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LAS 31 OBRAS SE EXHIBIRÁN HASTA EL 8 DE MARZO

Naranjo: «Pocos como yo pueden presumir de ser profeta en su tierra»

El reconocido pintor regresa 18 años después al Muba coincidiendo con el centenario del museo. La exposición del 2002 fue la más visitada de la pinacoteca y ahora muestra su obra más íntima

 

Naranjo, en su intervención, junto a la directora del Muba y, a la derecha, las autoridades presentes en la inauguración. - S. GARCÍA

El pintor con su mujer, Marta, delante de ‘Extraña lujuria’, obra inédita. - S. GARCÍA

A. M. ROMASANTA lcb@elperiodico.com BADAJOZ
17/01/2020

El reconocido pintor extremeño Eduardo Naranjo (Monesterio,1944) ha regresado al Museo de Bellas Artes de Badajoz (Muba) para protagonizar una exposición con sus obras de los últimos veinte años, las más recientes y las de contenido más íntimo, con retratos de su familia, de sus nietos y hasta del primer perro que tuvieron sus hijos. Con el título El lugar de la figura, la muestra está formada por 31 cuadros, de los que 30 pertenecen a la colección personal del artista y uno a la Fundación Jorge Alió de Alicante.

Han pasado 18 años desde que en el 2002 la pinacoteca pacense acogiese una retrospectiva dedicada al artista, que ha sido la exposición más visitada en la historia de este museo, que precisamente ahora cumple 100 años desde que abrió sus puertas y lo celebra estrenando la temporada de esta efeméride con Naranjo, cuyos cuadros permanecerán hasta el 8 de marzo.

A la inauguración, que tuvo lugar ayer al mediodía, no faltó el propio pintor, a quien le «honra», le «sorprende» y casi le «ruboriza» haber sido el artista cuya obra más expectación ha generado en este museo, en el que han tenido cabida pintores «tan extraordinarios» como Nicolás Mejías, Eugenio Hermoso, Adelardo Covarsí, Zurbarán y más recientemente el Divino Morales. «Pocos como yo pudieron o pueden presumir de ser profeta en su tierra», reconoció. El artista insistió en el «honor» que para él supone mostrar sus cuadros en el lugar donde, siendo un niño de 15 años, contempló a grandes artistas cuando opositó a la única beca que concedía la Diputación de Badajoz para estudiar Bellas Artes. La consiguió. «Si no, hubiese sido campesino y no pintor».

Pudo dedicarse a pintar porque sus padres entendieron el potencial que crecía en él «y supieron dejarme seguir este aventurado camino del arte». Y a pesar de que sus manos eran imprescindibles en el campo, lo animaron a marcharse para formarse. De sus progenitores se acordó Eduardo Naranjo, que se definió a si mismo como un «humilde buscador de la belleza».

Ayer lo acompañaron el presidente de la diputación, Miguel Ángel Gallardo, que destacó que es el «artista más internacional que tiene Extremadura». También el alcalde, Francisco Javier Fragoso, quien a la vista del éxito de la exposición de hace 18 años señaló que ahora «hay que ver si Eduardo es capaz de superar a Eduardo». Además estuvieron la delegada del Gobierno, Yolanda García, y el alcalde de Monesterio, Antonio Garrote. No faltaron numerosos admiradores de la obra de Naranjo, que tuvieron el privilegio de disfrutar de un recorrido de su mano y de la directora del Muba, María Teresa Rodríguez.

Según contó el autor a los medios, él nunca ha pintado para vender, «sí en todo caso pensando en que de algo había que vivir». Ahora menos, pues su pensamiento está en que algún día «alguien» quiera crear una fundación o un museo con sus obras. «Aquí están por si acaso esta idea puede llevarse a cabo».