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REIVINDICACIÓN LABORAL

Las futbolistas se plantan

Las jugadoras harán huelga en la próxima jornada en demanda de un convenio laboral digno y acorde con su dedicación

IRATI VIDAL
25/10/2019

 

La RFEF destinará 20 millones de euros al fútbol femenino de manera directa esta temporada. Así empezaba la que tenía que ser la campaña más prometedora del fútbol femenino español. Tras un 2019 de récord, las futbolistas aguardaban ilusionadas el estreno de la nueva Primera Iberdrola. Creían que después de llenar estadios, pulverizar registros de audiencia y disputar un ilusionante Mundial, había llegado su hora.

Nada más lejos de la realidad. Después de más de un año de negociaciones y 18 reuniones siguen sin convenio colectivo y han decido parar. Saben que lo que han conseguido hasta el momento formaba parte de los sueños de muchas pero tienen claro que las condiciones laborales no se sueñan, se reclaman.

"Ha llegado el momento de pedir que nos valoren más y recibir lo que nos merecemos. Si nos exigen entrenar por las mañanas, tener disponibilidad al 100% y ser profesionales, tiene que haber una recompensa. Porque todo eso nos impide estudiar o buscar otro trabajo", explica para el periódico la jugadora del Real Betis, Ana Romero. Y recalca: "Creo que no estamos pidiendo nada desorbitado, simplemente unas condiciones de trabajo dignas y reguladas". Willy, como se conoce a la zurda de oro de la categoría, se pregunta cómo deben sobrevivir las futbolistas sin ganar lo suficiente ni tener tiempo para formarse más allá del fútbol.

SALARIO MÍNIMO

Lo mismo hace la guardameta del Athletic Club, Ainhoa Tirapu. Ella fue la encargada de poner voz a las más de 200 futbolistas que decidieron dar el mandato a la AFE para que procediera a realizar las actuaciones oportunas en cuanto al parón se refiere. Cuenta que no piden oro, solo dignidad.

"Creemos que somos futbolistas todo el día porque así lo somos. Nuestra vida gira en torno al fútbol. No podemos desconectar tras la jornada como muchos trabajadores. Vivimos pensando en el partido del domingo, en la liga, en irnos de vacaciones y volver con el peso adecuado Así que una jornada del 50% no representa la implicación que tenemos". Por eso reclaman un convenio colectivo que se establezca un salario mínimo de 16.000 euros anuales, aceptando el 75% de la jornada.

"El salario mínimo interprofesional en España está en 12.600 euros y si se cumplen las promesas electorales está prevista una subida hasta los 14.000. Nosotras pedimos un 75% de la jornada, que son 12.000 euros anuales. No me parece nada fuera de lugar", argumenta la pamplonica.

25 AÑOS DE LUCHA

Sus reivindicaciones son las de 25 años de lucha. 25 años en las trincheras que bien conoce la excapitana del Sevilla FC Alicia Fuentes. "Cuando yo empecé todo era por amor al arte y mira dónde estamos. Ahora les toca a los clubes trabajar igual que nosotras durante este tiempo. Ya es hora de que se nos de ese mínimo para que podamos dedicarnos al fútbol con una base segura". A las reflexiones de la delantera de Totolán, Ana agrega: "Lo único que queremos es tener el mismo sueldo que puede tener una limpiadora en el club, el mismo que puede percibir cualquier otro trabajador, es decir, el mínimo establecido en España.

Porque ahora mismo, el fútbol español está regulado por un convenio que solo incumbe a los hombres. En él, se establece una jornada de menos de siete horas diarias, 30 días de vacaciones anuales retribuidas, un fondo social que garantiza el pago de deudas de los clubes con los jugadores, una relación laboral especial para deportistas y un contrato de trabajo obligatorio regulado por Real Decreto. Y aunque ellas no se comparen con sus homólogos, reclaman un mínimo.

"No exigimos cobrar como los hombres. No nos comparamos con ellos; simplemente buscamos que se nos trate en condiciones y si los clubes no pueden, que se aparten, porque seguramente en Segunda División existan equipos que puedan permitirse tener a sus jugadoras en condiciones reguladas, manifiesta Ana.

