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en positivo

Lisboa-Valencia

 

De nuevo vuelve a emerger con fuerza el debate de la autovía Extremadura –Levante. Más de 20 años mareando la perdiz, y unos por otros y la casa sin barrer. Seguimos igual, que es decir peor, que hace 20 años. Se levantan unos pidiendo la opción Sur, otros por la opción Norte, y nadie se atreve a tomar la decisión, o mejor dicho otros aprovechan nuestras rivalidades para que la oportunidad se vaya a otras regiones. Siendo cada vez más difícil conseguir financiación europea y cada vez más dificultades medioambientales. Y así pasan los años.

Con un calendario electoral tan intenso, nadie se quiere buscar enemigos, que las decisiones las carga el diablo. Pero cuando uno debe decidir y no decide, está también decidiendo y de momento los que tienen que decidir han decidido que mejor estamos sin autovía. El Gobierno central dice que primero nos tenemos que poner de acuerdo los extremeños y los castellanos-manchegos, sabiendo que es imposible el acuerdo. Los vecinos han decidido que por Puertollano, que es donde tienen más población, casi 60.000 habitantes, frente al trazado actual que apenas llegan a 8.000 habitantes. La decisión parece evidente. Ellos además están perfectamente comunicados con el norte, el sur y el este, y no han visto nunca la necesidad de comunicarse con su oeste.

Para Extremadura la incomunicación es letal. Es cierto que a partir de Villanueva de la Serena, hay más población por el sur, pero hay también entre 40 y 60 km más de distancia según las distintas alternativas de trayectos. La nueva autovía no une solo los pueblos por donde pasa, sino toda Extremadura con Levante, algo debería decir también la Comunidad Valenciana, o Lisboa pues une el Corredor Atlántico con el Corredor Mediterráneo. Parece que no tener nada es menos costoso electoralmente que tenerlo. Debería haber algún órgano superior que decidiese. Y si nadie se atreve debería tomarse una solución técnica basada en la longitud del trayecto, los costes de la inversión, los costes de mantenimiento y las dificultades medioambientales. Y seguro que hay posibilidad de soluciones de compensación a la parte perdedora para que estuviesen mucho mejor que estando una década más sin nada. ¿Tan difícil es que se asuman las responsabilidades?