Apuntes políticos de la semana
Sánchez busca el dilema "Abascal o yo" mientras Feijóo coquetea con el trumpismo
Lo que intenta el presidente del Gobierno con el líder de Vox no es nuevo: Rajoy lo aplicó con Iglesias hace diez años para ningunear a su contrincante socialista y no hablar de corrupción

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El nuevo curso político ha empezado con la misma intensidad y motivos de asombro con los que acabó el pasado. Si en junio parecía que el Gobierno de Pedro Sánchez podía saltar en cualquier momento por la caída de Santos Cerdán por corrupción, ahora la sorpresa está en el lado de la derecha: Alberto Núñez Feijóo y Miguel Tellado parecen copias de Donald Trump e Isabel Díaz Ayuso. Esta semana han salido de sus manos y de sus bocas frases que han provocado sorpresa en sus propias filas. “Tengo la sensación de que ya no hay ningún límite, como Vox. Solo nos falta escupir a alguien del PSOE. Feijóo no vino a Madrid para eso”, se lamenta un veterano parlamentario del PP que admite la “endiablada” situación con la que tiene que bregar su jefe de filas.
Tras el asesinato del activista ultraconservador Charlie Kirk, el PP ha importado el mensaje divisivo del presidente de EEUU: si eso es lo que quieren el electorado conservador y las redes sociales y él ha vuelto a la Casa Blanca, copiémosle, han debido de concluir en la sede de Génova. A las pocas horas de la muerte de Kirk, Trump, en vez de mandar un mensaje llamando a la calma, dado que no tenía ninguna información aún sobre quién era el asesino ni qué le llevó a semejante salvajada, responsabilizó del crimen a la “izquierda radical”. Que Vox calcara esa maniobra para cargar contra el Gobierno español estaba, lamentablemente, descontado, por el seguidismo de Santiago Abascal al presidente norteamericano, pero que lo hiciera Tellado con un mensaje escrito y pensado en las redes sociales, sí fue chocante. “Abro debate”, afirmó el número dos del PP en X (antes Twitter), trayendo a España un episodio de EEUU, país que ha entrado en una preocupante etapa de violencia política. “¿Qué pasaría en España si una persona de ultraderecha asesinara a tiros a un activista de izquierdas?”, se preguntó. La barrabasada del presidente de EEUU fue asumida por el PP, que ha rematado así una escalada verbal que empezó días antes con Tellado diciendo que este curso “se empezará a cavar la fosa donde reposarán los restos de un Gobierno que nunca debió haber existido” y con Feijóo insultando en Instagram a Sánchez: el presidente de los populares copió la befa de Ayuso del “me gusta la fruta”.
“Vox está muy arriba en las encuestas”, decía, preocupado, este jueves un dirigente que forma parte del núcleo duro de Feijóo. Sin iniciativas políticas trabajadas y solo removiendo el “odio visceral, como hace Trump”, los radicales siguen creciendo, señalaba un senador del PP. “Hemos dejado de conquistar votante de centro y, encima, todo esto moviliza a los socialistas desencantados, porque el relato de ir contra Trump y la ultraderecha les funciona”, continuó esa fuente. Que Sánchez juega a dar alas a Vox es una obviedad y algunos dirigentes con muchos trienios en el PP señalan que es justo lo que intentó Mariano Rajoy con Pablo Iglesias en 2015 y 2016, cuando parecía que Podemos era una amenaza para el PSOE.
Aquella estrategia de Rajoy buscó colocar el marco mental de “Iglesias o yo”, ninguneando a Sánchez, igual que ahora el presidente del Gobierno busca el “Abascal o yo”, ninguneando a Feijóo. En ambos casos, además, forjar ese dilema permite no hablar de corrupción. En 2015 y 2016, el PP ganó las dos elecciones generales que hubo pese a tener sobre la mesa a la vez los graves casos de la Gürtel, Kitchen y Púnica, entre otros. Ahora, Sánchez tiene que evitar hablar de que sus dos secretarios de organización (José Luis Ábalos y Cerdán) están implicados en un escándalo de comisiones ilegales y que están investigando a su esposa y su hermano.
Feijóo, al tratar de imitar a Vox y a Trump, le está poniendo fácil a Sánchez y a sus ministros que dediquen sus intervenciones a señalar la deriva en la que ha entrado un político que se vendía como moderado. Recordatorio amistoso: en su discurso de proclamación como líder del PP (abril 2022) prometió una oposición templada y aseguró que quería llegar a pactos de Estado. El último que le ha propuesto Sánchez tras los incendios forestales lo ha rechazado pese a que el 75% de los españoles lo ven necesario.
Simplificar el lenguaje es algo que siempre buscan los partidos y las urnas lo suelen premiar. Ayuso, en 2021, lo consiguió con “comunismo o libertad”, para no abordar las muertes en las residencias por covid o la situación de la sanidad. No hay urnas a la vista, pero todos están empezando ya a hilar los relatos.
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