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DIRIGIDA POR XABIER PUIG, INTERPRETO A SURIÑACH Y FALLA

La Orquesta de Extremadura suena en la cárcel

La Orquesta de Extremadura ofrece, por primera vez, un concierto en la prisión Los presos del programa de estudio fueron los espectadores

 

En prisión: La Oex toca ante los reclusos, ayer por la tarde. - Foto: CEDIDA POR LA OEX

La Orquesta de Extremadura (Oex) pisó por primera vez ayer por la tarde un escenario sobre el que nunca antes había actuado: el del salón de actos del centro penitenciario de Badajoz. Cerca de una treintena de músicos traspasaron los muros de la prisión para interpretar, bajo la batuta de Xabier Puig, el Ritmo jondo , de Carlos Suriñach, y El corregidor y la molinera , de Manuel de Falla.

Los espectadores fueron los más de 200 internos que participan en los programas de estudio (alfabetización, ESO o universidad) de la cárcel, para los que este concierto pretendía ser "una recompensa de lujo" a su esfuerzo, según explicó el subdirector de Tratamiento de la prisión, Víctor Monjo. Antes del concierto, junto con los maestros que imparten en clase en el centro penitenciario, los reclusos trabajaron con estas piezas y sus autores. "La música culta no es la más escuchada en la prisión, pero seguro que triunfa", aventuró Monjo antes de la actuación.

La iniciativa de ofrecer un concierto en la prisión partió de la Orquesta de Extremadura en su afán, según dijo ayer su gerente, Esteban Morales, de llegar "donde nunca antes había llegado" y dar la oportunidad a este público de escuchar música de cámara.

Por su parte, Toni Alvarez, directora del Centro de las Artes Escénicas y de la Música (Cemart), confió en que el concierto despertase las inquietudes musicales de los presos y mostró su deseo de que esta no sea la última vez que la Oex actúa en la cárcel.