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Balance de la XVI edición

Emérita Lvdica: la fiesta que ha convertido la recreación romana en motor económico de Mérida

La implicación ciudadana y el tirón sobre hoteles, hostelería y comercio consolidan una celebración que en 2025 dejó un impacto estimado de 8 millones de euros

Emerita Lvdica: la fiesta romana que ya es motor económico de Mérida

Emerita Lvdica: la fiesta romana que ya es motor económico de Mérida / El Periódico

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Mérida

Emérita Lvdica nació como recreación histórica, pero su balance se mide cada vez más en términos económicos. La fiesta romana por excelencia, convertida hoy en una de las principales celebraciones de Extremadura, se ha consolidado como uno de los grandes motores de Mérida.

Talleres de costura en marcha desde enero, restaurantes desbordados, hoteles al completo dan cuenta de cómo ha ciudadanía se ha implicado ha hecho suya una cita que ya no solo llena monumentos, sino también escaparates, terrazas y negocios. Lo que empezó como una forma de revivir el pasado de Augusta Emerita se ha transformado en una marca de ciudad con impacto directo en la hostelería, el turismo, el comercio y el sector textil.

El Ayuntamiento de Mérida ya cifró en torno a 8 millones de euros el impacto económico de la edición de 2025, una cantidad que recayó principalmente sobre la hostelería, el alojamiento, el transporte y el comercio. A falta de conocer el balance definitivo de este año, el propio alcalde, Antonio Rodríguez Osuna, ha situado de nuevo la fiesta en esa dimensión económica: ocupación hotelera prácticamente completa, precios disparados en las plataformas de reserva, dificultad para encontrar mesa y una presión turística que ha vuelto a sentirse durante toda la semana, especialmente en la jornada grande que se vivió el sábado.

Hoteles llenos y mesas imposibles

En una entrevista en Canal Extremadura Radio, Osuna ha resumido el fenómeno con una imagen doméstica: no solo se han llenado los hoteles, también las casas. Muchos emeritenses han recibido estos días a familiares y amigos que han viajado a la ciudad para vivir la fiesta. El alcalde ha bromeado incluso con esas "camas calientes" en las que un invitado se marcha y otro llega el mismo día, una escena que ayuda a medir hasta qué punto Emerita Lvdica desborda el circuito turístico convencional.

La ocupación hotelera ha alcanzado el 100% durante los días centrales de la fiesta, según ha señalado el regidor, con apenas habitaciones sueltas en algunas plataformas y a precios muy elevados. La restauración ha vivido una situación similar. El alcalde ha reconocido que incluso le han llamado para pedirle ayuda a la hora de encontrar sitio para comer, sin éxito en algunos casos. La recomendación, en una ciudad con una oferta hostelera amplia, ha pasado por moverse más allá del eje más saturado entre plaza de España y Templo de Diana.

Ese es uno de los efectos más visibles del crecimiento de la fiesta: el centro se llena, pero el impacto se reparte también por bares, restaurantes, cafeterías, tiendas y alojamientos de toda la ciudad. Emerita Lvdica no solo atrae público a los monumentos; mueve consumo, reservas, compras, desplazamientos y actividad en torno a una marca cultural que Mérida ya siente como propia.

De la túnica al escaparate

El auge de la participación ciudadana ha abierto una línea de negocio propia en torno a los trajes romanos, las telas, los complementos, las joyas, las coronas, las tiaras y los encargos a medida. Lo que hace años podía resolverse con una caracterización sencilla se ha convertido ahora en un sector especializado, con vecinos y asociaciones que buscan indumentarias más cuidadas, históricamente más coherentes y preparadas con meses de antelación.

Las tiendas de tejidos, los talleres de costura y los negocios de complementos han encontrado en Emerita Lvdica una campaña singular, distinta a bodas, comuniones u otras celebraciones. La fiesta ha creado demanda propia y ha obligado a muchos establecimientos a adaptarse. Ya no se trata solo de vender una tela o un adorno, sino de ayudar a construir una imagen colectiva: una ciudad vestida para no desentonar con sus propios monumentos.

