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Realidad social

Mérida y la vivienda: un problema que viene de la época romana

Cómo se vivía en las grandes ciudades del Imperio

Una domus romana en la capital extremeña.

Una domus romana en la capital extremeña. / El Periódico Extremadura

L. Jiménez Cortés

Mérida

Durante el siglo III d. C., las grandes ciudades del Imperio romano, especialmente Roma y Augusta Emerita, afrontaron una grave crisis de vivienda provocada por el crecimiento descontrolado de la población. El éxodo masivo desde el campo hacia las ciudades, motivado por crisis agrícolas, inseguridad rural y presión fiscal, disparó la demanda de alojamiento sin que existiera una planificación adecuada. Como resultado, la escasez de viviendas elevó de forma desmedida los precios de compra y alquiler, que se pagaban de forma anual, perjudicando especialmente a las clases más humildes, en una situación que recuerda, por sus efectos sociales, a la que se vive en la actualidad.

Presión demográfica

Para dar respuesta a esta presión demográfica surgieron las insulae, edificios de cinco o seis pisos con apartamentos pequeños y de mala calidad donde se concentraba la población popular en condiciones de hacinamiento e insalubridad. Muchos propietarios alquilaban habitaciones dentro de sus propias casas o dividían las viviendas para maximizar beneficios, una práctica que encuentra paralelismos con el mercado del alquiler actual. Frente a esta realidad, las élites residían en amplias y lujosas domus y villas, dotadas de agua corriente, mosaicos y sistemas de calefacción, completamente alejadas de las dificultades de acceso a la vivienda que sufría la mayoría.

Excavaciones arqueológicas

Las excavaciones arqueológicas de Augusta Emerita confirman esta desigualdad, con numerosas domus descubiertas dentro y fuera del recinto amurallado, como la Casa del Mitreo o la Casa del Anfiteatro. En definitiva, la crisis de la vivienda en el siglo III fue uno de los problemas sociales más graves del mundo romano, reflejo de profundas desigualdades económicas y de un modelo incapaz de garantizar condiciones de vida dignas para amplios sectores de la población. Un problema que, con formas distintas pero causas similares, sigue presente hoy en Mérida y en muchas ciudades actuales.

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