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Terrorismo islamista

Varón, treintañero y convenciéndose para matar: así son los yihadistas que entraron en prisión el último año

Un momento de la detención por la Policía de tres hermanos en Melilla en octubre pasado por adoctrinar a terceros para atentar.

Un momento de la detención por la Policía de tres hermanos en Melilla en octubre pasado por adoctrinar a terceros para atentar. / CNP

Juan José Fernández

Juan José Fernández

Madrid

La mayoría de personas encarceladas en 2025 por delitos del entorno del terrorismo islamista son hombres, tienen nacionalidad marroquí o española, su edad está en una media de 31,5 años, y estaban cometiendo delitos de radicalización y proselitismo yihadista.

Es el retrato que arroja el Observatorio Penitenciario 2025 de la Fundación Athena, las conclusiones que acaba de extraer tras el seguimiento de las operaciones policiales que dieron lugar a 19 ingresos en prisión a lo largo del año de todavía reciente finalización.

Athena está vinculada al Centro de Estudios de Acaip, el principal sindicato de los funcionarios penitenciarios, y sus analistas son también punto de contacto en España de la RAN (Radicalization Awareness Network), la red europea de alerta sobre el fanatismo que puede afectar a la seguridad pública. Hay también un elemento destacado en el retrato robot que se extrae del último informe de este observatorio: la práctica totalidad de encarcelados lo están por delitos contemplados en el artículo 575,2 del Código Penal, la autorradicalización o autoadoctrinamiento, o la radicalización de otros, preparándose o preparándolos para atentar. Se trata de una figura legal que ya ha cumplido diez años, desde la reforma del Código Penal de 2015.

Fases tempranas

“La intervención penal en 2025 se concentra mayoritariamente en fases tempranas del proceso de radicalización”, explica el informe.

Es propio de figuras penales que “surgen de una necesidad de afrontar una nueva tipología delictiva, que es la capacitación para luego atentar, lo que convierte a los individuos en sujetos de riesgo”, dice Salvador Berdún, director del Centro de Estudios de Acaip. Este fenómeno causa que vayan a la cárcel “individuos mucho menos maduros que antes, tanto en edad como en capacitación para atentados complejos”.

Fuentes de la lucha antiterrorista, tanto en la Guardia Civil como en la Policía, ya han explicado a este diario que, efectivamente, la tendencia en la actuación policial es abortar el proceso anticipándose al momento en que el yihadista salga a la calle a matar, que es una decisión imprevisible a partir de cierto grado de fanatización. Las unidades de Información de la Guardia Civil que patrullan las redes sociales actúan incluso en procesos muy tempranos sobre menores de edad, poniendo en alerta a los padres antes de que la fanatización del hijo termine en delito.

Marzo de 2025: la Guardia Civil detiene en Granada a un yihadista, hermano de un combatiente de ISIS muerto en Siria, tras difundir propaganda violenta con bots de internet.

Marzo de 2025: la Guardia Civil detiene en Granada a un yihadista, hermano de un combatiente de ISIS muerto en Siria, tras difundir propaganda violenta con bots de internet. / IGAT

Los encarcelados en 2025 no han protagonizado incidentes regimentales. “Ayuda que no son individuos vinculados a estructuras que les impongan una disciplina interna de actuación contra la administración”, explica Berdún. No es el caso de ETA: estos presos yihadistas “no disponen de estructuras que les organicen en prisión, los financien o los mantengan, y cada uno se debe adaptar a la cárcel de manera individual”.

A diferencia de otros entornos penitenciarios en Europa, en los ingresos en España en 2025, “la mujer ocupa un papel residual. Solo computamos un ingreso en prisión en 2025 por actividades vinculadas al terrorismo yihadista”. En 2023 hubo cinco casos de encarceladas, si bien antes era más fácil que aparecieran mujeres recién regresadas de las zonas de guerra de Isis en Siria e Irak.

Casos singulares

El otro dato que destaca en el Observatorio Penitenciario 2025 sobre Yihadismo es el número de encarcelamientos. Siendo 19 en el periodo estudiado, de enero a octubre de 2025, los casos en que el detenido acaba entre rejas han descendido 42,4% con respecto a los 33 encarcelados -de 81 detenidos- de 2024 y los 37 enviados a prisión -de 78 detenidos- de 2023.

El informe apunta que podría tratarse del efecto de una “posible reconfiguración de los mecanismos de detección, judicialización y respuesta institucional”. Y añade ls posibilidad de que “el trabajo policial esté centrado en investigaciones más largas, que haya un mayor filtrado de perfiles”, dedicándose menos al autoadoctrinamiento de bajo nivel, el paseo diario por internet, y más a casos más graves, “o un desplazamiento a otras figuras penales, o a otros circuitos” más allá del golpe antiterrorista policial: investigaciones del CNI, aplicación de la Ley de Extranjería o expulsiones.

Salvador Berdún, director del Centro de Estudios de ACAIP, (derecha) en la presentación de un estudio del que es autor. A su lado, Florencio Domínguez, director del Memorial Víctimas del Terrorismo.

Salvador Berdún, director del Centro de Estudios de ACAIP, (derecha) en la presentación de un estudio del que es autor. A su lado, Florencio Domínguez, director del Memorial Víctimas del Terrorismo. / Acaip

El entorno en el que actúa hoy la lucha antiterrorista está mayoritariamente ocupado por consumidores y difusores de propaganda violenta e incitaciones a cometer atentados, todo en el mundo online y en muy diversas plataformas. Ese mundo virtual es el campo de operaciones en el que las Fuerzas de Seguridad tratan de que no florezca ninguna iniciativa asesina.

Pero el resumen de enviados a prisión preventiva señala dos casos en España que se salen de esa norma. Uno de financiación desde Barcelona del grupo terrorista Tehreek-e-Labbaik Pakistán (o TLP, partido derivado a organización terrorista), en el que fue apresado Alí A., pakistaní.

El otro caso es uno de aprovisionamiento a Hezbolá para el montaje de drones. En una operación de la Guardia Civil en abril de 2025, fueron detenidas tres personas, de los que uno, J. A., libanés, pasó a prisión por orden de la Audiencia Nacional.

Predomina ISIS

La mayoría de yihadistas presos en 2025 mostraban adhesión a Daesh, o el Estado Islámico (ISIS), preferentemente sobre Al Qaeda. El Califato universal tiene más éxito en su propaganda entre los jóvenes que La Base que fundó Osama Bin Laden, diezmada por las Fuerzas de Seguridad desde más antiguo. “Daesh fue muy capaz en su momento de elaborar campañas en Occidente muy dirigidas a determinados perfiles…”, explica Salvador Berdún.

Son, en todo caso, adhesiones a “marcos simbólicos o ideológicos”, los propios de la red de actores solitarios que tienen este tipo de organizaciones terroristas. Los encarcelados en 2025 no responden al perfil de integrante de banda armada, son otro tipo de terrorista, seguidor de las difusas “estructuras yihadistas de proyección global”. En ese campo, el Daesh es “la principal organización de referencia entre los nuevos ingresos” en prisión, dice el informe.

Al Qaeda aparece “de forma residual” entre las preferencias de los nuevos presos yihadistas. No obstante, los autores del informe no ven una “adscripción doctrinal clara” de estos internos. Solo uno de los encarcelados por su fanatismo seguía a la milicia palestina de Hamás.

Son en su mayoría casos de “autorradicalización que no implican la necesidad de contacto con estructuras superiores organizadas ni tampoco relaciones o vínculos claros con la organización”, explica Berdún, haciendo la salvedad de los casos de adeptos del TLP pakistaní o Hezbolá.

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