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El rearme español

J-MUSIC, el arma antimisil para proteger aviones que ha obligado al Gobierno a limitar su veto a Israel

En la industria de defensa se esperan nuevas peticiones de excepción tras las concedidas a Airbus

Un Airbus A400M Atlas del Ala 31 del Ejército del Aire en Zaragoza.

Un Airbus A400M Atlas del Ala 31 del Ejército del Aire en Zaragoza. / EA

Juan José Fernández

Juan José Fernández

Madrid

Su nombre comercial, J-MUSIC, da escasa idea de cuál es su función. Es una invención militar a la que, desde la perspectiva española, definen tres rasgos básicos: es de producción israelí, fabricado por Ebit Systems; es un sistema de protección antimisil para aviones que se ensambla en factorías españolas; y es el objeto de un contrato de algo más de 250 millones de euros... en Alemania. El cuarto rasgo de su retrato robot viene dado por las circunstancias: el sistema J-MUSIC es el producto por el que el Gobierno español ha tenido que conceder en este final de año su primera excepción a la desconexión tecnológica con Israel.

En zona de guerra, el principal problema para un gran avión militar de carga es la amenaza de misiles con guía térmica. Los llaman MANPADS. A diferencia de grandes misiles lanzados desde baterías, estos cohetes inteligentes pueden ser lanzados desde un pequeño vehículo, o acaso por dos soldados, desde puntos de muy difícil localización. Su cabeza está preparada para buscar el objetivo siguiendo su huella de calor, poniendo en un peligro más que cierto al avión y su carga, ya sea material de suministro, vehículos... o seres humanos.

El temor a que este tipo de cohetes pueda ser utilizado por pequeños comandos terroristas multiplicó las posibilidades de venta del J-MUSIC. Elbit lo fabrica para aviones comerciales y para aeronaves militares. En esencia, detecta la aproximación de un misil y, por su cuenta, de forma automática, sin participación del piloto del avión, dispara señales infrarrojas (con ayuda láser) para despistar a la cabeza buscadora del cohete agresor y dirigirlo a otra parte.

El sistema J MUSIC de defensa antimisil para aviones, en un vídeo promocional de Elbit Systems

El sistema J MUSIC de defensa antimisil para aviones, en un vídeo promocional de Elbit Systems / Elbit Systems

El J-MUSIC es un robot de la estirpe de los DIRCM (sistemas de energía infrarroja dirigida, como indican sus siglas), que convierte a los aviones pesados en casi inexpugnables para los ataques individuales desde tierra. Y ha sido también el gran quebradero de cabeza para la rama española de Airbus desde que el Gobierno empezó a aplicar sus planes de desconexión tecnológica con Israel.

El Ejecutivo publicaba las primeras tandas de anulaciones de contratos en julio pasado, y en el mismo mes la Oficina Federal de Equipamiento, Tecnología de la Información y Operaciones del ministerio de defensa alemán publicaba un contrato de 260 millones de euros para dotar a su flota de aviones Airbus A400M con los protectores israelís. Esa decisión alemana impactaba de lleno en España.

Empleos amenazados

Una gira de ejecutivos de Airbus por diversos departamentos del Ejecutivo ha precedido a la decisión del Gobierno. Con el mensaje de que peligraban las exportaciones y empleos de Airbus España, se ha tocado a Defensa, Industria y Economía, de quien depende Comercio, según indican las fuentes consultadas, una de las cuales añade además que se hizo llegar la misma súplica a Moncloa en noviembre.

Por cómo es el reparto de trabajo en Airbus, la más europea de las compañías de defensa, todos los A400M Atlas alemanes -aviones capaces de transportar a 116 personas, dos helicópteros, un vehículo de combate...- se ensamblan en la Línea Final de Montaje que la firma tiene en las proximidades de Alcalá de Guadaíra (Sevilla). Alemania tiene 42 y espera para final de 2026 contar con 11 más dentro de su acelerado programa de rearme. Y ensamblar significa también incorporar a la aeronave el J-MUSIC que no compra España pero sí quiere Alemania.

