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ENTREVISTA CON UN MITO DEL DAKAR

Laia Sanz: "Cuanto más duro, mejor para mí"

La catalana, que este año correrá con Gas Gas, busca lograr el 10 de 10, acabando, de nuevo, entre los 15 primeros. Laia, ya recuperada por completo de todos sus problemas físicos del último año y medio, espera que sea un rally duro

 

La catalana Laia Sanz intenta el ’10 de 10’ en el Dakar-2020 a los mandos de una Gas Gas. - GAS GAS PRENSA

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
03/01/2020

¿Diez de diez? Ojalá! Estamos hablando de una de las más grandes deportistas españolas de todos los tiempos. De alguien, como Laia Sanz (Corbera de Llobregat, Barcelona, 11 de diciembre de 1985) que hace ya mucho tiempo que gana a los hombres. Ya está en su 10 Dakar y, tras superar uno de los peores años de su vida (2018) y acabar, milagrosamente, en el puesto 12 del Dakar-2019, en Suramérica, ahora quiere mantenerse, como casi cada año, en el Top-15.

Sé que prefiere no hablar de ello, pero ¿está ya curada de la mononucleosis sufrida meses antes de viajar al Dakar-19? No quiero recordarlo, la verdad. Fue el peor momento no sólo de mi carrera, sino de mi vida. Lo pasé muy mal porque no estoy acostumbrada a estar parada, y tener que ir del sofá a la cama y de la cama al sofá durante meses. Fue durísimo y más para una deportista de élite, acostumbrada a estar todo el día en danza. No sabía si llegaría al Dakar, ni siquiera si volvería a hacer vida normal. Al final, todo salió bien y estoy muy contenta por ello, pero estar en la salida y terminar tan arriba, hasta yo me sorprendí de aquel resultado.

Pero tengo entendido que las secuelas fueron largas. Sí, sí, el problema es que aquella enfermedad me dejó muchísimas secuelas, especialmente maltrató mi cuerpo y me quedé sin defensas. Debía ir con mucho cuidado, pues cualquier resfriado, por pequeño que fuese, se convertía en un grave problema. Mi cuerpo perdió fuerza y todo ha sido muy complicado hasta volver a ser, o casi, la de antes. Es evidente, que este Dakar lo afronto, al menos físicamente, a años luz del pasado.

Bueno, a los mandos de una Gas Gas. Ningún problema, es casi la misma moto que el año pasado. KTM adquirió Gas Gas y han repartido sus fuerzas, sus pilotos, sus apuestas y me ha tocado defender los colores de Gas Gas y estoy más que encantada, pues la moto, el equipo, la asistencia, es oficial, pata negra, por ahí no vamos a tener problemas, seguro. Es, simplemente, un tema de estrategia de marcas, de marcas, de imagen.

Todo el mundo dice que puede ser un Dakar a la antigua, regresando a los orígenes. Bueno, no sé, desde luego nadie se atreve a pronosticar nada. Es evidente que los grandes favoritos siguen siendo los mismos, pero, sí, puede que, en parte, sea un regreso al pasado y eso me gusta mucho. Dureza, incertidumbre, pues dicen que en algunas etapas nos darán el libro de ruta poco antes de salir y, por tanto, los poderosos no podrán preparar tanto la etapa y habrá, por tanto, más intuición, más navegación, más dudas. Cuanto más duro, mejor para mí. Lo prefiero aunque, luego, pueda arrepentirte. Insisto, si es la dureza del antiguo Dakar, la prefiero.

¿Le gustan los cambios? Creo que Arabia Saudi nos ofrece más posibilidades de improvisación de recorrido, no hay las limitaciones, por ejemplo, arquelógicas, que había en Perú. Habrá más navegació, más dureza, dicen, más improvisación, montaña, cañones, arena, dunas difíciles en la segunda semana. No sé, el Dakar estaba tomando un rumbo malo, a mi entender, una dirección inadecuada para lo que había sido el Dakar. Parecían mangas interminables de motocros de 400 kilómetros, yendo al límite en cada metro, sin navegación, sin dificultades, gas a fondo. No era bueno, no.

Objetivo de este año. El de siempre: lo más arriba posible. Entre los 15 primeros ¿no? Hace ya mucho tiempo que no me conformo con ser la primera mujer. Quiero llegar lo más arriba posible. Si es verdad que volvemos al viejo espíritu dakariano, nos podemos divertir. Lo importante es estar a tope y tratar de que los problemas los sufran otros. Cuando llevas diez 'dakares' te debes plantear retos nuevos en la misma carrera y, para mí, que llegue una nueva generación, jóvenes que desean soñar con estar arriba en el Dakar, una prueba mítica, histórica, dura, donde acabarla ya es un triunfo, codearte con ellos es un aliciente muy grande.