Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

la atalaya

Nacionalismos (I)

Fernando Valdés Fernando Valdés
11/02/2019

 

A veces esto de la enseñanza resulta desesperante. No el hecho de ser docente, sino el que después de años explicando algo –me refiero a la Historia- un político, con menos letras de las que aparenta, proclame algo completamente falso y provoque en el público permeable una reacción que pone en tela de juicio axiomas indiscutibles entre historiadores, después de años de investigación. Hablando en plata: un alfabeto –eso es peor que un analfabeto- con cuatro nociones prendidas con alfileres es capaz de difundir, porque le viene bien, mentiras históricas que pueden acabar siendo peligrosas. Un desastre. Estoy pensando en el discurso de Vox –y de parte del PP- sobre la Reconquista. No lo han inventado ellos, ya lo afirmó José María Aznar en una célebre conferencia y es uno de los conceptos más caros para el nacionalismo españolista más rancio. Puede aceptarse, si se quiere, como algo connatural a las teorías vigentes hasta mediados del siglo XX, pero hoy es indefendible.

Los caudillos que se sublevaron en varios puntos del norte peninsular no eran descendientes de los reyes godos, desaparecidos en gran parte en 711. Digo esto porque hubo un residuo monárquico en el noreste que resistió un poco más a los conquistadores árabes. Pero acabó cediendo ante el empuje de los recién llegados, llamados, no se olvide, por una parte de la oligarquía toledana, si creemos a las crónicas. Los resistentes reivindicaron una herencia política que no era suya y solo después de cierto tiempo. De ahí surgió una teoría política que ha llegado a nuestros días pero que a partir de un cierto momento –finales del siglo XIX- fue manipulada en beneficio del nacionalismo colonialista imperante también, con otros matices, en gran parte de Europa. La elaboración española no deja de ser curiosa. A saber: los árabes eran salvajes y solo se civilizaron aquí gracias a su mezcla con mujeres ¡españolas! Se los consideró enemigos y culpables de interrumpir un proceso evolutivo que, se supone, habría sido el mismo que el de los demás países occidentales. Pero no podía negarse la existencia aquí de obras importantes debidas a ellos. De ahí la leyenda de la singularidad de los hispanoárabes. Mentira sobre mentira.