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el chinero

Padres en apuros

 

En apuros están los niños y, con ellos y por ellos, sus padres. La plaza de Conquistadores de Badajoz es un centro de reunión habitual de menores que ya tienen edad suficiente para gozar de cierta libertad para reunirse y pasar tiempo con sus amigos, pero no han alcanzado la necesaria como para desprenderse totalmente de la vigilancia de su familia. La mayoría son niños de Primaria y Secundaria que han hallado en este espacio un lugar donde encontrarse con sus compañeros del colegio o del instituto los viernes y sábados por la tarde, cuando están más libres de tareas. Acorde a su edad, la actividad comienza temprano, a eso de las seis de la tarde, y la recogida tampoco se alarga, en torno a las diez de la noche. Paralelamente, los padres de estos menores se concentran en las terrazas de los bares que circundan la plaza o charlan reunidos en los bancos de pizarra, pendientes de dónde están sus hijos, y sus hijos de ellos.

Hasta hace poco, Conquistadores era un lugar de encuentro y de reunión tranquilo, donde padres e hijos sabían que podían quedar con sus amigos sin la tensión que genera el tráfico rodado y con la certidumbre de tenerse localizados mutuamente ante cualquier imprevisto. Pero de un tiempo a esta parte esta tranquilidad ha desaparecido. La plaza situada detrás de El Corte Inglés se ha convertido en lugar de quedada de pandillas de menores con ganas de gresca y alboroto. Tan temible es su poderío, que se han producido agresiones a niños, con armas blancas de por medio incluso. Los padres ya no están tranquilos y tampoco los menores que huyen de los altercados, porque han comprobado que aunque quieran o intenten evitarlos pueden verse inmersos sin comerlo ni beberlo, ya que quienes los protagonizan parecen estar buscando y provocando pelea.

Los altercados se han convertido en un tema de conversación y de preocupación entre padres que en las últimas semanas ya no acuden a la plaza para disfrutar de un rato distendido con otros adultos cuyos hijos también quedan en este lugar, sino que permanecen en alerta constante pendientes de que de nuevo pueda producirse una riña o una agresión. Los avisos a la policía se han repetido un fin de semana sí y otro también, pero no había saltado ninguna alarma.

Abundan en las redes sociales los chistes sobre los líos que se montan en los grupos de whatsapp de padres de alumnos, pero en este caso el invento no solo ha sido benigno, sino que ha permitido que varias familias hayan puesto en común sus preocupaciones y se hayan movilizado para buscar solución a un asunto que no puede demorarse más, porque está en juego el bienestar de muchos menores. A través del whatsapp pusieron en común sus cuitas y con la impagable implicación de varios afectados, decidieron reunir firmas y presentarlas en la Delegación del Gobierno y en el ayuntamiento para reclamar mayor presencia policial en el entorno como medida disuasoria. En menos de una hora reunieron casi 70 y hubieran sido muchas más, pues todo aquel que fue requerido, se mostró solícito a plasmar su rúbrica. En cuanto esta movilización se ha hecho pública, poco han tardado las administraciones en reaccionar y se han concertado reuniones con estos padres. Antes incluso ya han tomado la decisión de que haya más policías en la plaza. Este fin de semana ha sido el primero en adoptar esta medida que, de tener el efecto buscado, habrá demostrado el poder de los ciudadanos cuando se unen para denunciar problemas graves que, de no atajarse, podrían conducir a sucesos tal vez irreversibles.