Ese cambio se ha notado también en la profesionalización de la moda romana. La pasarela vinculada a la fiesta, los talleres textiles, los diseñadores locales y las asociaciones recreacionistas han contribuido a que la indumentaria gane peso dentro del programa. Cada túnica, cada estola, cada manto y cada complemento forman parte de un ecosistema que mezcla rigor, comercio y orgullo ciudadano.

Video |  Así ha sido la gran carrera de cuadrigas del Circo Romano de Mérida

Javier Cintas

La fiesta con más presupuesto

El crecimiento también se refleja en las cuentas públicas. Osuna ha señalado que Emerita Lvdica cuenta este año con un presupuesto de 800.000 euros, lo que la convierte en el evento cultural o lúdico-festivo de la ciudad con mayor dotación municipal. El alcalde ha defendido que ese esfuerzo se explica por la dimensión alcanzada por la fiesta y por su capacidad para atraer visitantes, generar actividad y reforzar la identidad romana de Mérida.

"Esta fiesta empezó como una recreación histórica y hoy es uno de los grandes eventos culturales y turísticos de la región", ha señalado el regidor. Para Osuna, el éxito responde a una combinación de factores: inversión municipal, implicación ciudadana, participación masiva y una ventaja patrimonial que ninguna otra recreación tiene en España. "No es lo mismo hacer esto en un escenario de cartón-piedra que hacer todas estas fiestas de recreación en monumentos que siguen vivos" ha destacado.

Fotogalería | Todo lo mejor de Emerita Lvdica, en imágenes

El alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, participando en Emérita Lvdica. / Ayuntamiento de Mérida

La frase resume una de las claves de Emerita Lvdica. Mérida no inventa un decorado romano: lo tiene. La fiesta se despliega sobre un conjunto arqueológico declarado Patrimonio de la Humanidad y utiliza espacios monumentales que permiten que cada escena gane autenticidad. Esa singularidad es la que sostiene buena parte de su atractivo turístico y la que explica que el Ayuntamiento esté ya pensando en el siguiente paso.

La declaración como Fiesta de Interés Turístico Regional llegó en 2022, por lo que se prepara el camino para solicitar el salto a Interés Turístico Nacional a partir de 2027. Osuna ha confirmado que se tramitará esa petición, aunque también ha querido rebajar la carga económica de estos reconocimientos. Según ha lamentado, el título regional apenas lleva aparejada una aportación autonómica de 2.200 euros por parte de la Junta de Extremadura, una cantidad que, en sus palabras, no alcanza "ni para pagar los carteles".

Crecer sin desbordarse

El balance económico, sin embargo, también abre retos. Una fiesta que llena hoteles, concentra público, agota reservas y saca a miles de personas a la calle exige más seguridad, más producción, más servicios y una organización capaz de repartir la presión turística por distintos espacios. Este año se han habilitado dispositivos de agua fría en varios puntos y se han dado recomendaciones por las altas temperaturas y por la afluencia en los enclaves más céntricos.

El Ayuntamiento ha insistido en que la ciudad cuenta con programación durante todo el día y en distintos escenarios, precisamente para evitar que todo el público se concentre a la vez en el entorno del Templo de Diana o la plaza de España. Esa será una de las claves si la fiesta continúa creciendo: mantener el encanto de una ciudad que revive su pasado sin convertirlo en una experiencia incómoda para vecinos, visitantes y asociaciones.

Emerita Lvdica ha demostrado que la historia también puede generar economía cuando se convierte en identidad compartida. Lo que empezó como una recreación del pasado romano se ha transformado en una marca de ciudad, una campaña turística, una oportunidad comercial y un motivo de orgullo colectivo. Mérida no solo vuelve cada mayo a ser Augusta Emerita: también ha aprendido a vivir de esa memoria, a vestirla, a venderla, a llenarla de público y a convertirla en uno de sus grandes motores de futuro.

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