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'Truth'

 

TAtdén, antigua capital de Yemen del Sur: Playas azules con vistas al Mar Rojo y a fértiles valles escarpados. Pero las fotografías muestran un paupérrimo edificio. La puerta añil desvela los charcos de sangre, coágulos, guiñapos, el único rastro visible de dieciséis muertos: Anselm, Reginette, Margarita y Judith, y catorce cadáveres más. Allí, el viernes, mientras ellas servían el desayuno, alguien llamó a la puerta. Un grupo de islamistas radicales rodeaban el asilo. Dispararon a bocajarro al portero, buscaron, irrumpiendo en cada habitación, a las mujeres, mientras asesinaban a quien salía a su paso. Tiroteos, muebles caídos, gritos: Corran, corran. Los propios ancianos, enfermos, inválidos, defendieron a sus cuidadoras. Murieron maniatados a la espalda y con un tiro en la cabeza. ¿En que televisión hemos visto la noticia? Abotargados, alimentados de un pienso que se nos sirve a manos llenas, como los patos de las Landas reciben el maíz para que su hígado se atrofie y resulte un exquisito foie. Sin posibilidad apenas de discriminación, de cotejo de noticias que, todas iguales, se presentan como la única cara de la moneda. Los pactos, la ausencia de pactos nos llena y no parece dejar espacio para más. Para responder a por qué ésta apenas ha sido noticia, y sí lo fueron otras, no menos dramáticas, debemos acudir a los elementos que la componen. Los escenarios son determinantes: Nunca podrá competir la creme de la creme, el centro, la luminosa Paris, con la amenaza que, creemos, habita sólo al otro lado de la frontera, el último rincón del mundo, un Yemen imaginado árido, o Beirut, por ejemplo, que si antes fue un paraíso, desde aquí dibujamos como un amasijo polvoriento de guerras, y asaltos. Los protagonistas también determinan esta macabra diferenciación: Jóvenes, alegres, sanos, hermosos europeos, con los que identificamos a nuestros hijos, frente a harapientos, míseros, mutilados, mujeres lejanas vestidas con el sari blanco y rayas azules, que ya antes vistió la más pobre de las pobres, la madre Teresa de Calcuta. El Papa ha denunciado la noticia silenciada: "las monjas murieron por ser cristianas, a manos de sus asesinos y de esta globalización de la indiferencia, del no importa", demandando la importancia de no dejar nunca de preguntar, de preguntarse, que, en la película 'Truth', se reivindicaba como esencia del periodismo, porque, como decía Orwell: "periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas".