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Suráfrica 2010 El revés en el debut.

España: alerta roja

El dominio total ante Suiza no es suficiente y la selección nacional pierde contra todo pronóstico.El equipo de Vicente del Bosque se ve ahora obligado a ganar a Honduras y Chile para ´sobrevivir´.

 

Fernando Torres y David Villa se dan la espalda en los minutos finales de partido. - Foto:AFP

CARLOS F. MARCOTECARLOS F. MARCOTE 17/06/2010

ESPAÑA: Iker Casillas; Sergio Ramos, Piqué, Puyol, Capdevila, Busquets (Torres, m.61), Xavi, Xabi Alonso, Silva (Navas, m.61), Iniesta (Pedro, m.77) y Villa.

SUIZA: Benaglio, Lichtsteiner, Senderos (Von Bergen, m.35), Grichting, Ziegler; Barnetta (Eggimann, m.92), Inler, Huggel, Gelson Fernandes; Derdiyok (Yakin, m.79) y Nkufo.

GOL: 0-1, m.52: Fernandes.

ARBITRO: Howard Webb (ING). Amonestó a Grichting (m.30), Ziegler (m.73) y Yakin (m.94).

INCIDENCIAS: Asistieron, entre otras personalidades, los Príncipes de Asturias y el presidente de la FIFA, Joseph Blatter.

España se la pegó nada más empezar. En contra de todos los pronósticos, se vio sorprendida en su primer envite mundialista por Suiza, a la que le bastó un gol afortunado de Fernandes para desmontar todo lo bueno que había prometido España para su estreno. Suelen suceder cosas así con los favoritos y candidatos a ganar grandes acontecimientos de este tipo y ayer le cayó un chaparrón de frustración a La Roja, que tuvo muy poco de lo que le llevó a triunfar en Austria hace dos años.

España no fue capaz de superar a Suiza, que no hizo más que lo que se esperaba de ella y de cualquier rival presuntamente inferior a los campeones continentales, atrincherarse con diez jugadores por detrás del balón y esperar a ver si sonaba la flauta en algún descuido de la zaga española. Pronto se vio que iba a ser una percusión contínua contra un frontón en un partido subrayado con trazo grueso por Vicente del Bosque y sus internacionales como punto de partida hacia un éxito sin precendentes en el fútbol español.

XAVI, MARCADO Suiza, consciente de su inferioridad, no intentó plantarle cara, jugar de igual a igual a un equipo que ha venido demostrando en los últimos años que se desenvuelve con igual solvencia en cualquier tipo de circunstancia. A todos los grandes se les suele enredar de vez en cuando algún contrario aplicado, pero tienen recursos para acabar resolviendo la papeleta a base de cambio de guión sobre la marcha o golpes de genio individual. En eso debían de pensar los jugadores españoles, entre los que estuvo finalmente de entrada Iniesta, que casualmente dejó los primeros buenos detalles del partido y dejó entrever que por él podía pasar la resolución de un asunto que fue complicándose con el paso de los minutos. Villa empezó sitiado, Silva no profundizó apenas y tampoco los laterales subieron con soltura. Xavi se encontró con que los perros de presa que le puso Hitzfield no estaban dispuestos a dejarle pasar una y Xabi Alonso y Busquets, pese a su buen entendimiento, no pudieron abrir vías hacia Benaglio.

Así tuvo que aparecer por el área suiza Piqué para crear la primera ocasión de gol española. Recibió un gran pase de Iniesta, recortó en un palmo a su marcador y estrelló en el portero su lanzamiento final. La Roja no volvió a encontrarse con otra oportunidad hasta muy avanzada la primera parte, ya al borde del descanso. Enlazaron por fin Xavi e Iniesta, y habilitaron a Villa, que hizo todo bien menos su remate final.

A poco de la reanudación Suiza se encontró con el regalo con el que había soñado y en el que apenas confiaba. Un saque de portería pilló in albis a la defensa española, que no dejó de patinar, Casillas incluido, hasta que Fernandes remató a gol (m. 52).

Entraron Torres y Navas por Busquets y Silva, pero la defensa suiza no se vio mucho más exigida de lo que había estado hasta entonces. Villa, Iniesta y Torres no tuvieron claridad en los metros finales y solo Xabi Alonso, tras el saque de un córner, estuvo de veras cerca del empate con un gran derechazo que llevó el balón al larguero.

Respondió Derdiyok con una gran jugada personal y también un remate al palo y España se fue desesperando poco a poco sin posibilidad de encontrar algún resquicio para hacer valer su mayor calidad.