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En el 2016 se inauguró la parroquia en un local vecinal. Ya había problemas de espacio, que la pandemia ha agravado

La diócesis espera desde hace 4 años el suelo para la iglesia de Cerro Gordo

El arzobispado solicitó al ayuntamiento la cesión de una parcela en Batalla de la Albuera para el templo. El párroco remitirá un nuevo escrito al alcalde para tratar de que se aceleren los trámites

 

Fachada de la actual parroquia de Cerro Gordo, en un local cedido por la asociación de vecinos. - SANTI GARCÍA

Parcela solicitada por el arzobispado para ubicar el futuro templo. - SANTI GARCÍA

Belén Castaño Chaparro
27/09/2020

Hace ya cuatro años que el arzobispado solicitó al Ayuntamiento de Badajoz una parcela en la calle Batalla de la Albuera para construir el que será el primer templo de Cerro Gordo, pero a pesar de que «la voluntad existe y es buena», aún no se ha atendido esta petición, según confirmó el párroco del barrio, Manuel Fernández Rico. En los próximos días, va a remitir un nuevo escrito al alcalde, Francisco Javier Fragoso, para tratar de que se agilicen los trámites de la cesión y poder disponer cuanto antes del suelo para la iglesia. «Nos dijo que no habría ningún problema, pero nos hace falta más certeza para poder empezar a planificar», señaló.

La parroquia San Juan Pablo II de Cerro Gordo se inauguró en octubre del 2016 en un local de la calle Lady Smith cedido por la asociación de vecinos. Ya desde el principio las limitaciones de espacio supusieron un problema para llevar a cabo diferentes actividades, que con la pandemia se ha visto agravado, pues la necesidad de guardar la distancia de seguridad hace inviable, por ejemplo, que se pueda impartir la catequesis. El párroco apunta que inicialmente pensó en utilizar el porche, pero lo descartó porque los días de frío no se podría usar, así que la idea es que la catequesis sea ‘online’ de manera provisional y hasta ver la evolución de la situación sanitaria. En la barriada hay muchas familias jóvenes con hijos pequeños (entre 1.200 y 1.300 menores de 5 a 15 años, según sus estimaciones).

El local en el que se ubica la parroquia dispone de un espacio para las celebraciones religiosas, con capacidad para unas 80 personas, un número que ahora se ha reducido a entre 15 y 20 a causa de la pandemia. Como en lugar de bancos se han colocado sillas, es más fácil mantener la distancia. También se instalado algunas en el porche para que los fieles puedan seguir las misas desde el exterior.

Además, las instalaciones cuentan con un par de pequeñas salas de reuniones y una zona de despachos y usos múltiples, pero tampoco hay espacio suficiente en estas dependencias. La falta de metros también impide que se pueda contar con un almacén para los alimentos que entrega la Cáritas, por lo que desde la de Cerro Gordo derivan a los demandantes a la de la parroquia de San Pedro de Alcántara, en Suerte de Saavedra, pues ambas están asociadas.

2.000 metros cuadrados

El párroco de Cerro Gordo explicó que el arzobispado solicitó la cesión de la parcela de la calle Batalla de la Albuera por considerar que sería la más adecuada, pero la decisión final corresponde al ayuntamiento. También será la normativa la que determine el periodo de concesión de uso de esa parcela, que pasado ese tiempo podría revertir de nuevo en el ayuntamiento, en caso de que no se acordase una prórroga.

Los planes del Arzobispado de Mérida-Badajoz cuando anunció que construiría un templo en Cerro Gordo, en mayo del 2016, eran que el nuevo complejo parroquial se levantara por fases y que la primera se pudiera empezar en el plaza de un año y medio, un tiempo que ya se ha superado con creces.
Fernández Rico explicó que la intención es construir un templo y otras dependencias parroquiales que den servicio no solo a los fieles, sino a toda la comunidad. La parroquia presta servicio a los vecinos de Cerro Gordo y también a los de la Urbanización Golf Guadiana, más de 6.000 habitantes en total. Se trata de levantar un edificio funcional, alejado de cualquier ostentación, con un templo con capacidad para entre 150 y 160 personas, con salas para la catequesis y un salón multiusos que se ponga a disposición de las necesidades de la barriada. La inversión no será desorbitada, sino que se ajustará a los tiempos que corren. Como las últimas parroquias que se han construido en la ciudad, la archidiócesis aportará una parte de la financiación, con ayudas de la Conferencia Episcopal, y para cubrir el resto se solicitará un préstamo bancario, que se irá sufragando con las aportaciones de los fieles.