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Tecnología extremeña

El piloto de drones de Calamonte al que pidieron rescatar una oveja y que hizo llegar medicinas a una familia aislada en Montijo

Javier Moreno transformó su afición en Dronfly, una empresa que inspecciona instalaciones energéticas, forma a nuevos profesionales y presta servicios de emergencia dentro y fuera de España

Vídeo | El piloto de drones de Calamonte

Javier Cintas

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Mérida

Hace solo una década, los drones eran poco más que un pasatiempo reservado a los entusiastas de la tecnología. Hoy, su pilotaje se ha convertido en un oficio en plena expansión, con aplicaciones en la industria, la agricultura, el mundo audiovisual o las emergencias. La evolución de los modelos, el aumento de sus prestaciones y el desarrollo de una normativa específica han transformado por completo un sector en el que los aficionados han dado paso a profesionales especializados.

Uno de ellos es Javier Moreno, natural de Calamonte y responsable de Dronfly, una empresa asentada en esta localidad pacense vecina de la capital extremeña. Comenzó a volar drones hace seis años por afición, pero aquella inquietud terminó convirtiéndose, hace tres, en su actividad profesional. "Ha pasado de ser ocio a ser negocio, aunque casi no me he dado cuenta porque sigo haciendo lo que me gusta", resume.

Javier Moreno, responsable de Dronfly, muestra algunos de los drones con los que convirtió su afición en profesión.

Javier Moreno, responsable de Dronfly, muestra algunos de los drones con los que convirtió su afición en profesión. / Javier Cintas

La compañía no se limita al pilotaje. Su actividad abarca la inspección técnica de plantas fotovoltaicas, parques eólicos, líneas eléctricas e infraestructuras, además de trabajos de fotogrametría, topografía aérea, grabaciones audiovisuales, formación y desarrollo de programas y herramientas tecnológicas.

Prevención y extinción de incendios

También ha puesto en marcha un servicio de prevención y extinción de incendios mediante drones, con la aplicación de un agente biodegradable, no tóxico y no corrosivo. La finalidad es aprovechar la precisión y la capacidad de acceso de estas aeronaves para actuar en zonas complicadas y reducir el riesgo de propagación de las llamas.

Los encargos que recibe son de lo más variopinto. Uno de los más importantes llegó durante unas intensas lluvias, cuando el desbordamiento del cauce próximo a la presa de Montijo dejó a una familia aislada durante unos doce días en un chalé. Uno de sus integrantes necesitaba medicación para el corazón y el dron permitió transportar los fármacos hasta la vivienda.

Javier Moreno, responsable de Dronfly, muestra algunos de los drones con los que convirtió su afición en profesión.

Javier Moreno, responsable de Dronfly, muestra algunos de los drones con los que convirtió su afición en profesión. / Javier Cintas

"Fue uno de los trabajos más importantes por la urgencia y la prioridad que tenía", recuerda Moreno. Aquella intervención evidenció que estos aparatos pueden ser mucho más que una cámara voladora y convertirse en una herramienta fundamental para alcanzar lugares inaccesibles en situaciones de emergencia.

Oveja extraviada

Otros encargos resultan bastante más peculiares. En una ocasión, un ganadero le pidió que empleara uno de sus drones para rescatar una oveja extraviada y devolverla al establo. "Le expliqué que no podía agarrarla y transportarla, pero que sí podíamos intentar localizarla y conducirla hacia un lugar donde pudiera recogerla", relata.

Javier Moreno, responsable de Dronfly, muestra algunos de los drones con los que convirtió su afición en profesión.

Javier Moreno, responsable de Dronfly, muestra algunos de los drones con los que convirtió su afición en profesión. / Javier Cintas

Moreno dispone de alrededor de doce drones, aunque cada uno está preparado para una tarea diferente. Algunos incorporan sensores fijos y otros permiten intercambiar cámaras térmicas, RGB o equipos LiDAR. El tamaño, la autonomía, el peso y la categoría de cada aeronave determinan qué modelo emplea en cada operación.

Más de 300 alumnos

La formación es otro de los pilares de la empresa. Durante el último año pasaron por sus cursos más de 300 alumnos, tanto para iniciarse en el pilotaje como para especializarse en inspecciones, producciones audiovisuales o agricultura de precisión. "Tener la acreditación de piloto no significa estar preparado para cualquier trabajo, igual que tener el permiso de conducir no te capacita automáticamente para llevar una ambulancia o un camión", explica.

Javier Moreno, responsable de Dronfly, muestra algunos de los drones con los que convirtió su afición en profesión.

Javier Moreno, responsable de Dronfly, muestra algunos de los drones con los que convirtió su afición en profesión. / Javier Cintas

Su actividad suma entre 300 y 400 horas de vuelo al año, aunque depende de las condiciones meteorológicas. El viento excesivo, la lluvia, la nieve o la niebla pueden impedir las operaciones. A ello se añaden las restricciones de la normativa aérea, que establece con carácter general una altura máxima de 120 metros y diferentes requisitos según la zona y el tipo de vuelo.

Desde Calamonte, Moreno ha realizado trabajos en España, Portugal, Francia, Polonia y Hungría. Su propósito ahora es continuar explorando nuevas aplicaciones para una tecnología que avanza a gran velocidad. "Queremos ir más allá del pilotaje, innovar y demostrar todo lo que los drones pueden aportar", concluye.

Fuente: El Periódico de Extremadura

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