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En positivo

Rivero Sudón

 

Estuve en la inauguración del gran proyecto fotovoltaico de Usagre, el mayor de Europa con 500 MW, la mitad de potencia de un reactor nuclear de la central de Almaraz o de la hidroeléctrica de Alcántara, capaz de cubrir la demanda de 250.000 personas y evitar la emisión de 215.000 toneladas anuales de CO2 a la atmósfera. Con este proyecto se refuerza el potencial energético de Extremadura, que ya cuatriplica su demanda, y que se convertirá en muy pocos años en la región de mayor capacidad energética y exportadora de España, especialmente solar. Mi felicitación a Iberdrola y a Eco Energías del Guadiana que la han hecho posible. Están hablando de un nuevo megaproyecto que permita superar la capacidad generadora de la Central Nuclear de Almaraz. Ya nadie cuestiona esta tecnología.

En el acto me acordé de José Rivero Sudón. Un empresario que con apenas 20 años, en 1984, recién puesto en marcha el segundo reactor de Almaraz, creó en Alburquerque una empresa de energía fotovoltaica. Me imagino la cara que pondrían algunos cuando le propusiese poner una instalación fotovoltaica. Y más, porque nadie es profeta en su tierra y una persona autodidacta, como es José Rivero, seguro que estuvo sometido a un linchamiento popular y a tener que escuchar muchas veces como lo que tenía que hacer. Desde estos comienzos, hace ya 35 años, ha llegado a realizar más de 8.000 instalaciones de energías renovables. Ha conseguido que miles de personas, especialmente del mundo rural, pudiesen disponer de electricidad en viviendas y en explotaciones agrarias aisladas. Y me consta que muchas de esas instalaciones 30 años después siguen en perfecto funcionamiento. Después vinieron las pequeñas plantas fotovoltaicas, donde también entró, con no pocos recelos y desconfianzas de quienes no aceptan el éxito ajeno. Me acordé de José Rivero, pues este sector de tanta importancia en Extremadura algo le debe a él, y hay que reconocérselo.

Sus retos ahora están en innovar con grandes vinos desde Alburquerque, restaurantes con sus vinos y hasta un museo con hotel en la Raya. Hoy, igual que hace décadas siempre hay personas que le dirán como tiene que hacerlo. Pero eso son otras historias. Hoy toca reconocerle ser el iniciador de la fotovoltaica en Extremadura y hay que agradecérselo.

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