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Ciudades (XII)

 

Fernando Valdés Fernando Valdés
30/05/2016

TAt comienzos de su reinado, el sultán Mulay Ismail (¿1645?-1727) decidió crear un gran ejército profesional de esclavos negros. Esta enorme y eficaz milicia, de más de 150.000 hombres --16.000 negros-- fue acuartelada en Mequinez, donde el propio monarca estableció su residencia. Mequinez ya existía como núcleo urbano; quizás estaba amurallada. Se construyó por entonces una enorme alcazaba, que perdura intacta, no adosada a la ciudad, como era norma en muchas ciudades del Magreb y de al-Andalus, sino junto a ella, separada por una dilata extensión de terreno, a modo de plaza, que servía para que las unidades militares formaran en ciertas ceremonias públicas y, sobre todo, cuando se iniciaba una campaña contra alguna tribu empeñada en no pagar los impuestos comprometidos. En los momentos de tranquilidad, los más, allí se hacía el zoco, donde la población se abastecía de lo necesario ante las monumentales puertas de la ciudadela, que era una ciudad-cuartel al margen de la ciudad.

Este mismo modelo urbano, medina+alcazaba, separadas por una franja de terreno se había empleado antes, como mínimo, en el Fez de la dinastía meriní (1244-1465), aunque resulte mucho menos evidente por mor de la aparente congestión urbana del casco antiguo (= Fas al-Bali) de esta capital. Y es un hecho más que curioso que cuando los sultanes salían con la "harka" (ejército en campaña) y acampaban se adoptaba una disposición peculiar en dos círculos: en uno, el sultán, los servicios de la corte y la caballería -en el borde exterior-; en medio, una explanada vacía; luego, un segundo campamento, sólo para la infantería. Es decir, la organización de Mequinez, y quizás también la del Fez bajomedieval, repetían una estructura campamental. No sólo durante el imperio romano el plano de los campamentos militares fue el prototipo de las nuevas colonias. También en el Marruecos medieval parece haber sido así. ¿Y en al-Andalus? Al menos, en ciertos casos. Batalyús puede haber sido uno de ellos. Como ya mencioné, Tulaytula también presentaba rasgos que lo acercaban a esta organización, sobre un trazado tardorromano anterior inexistente aquí. En este contexto es en el que podemos intentar la interpretación de los restos que han salido a la luz, aunque no siempre se hayan reconocido, ni fechado, con la debida exactitud.