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EL MUNDIAL DE RESISTENCIA

Fernando Alonso vuelve a ganar

El asturiano triunfa en las Seis Horas de Spa tras un dura lucha con el segundo Toyota

EL PERIÓDICO
05/05/2018

 

"En el 2018 volveré a ganar", se había prometido Fernando Alonso a finales del año pasado, tras otro calvario en F-1 con McLaren, después de rozar el triunfo en las 500 Millas de Indianápolis. Se refería óbviamente al Mundial de Resistencia, en el que se ha estrenado con victoria en las Seis Horas de Spa, y con la mente puesta en las 24 Horas de Le Mans a finales del mes de junio, su gran objetivo del año.

No fue una carrera sencilla, al contrario. Una y otra vez las circunstancias jugaron en contra del coche pilotado por Fernando Alonso, Sebastian Buemi y Kazuki Nakajima. Los dos primeros coches de seguridad habían neutralizado el tráfico tras sendos accidentes. El pelotón se había agrupado y las diferencias habían volado. Y el líder, el Toyota número ocho, apenas sacaba 20 segundos a sus perseguidores cuando Fernando Alonso tomó el relevo de Sebastian Buemi a la hora y media de carrera. Tras un relevo impecable, el asturiano se bajó del coche a media carrera, a falta de tres horas, con casi dos minutos  de ventaja sobre los Rebellion y el segundo Toyota. Pero en la primera vuelta de Kaziki Nakajima, el japonés detectó un problema con sus cinturones de seguridad y eso le hizo pasar otra vez por el box, perdiendo un tiempo precioso.

Nakajima, el más flojo

"Ha sido una gran experiencia. Hemos tenido que lidiar con los adelantamientos, con sobreviraje al comienzo, con neumáticos fríos tras las neutralizaciones, pero creo que ha sido un buen relevo. La sorpresa llegó cuando he bajado y Kazuki regresó con un problema en los cinturones", explicó Alonso tras bajarse el coche. 

Y efectivamente, Nakajima, el más flojo del equipo del coche número ocho, se colocó mal los cinturones, y completó un trompo en su segunda vuelta, con lo que arruinó la ventaja que Alonso había conseguido. "Ha sido muy difícil para mí, he cometido muchos errores", reconoció el japonés. No solo es un piloto de menos calidad que Sebastian Buemi (campeón de la Fórmula y tres años en Toro Rosso F-1) sino que es mucho más flojo que el otro japonés que Toyota impone en su filas, Kamui Kobayashi (cuatro años en F-1) que comparte el coche número siete con Jose María López y Mike Conway, menos rápidos que Kobayashi, pero muy seguros. Entre los tres y aprovechando los coches de seguridad, consiguieron reducir la vuelta de desventaja con la que salieron. Tras conseguir la 'pole', arrancaron la carrera desde el 'pit lane' y con una vuelta de desventaja tras un incumplimiento del reglamento con el flujo de combustible. Pero a media carrera, ya eran segundos tras el primer Toyota, y a solo a 40 segundos del líder.

Duelo final de los Toyota

Nakajima no logró estirar esos 40 segundos de ventaja sobre el segundo Toyota, cuando a falta de hora y media para el final entregó el testigo a Alonso. Gasolina y ruedas nuevas para acabar la carrera. Todo parecía controlado de nuevo, y otra vez las circunstancias jugaron en contra con la entrada del coche de seguridad que neutralizó la carrera a causa del accidente de SMP 17 de Isaakyan contra los muros del Raidillon.  Así que a falta de una hora, la carrera comenzó de nuevo con todos los coches agrupados, y con Mike Conway al volante del segundo Toyota en segunda posición, a solo seis segundos. La diferencia se quedó en menos de un segundo cuando Alonso se tropezó con tres doblados en la lenta curva del Bus Stop, unas circunstancia que Conway aprovechó para hacer su última parada. Alonso entró una vuelta después y regresó siete segundos por delante a falta de 22 minutos para el final, ya que el asturiano no tuvo que cambiar las ruedas, mientras que Conway estaba obligado.

El duelo entre los dos Toyota hizo que Alonso y Conway bajaran los tiempos por vuelta hasta que las mecánicas los dos Toyota comenzaron a resentirse con sobrecalentamiento. La imagen del coche rojo y blanco averiado cuando era líder a solo 5 minutos de la última edición de las 24 Horas de Le Mans cruzó el box de Toyota que puso fin a la lucha por radio. El coche número ocho que toda la carrera fue por delante y que solo perdió la ventaja a causa de los coches de seguridad, era el elegido para ganar con Fernando Alonso al volante.

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