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FÚTBOL

El Celta se apunta a la moda china

El presidente Mouriño negocia la venta de sus acciones tras diez años al frente de un club que remonta el vuelo en la Liga motivado por su regreso a Europa

 

Wass y Aspas celebran el gol ante el Panathinaikos en la Europa League. - MIGUEL RIOPA

JAIME AMARO
01/10/2016

Celta y Barcelona vuelven a coincidir en la Liga tras dos enfrentamientos intensos el pasado curso, de los que el equipo catalán salió vencedor por puntos (4-1 en Balaídos y 6-1 en el Camp Nou), y que dejó polémicas como el penalti indirecto de Messi, como homenaje al inolvidable Johan Cruyff. En esta ocasión, los célticos buscarán una victoria que confirme su mejoría en el juego y en los resultados, tras el irregular arranque en una temporada que prevé cambios profundos en el club, después de que Carlos Mouriño decidiese poner en venta su paquete mayoritario de acciones de la entidad viguesa (52% de las mismas) a un holding chino.

Esta situación deincertidumbreinstitucional ha coincidido con la alteración del ritmo de un equipo que en los últimos años, desde que lo entrenó Luis Enrique Martínez (2013-2014), no dejó de crecer deportivamente hasta ganarse de nuevo una plaza en la Europe League, tras una década de ausencia. Y ha sido en la competición continental donde los deBerizzo han encontrado el punto de inflexión para cambiar la dinámica negativa que les situó colistas de la Liga al encadenar tres derrotas (Leganés, Real Madrid y Atlético).

 El empate obtenido hace dos semanas ante el Standard, en Lieja, sirvió de revulsivo a los célticos para enderezar su rumbo. A continuación, empataron en El Sadar y sumaron tres triunfos seguidos (Sporting de Gijón, Espanyol y Panathinaikos) que le han servido para situarse en la zona templada de la Liga y como segundo de su grupo en el torneo continental, por detrás del Ajax.

Aunque los resultados son lo importante en el fútbol, la afición del Celta sigue ahora mismo con mayor atención e incertidumbre el proceso decambio de propietariosen un club que camina hacia su centenario (se fundó en 1923). El jueves ante el Panathinaikos, el celtismo expresó en Balaídos sus intenciones (“Mouriño, atiende, el Celta no se vende”) a un presidente al que en mayo agradeció su esfuerzo por devolver al club al lugar donde lo había encontrado cuando hace una década asumió la presidencia.

 

PROCESO CONCURSAL
El círculo, que ahora se completa, se inició en mayo de 2006 con la compra por parte de Carlos Mouriño del paquete accionarial de Horacio Gómez, entonces presidente de un consejo de administración al que pertenecía el actual dirigente. Sin embargo, Mouriño acusaría más tarde a Gómez de engañarle sobre la situación económica de una entidad que había alcanzado sus máximas cotas deportivas pero que arrojaba unas deudas en torno a los 86 millones de euros.

Esa mala situación económica, unida al descenso a Segunda División de un equipo que acababa de disfrutar de su octava participación europea, dejó al Celta al borde de la desaparición. Lo salvó la generosidad de los jueces en el proceso concursal al que se acogió y la inyección económica de Mouriño. La quita del 85 por ciento de buena parte de la deuda aligeró la carga para un Mouriño que adelantó en torno a los 20 millones de euros y apostó decididamente por la cantera para devolver al equipo a la categoría donde ha cumplido ya cincuenta temporadas.

AUMENTO DE INGRESOS


Si la apuesta por Stoichkov como técnico resultó un fracaso, la llegada de Eusebio Sacristán supuso el arranque definitivo para un equipo que a los resultados positivos añadió una buena política de refuerzos e importantes extras en la venta de jugadores como Aspas, Santi Mina, Nolito o Augusto Fernández.

Con Berizzo, el equipo celeste se consolidó entre los diez mejores de la Liga y el aumento de los ingresos por derechos de televisión reducía a cero la deuda concursal. El viento volvía a soplar de cara. Incluso los retrasos y molestias que generaban las obras de remodelación que se llevan a cabo en el estadio de propiedad municipal, con discrepancias por los plazos entre el Ayuntamiento y el club, pasaban desapercibidas.

El presidente, sin embargo, aprovechó una comparecencia pública a principios de septiembre para anunciar que a los 73 años de edad le llegaba la hora de buscar un relevo al frente del club. Mouriño había encargado entonces que se acelerase el proceso de venta del Celta a un holding chino. Su familia, al frente de sus negocios en México, descartaba tomar las riendas de un club cuyo propietario mayoritario intenta adquirir más acciones porque el supuesto comprador exige casi la totalidad del capital de la entidad.

 Se calcula que la venta del equipo vigués va a superar los 100 millones de euros. Eso supondría unos beneficios mínimos de 80 millones para el todavía presidente, que este doming invitará a almorzar a la directiva azulgrana para romper las hostilidades que el curso pasado se escenificaron con la ausencia de representación céltica en el palco del Camp Nou como protesta por la incorporación de un infantil céltico a la Masía y las discrepancias sobre el futuro de Nolito, al que reclamaba Luis Enrique Martínez.

 
Como ha ocurrido con Espanyol, Granada y una parte del Atlético de Madrid, el Celta parece abocado a convertirse en un club con capital chino.