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Domingo de Pascua

Mérida despide su Semana Santa con el júbilo del Resucitado

La Cofradía de los Castillos, con Jesús Resucitado a la cabeza, ha recorrido las calles emeritenses desde la basílica de Santa Eulalia, marcando el fin de la Semana Santa con el Encuentro en la Puerta de la Villa

Mérida

Después del luto, la mañana. Después del silencio, las campanas. Después de la muerte, la alegría. Mérida ha puesto este domingo el broche final a una Semana Santa multitudinaria con la procesión de Jesús Resucitado, la cita que cambia el tono de toda una semana de Pasión y que devuelve a las calles el lenguaje de la celebración. Allí donde durante días han pesado el recogimiento, la solemnidad y la penumbra, este domingo se abre paso el resplandor de la luz y la certeza compartida de la Pascua.

La ciudad ha salido a la calle desde primera hora para acompañar una de las procesiones más queridas del calendario cofrade emeritense. La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santísimo Cristo de los Remedios y Nuestra Señora del Mayor Dolor, popularmente conocida como la Cofradía de los Castillos, ha vuelto a poner en la calle este desfile desde la Basílica de Santa Eulalia, con la participación también de hermanos de la Ferroviaria. Y lo ha hecho en una mañana clara, ya plenamente instalada en el rito festivo con el que el cristianismo celebra la Resurrección: Cristo vive y Mérida lo proclama en sus calles.

El Encuento

En torno a las 9.30 horas, los pasos de Jesús Resucitado, Nuestra Señora del Mayor Dolor y San Juan Evangelista han iniciado su salida desde la Basílica de Santa Eulalia. Cabe destacar que estas bellas imágenes son obra de los reconocidos imagineros Eduardo Zancada, Manuel Echegoyán y Juan Blanco Pajares, respectivamente. San Juan Evangelista va acompañado de 15 costaleros; Jesús Resucitado de 28, y Nuestra Señora del Mayor Dolor, de 35 costaleros, además de por la Banda de Cornetas y Tambores de la OJE de Mérida.

El cortejo ha avanzado por la avenida de Extremadura y Camilo José Cela antes de dividirse, como marca la tradición, para dirigirse al Encuentro por recorridos distintos. Jesús Resucitado ha tomado el camino de Cervantes, mientras que Nuestra Señora del Mayor Dolor y San Juan Evangelista han continuado por su itinerario hasta confluir después en la Puerta de la Villa.

Allí se ha vivido, un año más, el instante central de la mañana: el Encuentro entre las tres imágenes en una escena cargada de simbolismo y emoción. Es el momento en el que la Semana Santa emeritense deja atrás el duelo para abrazar la alegría de la Resurrección. El público ha seguido con especial atención ese instante en el corazón de la ciudad, donde la emoción se ha mezclado con los aplausos, las campanas y las banderolas blancas proclamando el 'Aleluya'.

Tradición y cierre

La procesión ha continuado después por Berzocana, Romero Leal, la plaza del Rastro y la plaza de España, antes de pasar por la concatedral de Santa María y emprender el regreso hacia Santa Eulalia. El recorrido ha vuelto a dejar imágenes muy reconocibles de la Semana Santa emeritense en enclaves patrimoniales del centro histórico, como su paso por el Templo de Diana o la concatedral.

Con esta salida, Mérida ha despedido una nueva Semana Santa con una celebración que mira de frente a la esperanza. Frente al silencio de los días anteriores, el Resucitado ha llenado la mañana de luz y de sentido festivo. Y frente al peso del Viernes Santo, la ciudad ha encontrado en la Puerta de la Villa la estampa que cada año anuncia que la historia no termina en el sepulcro.

Semana Santa única

Con la procesión del Domingo de Resurrección concluye este domingo una Semana Santa que el propio papa Francisco definió como "única en el mundo", porque "muy pocas ciudades pueden revivir estos días que cambiaron la historia de la humanidad en escenarios de más de 2.000 años de antigüedad, contemporáneos a los que Cristo sufrió la pasión".

Durante su participación en el pregón de 2025, en pleno Año Jubilar Eulaliense, el Papa Francisco destacó también "la figura de la niña mártir Santa Eulalia, cuyo culto convirtió a Mérida en cuna del cristianismo hispano y destino de peregrinaciones a lo largo de la historia".

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