Lo mismo piensa Alicia. "He vivido el esfuerzo de los clubes durante todo este tiempo, pero hemos llegado a un punto donde creo que hay entidades que tienen que dar un paso al lado. Me da pena, pero es el momento para que estén solo los que puedan estar, los que nos aseguren ese paso para que podamos crecer todos".

¿DÓNDE ESTÁ EL DINERO?

Estas reivindicaciones, que ya se han puesto en conocimiento de la Patronal y amenazan con detener la Liga el 2 y 3 de noviembre si no se llega a un acuerdo tras la mediación del Ministerio de Trabajo, llegan tras un año de negociaciones bloqueadas y un crecimiento mediático que no se asemeja con la realidad que viven las deportistas.

"Este año se han vendido los derechos televisivos, la UEFA ha aportado dinero por los derechos de imagen y han entrado más patrocinadores pero nadie nos ha querido contar cuánto ingresan por nosotras. Y mira que lo hemos pedido. Solo nos hablan de lo que cuesta actualizar la jornada al 75%", reivindica Ainhoa con firmeza. Y añade: "Si solo nos hablan del gasto que supone pero no nos explican cuánto ingresan, nos están engañando". Willy coincide. "Dicen que el fútbol femenino no interesa y no genera pero si están empezando ya con la guerra de los derechos es porque hay dinero de por medio. Además, ahora ya se cobra entrada para los estadios y en todos hay afluencia, así que no nos pueden decir que exigimos por encima de nuestras posibilidades".

ESTAR PROTEGIDAS

Sobre todo, porque ellas no exigen ganar más sino estar protegidas y poder vivir de su profesión. "Si reclamásemos dinero, cuando la Asociación de clubes nos ofreció firmar un documento para pedir que la Federación repartiese competencias a cambio de 20.000 de salario mínimo, lo hubiéramos aceptado. Pero nosotras no queremos dinero, queremos una jornada digna". Ainhoa alza la voz y, como el resto, lo hace en aras de todas aquellas compañeras que no viven el fútbol en condiciones.

"Me parece discriminatorio que una jugadora en un mismo equipo esté cotizando 15 horas y otra 50. Está bien que la más buena cobre más, eso nos hará crecer a todos, pero hay que partir de una base digna", reclama Alicia explicando que el año pasado todavía había jugadoras que compaginaban el fútbol de élite con otro trabajo.

Las tres aseguran que sus equipos cumplen con las reclamaciones, como lo hacen el ya profesionalizado FC Barcelona y la mayoría de los conjuntos que tiene el respaldo del masculino, el caso del RCD Espanyol. Pero recuerdan que todavía hay futbolistas de varios clubs desamparadas ante cualquier lesión, sin la posibilidad de quedarse embarazadas y con contratos que bien podrían haberse firmado hace 10 años.

COTIZAR PARA TENER COBERTURA

"Hay jugadoras que si se lesionan o se quedan embarazadas pueden ser despedidas, futbolistas que pueden haber sufrido una lesión de por vida y no cobraran por discapacidad y gente que ha jugado durante 25 años pero que solo ha cotizado uno o dos a la Seguridad Social (el caso de Alicia Fuentes, por ejemplo). Por eso paramos, para poder vivir y no tener que sobrevivir como han hecho muchas compañeras", afirma Ana, recordando que a la huelga se va en familia por todas aquellas que no tienen la suerte de formar parte de los clubs que sí cumplen con las condiciones. También, por aquellas que tienen compañeras que cobran un dineral mientras ellas subsisten como pueden. Pero sobre todo, por el futuro.

"Luchamos por las que vienen detrás, para que no les pase como a mí, que he tenido que compaginar el fútbol con otro trabajo y que ahora que he decidido despedirme de Primera División no tengo paro suficiente para reincorporarme al mundo laboral", explica la Alicia más reivindicativa. La guardameta leona también lo tiene claro. "Tenemos que hacer entender a las jóvenes que no todo es el hoy, que también tienen que pelear por el mañana y por todas las que vienen detrás".

Porque ahora que el futuro parece estar bañado en oro, se han dado cuenta de que el presente quizá "no reluzca tanto como parece". Por eso, marchan unidas y decididas. E igual que llenaron los estadios esperan que los clubes respondan al crecimiento con condiciones básicas, que no millonarias.

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