Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

la atalaya

Cruzadas (V)

Fernando Valdés Fernando Valdés
27/05/2019

 

Desde la escabechina de la conquista de Jerusalén (1099) hasta las Tercera Cruzada (1187-1191) se fraguó un rico intercambio de ideas y de conocimientos entre los naturales y los invasores. Al parecer, por los comentarios que recibo, que cuente esto irrita a algunos lectores. Pero inventar, en esta columna de opinión, no se inventa nada. Aquí falta fantasía. Ya me gustaría a mí tener capacidad de fabular. Más bien creo que hay quien se niega a reconocer nada positivo en la civilización islámica. Una pena. Pues bien, después de tanto escribir alguien se preguntará: ¿qué tiene que ver este rollo con Badajoz? En eso estoy. Intentando explicárselo.

Algunas cosas parecen haber llegado antes a Occidente, pero donde primero se notaron las novedades fue en el campo de lo militar. Y precisamente a partir de esa IIIª Cruzada. Esa, en la que participaron tres monarcas. El más conocido de todos, por las novelas y porque se le ha representado en el cine de todos los modos posibles, fue Ricardo Corazón de León. Personaje algo atrabiliario, gran guerrero y pésimo monarca. Un poco alocado. Desembarcó en las playas cercanas a la ciudad de San Juan de Acre (1191), en la costa palestina, con la intención de reconquistarla de manos de Salah al-Din al-Ayyub, un curdo con mucha inteligencia y tesón –aunque a alguien le parezca mal, entre los musulmanes también hay gente tesonera--, capaz de crear un reino extendido por gran parte del hoy llamado Oriente Medio, desde el sur de Anatolia al mar Rojo, comprendido Egipto, y más allá del Eúfrates. En el asedio de Acre, después de la llegada de Felipe II de Francia, más tempranero que Ricardo, comenzaron a emplearse en un lado y otro de la línea de combate unas máquinas de asedio nuevas. O, por expresarlo mejor, no mencionadas antes en los textos. Una de ellas es el famoso trabuco –no trabuquete--. Era un aparato enorme con un largo brazo de palanca capaz de lanzar proyectiles de 300 kilos a 400 metros de distancia. Era un auténtico monstruo para la época. Podía reventar lienzos y torres de los recintos enemigos con un solo impacto de sus proyectiles. Parece que fueron los árabes quienes primero lo emplearon. No está claro. Pero rapidamente fue copiado.

Las noticias más...