrasco, accedía a la bodega y subía a la parte superior de una de las tinajas. Allí, con una goma 'succionaba' hasta que le llegaba el vino a la boca y éste comenzaba a chorrear por la misma. Ahí ya estaba pinchada la pitarra y todos los asistentes degustaban ese primer vino.
Carrasco elaboraba el vino en su propia finca. En el mes de septiembre, comenzaba la vendimia en sus tierras para, posteriormente, comenzar con el proceso de elaboración del vino y tenerlo preparado para que estuviese a punto a principios del mes de diciembre. Por supuesto, en la celebración no había solo vino, sino que se degustaban ricos alimentos de la tierra como el pestorejo y los garbanzos que se hacían, in situ, en una gran olla.
La anécdota
Entre las muchas anécdotas que sucedían en dicho acto, al que siempre asistió el alcalde de la ciudad, en este caso Antonio Vélez, Pedro Acedo y Ángel Calle, el año previo a las elecciones, Santiago Carrasco, que gozaba de un extraordinario sentido del humor, le decía a la primera autoridad “chupa, chupa, que lo mismo pronto dejas de chupar”, provocando la risa de todos los asistentes pues, es cierto, Santiago Carrasco jamás hizo distinciones políticas entre los distintos alcaldes que acudieron a dicho acto.
La última pitarra organizada por Carrasco se celebró en el año 2014 cuando, el entonces alcalde, Pedro Acedo, descubrió una placa en la puerta de la bodega como reconocimiento de la ciudad por mantener las tradiciones. Desde entonces, en el mediodía del Día de la Mártir, se añora el sonido de la sirena que anunciaba que el vino de pitarra iba a comenzar a fluir desde las tinajas de Carrasco.
El 10 de diciembre de 2025, recién elegido Antonio Rodríguez Osuna, éste se acercó a probar la pitarra, de manera privada, al cortijo donde departió con Carrasco acerca de esta tradición, en presencia de un grupo reducido de personas, que se circunscribían al círculo más cercano del anfitrión.
Carrasco fallecía en el año 2000 dejando un recuerdo imborrable en la ciudad de Mérida y en la historia de sus tradiciones. Sirvan estas líneas para proponer que, para que de verdad sea imborrable, el Ayuntamiento de Mérida acuerde poner el nombre de Santiago Carrasco al camino que lleva a su cortijo, desde el Polígono El Prado a la Ciudad Deportiva. Ahí lo dejo.
- El Ayuntamiento de Badajoz abre el plazo de 11 cursos formativos para colectivos vulnerables: hay 165 plazas
- El entrenador de fútbol detenido en Badajoz es militar de la base aérea de Talavera la Real
- Condenada la empleada de una tienda de muebles de Badajoz por usar datos de un cliente para contratar tarjetas
- Juani Barroso, de Badajoz: “Las modistas somos la mano derecha de las comparsas”
- Un detenido en la operación de la Guardia Civil de Cáceres en Las 800 de Badajoz
- El Ayuntamiento de Badajoz evita durante el pleno extraordinario dar fecha de apertura de la escuela de Artes y Oficios
- Roban en un piso del centro de Badajoz: los ladrones entraron mientras la dueña hacía la compra
- El detenido por la Guardia Civil en Las 800 es un entrenador de fútbol base de Badajoz