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NUNCA OLVIDARÁN LOS GESTOS DE GRATITUD DE LA MENOR Y DE SUS FAMILIARES

«La función de la policía es también una labor asistencial ciudadana»

Cuatro agentes de la Policía Nacional realizaron un servicio humanitario en plena calle, en la plaza de Portugal, donde reanimaron a una niña de 13 años que había perdido repentinamente el conocimiento, cuando se encontraba con sus padres

A. M. ROMASANTA badajoz@extremadura.elperiodico.com BADAJOZ
28/08/2019

 

Los cuatro pertenecen a la Brigada Provincial de Policía Científica de Badajoz. Su trabajo habitual consiste en recabar pruebas en los escenarios donde ocurren hechos delictivos, como robos u homicidios. La mañana del pasado miércoles, cuando regresaban de una inspección, les llamó la atención una aglomeración de personas en la plaza de Portugal junto a un restaurante. No dudaron en detenerse para averiguar qué estaba ocurriendo y rápidamente se movilizaron para afrontar la situación.

En el vehículo iban los agentes Estela Rodríguez, Gabriel Pérez, María Gil y Marcos Romero. Eran las 10.20 de la mañana. Al acercarse al tumulto comprobaron que había una chica desvanecida, a la que estaban sujetando sus padres. Inmediatamente comenzaron a hacerle preguntas para ver si reaccionaba y comprobaron sus constantes vitales. Si no hubiese respirado habría requerido reanimación cardiovascular. Afortunadamente respiraba, pero estaba inconsciente y «desvanecida totalmente», recordaba ayer María Gil. Sus padres la sujetaban para que no cayera al suelo. No sabían qué podía ocurrirle porque era la primera vez que algo así le sucedía, según les contaron. Las dos agentes la colocaron en posición lateral de seguridad, estaba sudando mucho y, mientras, sus compañeros solicitaron la presencia de una ambulancia medicalizada, llamando a la sala CIMACC-091 de la Comisaría de Badajoz. La joven empezó a abrir los ojos y la mantuvieron tumbada en el suelo con las piernas en alto. Una vez que recobró la conciencia empezó a contestar a las preguntas que los policías le realizaban y poco a poco la fueron reincorporando. Gracias a su rápida intervención, la niña se recuperó antes de que llegara la ambulancia.

Los policías mantuvieron la calma en todo momento y permanecieron junto a ella hasta que estuvieron los servicios médicos, que le realizaron una exploración y no consideraron oportuno trasladarla a ningún centro hospitalario. «A mí me llama la atención que nos distribuimos los roles inmediatamente, con lo que tenía que hacer cada uno», apunta Estela Rodríguez. «Y salió bien -añade María-, estuvimos bien coordinados y con final feliz».

Los policías restan importancia a su intervención. No así los padres de la niña, que se mostraron emocionados y agradecidos con la actuación policial. También la menor, que no dejó de agradecérselo. «Ha sido mi primera experiencia y me ha marcado, estuvieron muy agradecidos, incluso la propia niña, y esa gratitud es muy satisfactoria», relata Estela.

Como el resto de policías nacionales, estos agentes reciben formación en primeros auxilios, tanto en la Academia de Ávila, como en cursos de promoción interna y otros de reciclaje que se imparten en la Jefatura. «La función de la policía es también una labor asistencial ciudadana, porque somos el primer cuerpo que acude y tenemos que dar una respuesta hasta que lleguen los servicios sanitarios especializadas», apunta Estela, que es inspectora en prácticas. «Tenemos una responsabilidad y es lo que la sociedad nos requiere», subraya.

Nunca antes se habían encontrado en una situación similar. Gabriel Pérez sí recuerda aquella ocasión que estando en Madrid tuvo que socorrer a un vigilante de seguridad que fue apuñalado en el atraco a un supermercado; se estaba desangrando, no había ambulancia disponible y lo trasladaron al hospital en el vehículo policial «porque se iba». Sobrevivió.

En el caso de esta niña no sabían qué le estaba ocurriendo y el riesgo que existía. Dicen que su reacción fue «innata». «Te sale porque tienes esos conocimientos», explica Estela. La policía trabaja en la calle y los ciudadanos le exigen que intervenga. «Vistiendo un uniforme hay que dar una respuesta y para eso nos forman, para dar una primera asistencia». Pero no solo con uniforme, también en su vida privada, cuando ocurre alguna emergencia en su entorno tienen que actuar «porque somos policías las 24 horas», apunta María. Hace un par de días han vuelto a hablar con la niña y se encuentra bien. Quizá cuando pasen unos años quiera ser policía. Ahora sabe en primera persona lo importante que es su función.

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