Es el mismo sistema de defensa antimisil que usan las fuerzas aéreas de Brasil, Países Bajos, Italia y la propia Israel, y el que también llevan los aviones cisterna multifunción (MRTT) que emplea la OTAN para reabastecer a los cazas de la alianza. Los grandes A320 de pasajeros civiles que pasan a convertirse en estas gasolineras aéreas se reforman en la planta de Airbus en Getafe (Madrid).

Entre las plantas andaluza y madrileña, son más de 5.000 puestos de trabajo los que estaban llamados a recibir el impacto de la desconexión con Israel. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha explicado la excepción basándola en que no se trata de compra de material de defensa a Tel Aviv, sino de exportación desde una planta española, y en que podía repercutir en el empleo.

Otras razones de excepción previstas en la desconexión con Israel, las necesidades de seguridad nacional, pesan en el otro paréntesis que ha abierto el Gobierno. Este es para el radar ELM-2022A, que fabrica ELTA, filial del conglomerado Israeli Aerospace Industries. Es el radar que montan, para ayuda al combate, los Airbus C295 con que la Armada quiere reforzar la patrulla marítima.

Más excepciones

Este martes, todas las fuentes de la industria española de la defensa consultadas por este diario apostaban por que la excepción Airbus iba a abrir el paso a otras peticiones de excepción de otras compañias. Sería sobre el argumento del agravio comparativo, y presentadas por firmas más o menos pequeñas de entre las afectadas por la treintena de contratos suspendidos o no renovados.

Pero no solo las pequeñas tienen casos pendientes. En la propia Airbus no confirman contar con un sustituto para el Litening V, una víscera clave del caza Eurofighter que fabrica la empresa israelí Rafael. Todos los Eurofighter españoles se montan en la planta de Getafe. Se trata de un designador láser que sirve al avión de combate para iluminar -en el sentido electrónico de la palabra- a sus objetivos. Cargado en un pod (contenedor) adherido al fuselaje, guía a los misiles del avión hasta su destino, haciendo prácticamente infalibles los disparos del caza europeo.

En repetidas comparecencias públicas, la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, ha asegurado que se encontrará alternativa al Litening V. Qué sistema puede sustituirlo es una incógnita asequible para pocos en el Ejército del Aire, alguno de cuyos mandos explica que, a estas alturas, un caza sin un designador láser para sus misiles está "en seria inferioridad".

Defensa anuló en septiembre pasado un contrato de 207 millones de euros con Rafael para equipar con sus miras láser a los nuevos Eurofighter de los programas Halcón I y II, con los que el Ejército del Aire aspira a jubilar a los cazas F-18 operativos en Canarias y a aumentar la escuadra de combate española. Pocos días antes, a finales de agosto, el gobierno alemán confirmaba la compra a Rafael de 90 designadores láser para sus cazas Eurofighter.

Lanzacohetes español

No tendrá el Gobierno que hacer excepciones en otra gran baza de la defensa afectada por la ruptura con el gobierno de Benjamin Netanyahu a causa de la matanza perpetrada en Gaza. Es en el flanco de la artillería de campaña, severamente desprovista desde la crisis de la burbuja, hace 17 años, los que lleva arrastrando una seria carencia en cohetes de largo alcance.

Defensa renunció al sistema de lanzamiento PULS israelí, de Elbit, corazón del lanzacohetes SILAM. Pero las concesionarias del programa, la española Escribano M&E y la filial española del conglomerado alemán Rheinmetall, han anunciado a Defensa que ya tienen un recambio plenamente español, según comunicó Escribano en una nota pública.

Se trata de un nuevo concepto del SILAM, con cohetes de fabricación española y una red de vehículos de apoyo y aprovisionamiento. El programa se licitó en 2023, antes de que comenzara la guerra de Gaza, por un valor de 700 millones de euros.

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