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Pleno ordinario del ayuntamiento Conflicto por la deuda de Huarbec.

El ayuntamiento busca una vía legal para que las limpiadoras sigan en los colegios

El alcalde dice que estas trabajadoras son una garantía para prestar el servicio, antes de contratar a personal nuevo.Las afectadas asistieron a la sesión plenaria y a la salid

A. M. ROMASANTAA. M. ROMASANTA
13/04/2010

 

El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Badajoz está tratando de encontrar una solución al futuro laboral de las 72 mujeres que Huarbec, la empresa adjudicataria del servicio municipal de limpieza de colegios, que ha presentado concurso de acreedores y adeuda a sus empleados dos meses de sueldo más la paga de beneficios. Según expresó ayer durante el pleno de la corporación el portavoz popular, Francisco Javier Fragoso, el ayuntamiento "hará todos los esfuerzos" para garantizar la limpieza de los centros educativos y para que las limpiadoras mantengan las mismas condiciones laborales que hasta ahora.

Fragoso respondía al portavoz socialista, Celestino Vegas, que sacó a relucir este "serio" problema en el apartado de ruegos y preguntas y ante la presencia de una docena de afectadas, que ocuparon los asientos destinados al público y aplaudieron a Vegas al finalizar su intervención. Tanto el portavoz del PSOE como el de IU, Manuel Sosa, coincidieron en cuestionar que el ayuntamiento haya tardado tanto en enterarse de la situación que atravesaba la concesionaria.

El concejal socialista apuntó que varias empresas se retiraron de la adjudicación de la limpieza porque conocían la situación en que lo dejaba Huarbec, por eso preguntó si también el consistorio era conocedor ya que, según Vegas, si lo sabía después de cuatro prórrogas debía haber rescatado el servicio. Según Sosa, estas trabajadoras tienen derecho a no ser despedidas porque están trabajando en un servicio público del que el ayuntamiento tiene la responsabilidad subsidiaria, antes de recurrir a la bolsa de trabajo. Además, el portavoz de IU preguntó qué control ha llevado el gobierno local.

Fragoso recalcó que el ayuntamiento "no tenía ni un ápice de conocimiento de la situación, ni uno", subrayó. Apuntó que, de hecho las trabajadoras llevaban dos meses sin cobrar y no había ninguna demanda. Y ahora que saben lo sucedido, el concejal pidió a la oposición "prudencia" y que entiendan que las medidas que se puedan estar tomando no deben hacerse públicas "por responsabilidad", pues recordó que la empresa ha entrado en concurso de acreedores y las deudas que tiene en Badajoz "son anecdóticas" dentro del global. Señaló que harán todo lo que está en su mano teniendo como límite la legalidad.

Hasta el alcalde, Miguel Celdrán, se vio en la necesidad de intervenir para recalcar que el equipo de gobierno quiere que estas mujeres sigan en sus puestos porque "para nosotros es una garantía la gente que lleva 15 años haciendo su trabajo", pues de acudir a la bolsa de empleo entrarían trabajadores nuevos a los que habría que enseñar. Entre las empleadas de Huarbec hay mujeres que llevan hasta 20 años, más tiempo incluso que muchos profesores y directores de los centros donde trabajan.

Celdrán pidió a los dos portavoces de la oposición "que nos den la fórmula que esté dentro de la legalidad y yo la pongo en marcha mañana", porque el alcalde no entiende que ahora se le pidan responsabilidades al ayuntamiento para salvar esta empresa, cuando "yo no he visto que de la cooperativa de Valdelacalzada (en referencia a Caval) se hayan hecho cargo el Gobierno o la Junta".

El desánimo entre las afectadas cundió cuando todos los grupos terminaron de hablar. Algunas levantaron las manos con la intención de intervenir en alto. Otras lo hicieron directamente, de forma pacífica, pidiendo una solución a su situación. "A ver qué damos de comer a nuestros hijos, ése es el problema, no otro", se lamentaba una afectada. "No les pagamos para que estén sentados", reprochaba otra.

A la salida, la impotencia y la rabia se hicieron más palpables y algunas no pudieron evitar las lágrimas. Una de las mujeres golpeó la puerta y el alboroto provocó un revuelo que pronto se calmó, con la presencia de la Policía Local, que afrontó la situación de forma comprensiva.