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Vuelta de octavos de final de Champions

El Madrid recibe al Ajax a un paso de la tragedia

El equipo de Solari intenta mantener viva la esperanza de un título a tres meses del final de temporada Las dos derrotas ante el Barcelona en Copa y Liga han dejado contra las cuerdas a un vestuario abatido

Alejandro García
04/03/2019

 

Malherido, al borde del colapso después de que el Barcelona le apartara con una autoridad aplastante en tres días de la Copa y de la pelea por la Liga, el Madrid busca refugio en Europa para evitar que la temporada se precipite a un cataclismo histórico. Después de nueve años con presencia más allá de octavos de final, despedirse a inicios de marzo de la última competición del curso hundiría el último muro que queda en pie en la casa blanca.

Los síntomas aventuran el final dramático de la generación de las tres Copas de Europa seguidas, otra temporada sin más que una bala en el cargador, con el año hipotecado a una Champions que, de momento, le plantea la resolución de una eliminatoria que tiene de cara, con el 1-2 de la ida, pero supone un todo o nada para el equipo de Florentino Pérez.

Hace poco más de quince días, cuando Ramos forzó la amarilla al final del partido de ida, nadie en el Madrid preveía que la vuelta ante el Ajax iba a tomar el cariz de dramatismo que rodea la cita de este martes en el Bernabéu.

Caída sin red

Como un funambulista que camina entre dos rascacielos sobre un cable, un paso en falso del Madrid supondría una caída sin red para todos los integrantes del club, desde el vestuario hasta los despachos. No quedarían por delante más que tres meses de críticas, sin ningún título al que aspirar y un huracán de rumores sobre fichajes que en la última época han terminado siempre frustrados.

La planificación deportiva de un club sin una estructura especializada vuelve a estar en entredicho, de nuevo pendiente de una actuación milagrosa en Europa para tapar unas carencias que la última década en la Liga han manifestado de forma evidente.

El señalado para obrar el prodigio es un Solari que no puede contar con el lesionado Marcos Llorente ni con Sergio Ramos, sancionado también para un hipotético partido de ida de cuartos si el Madrid avanza. La baja del capitán deja huérfana una defensa que no es más que otro de los problemas del técnico argentino en la gestión de la plantilla, agravada por las tres últimas derrotas que ha cosechado (ante el Girona en Liga además de los dos clásicos).

El regreso de Mou

Solari, que despachó los rumores sobre una posible vuelta de Mourinho con un comentario que debió ser ingenioso en los años 90: Este club siempre ha tenido más candidatos que Julia Roberts, dijo; está inmerso en la repetición constante de las alineaciones, salvo por el acceso casi ilimitado del que ha disfrutado Bale.

El entrenador ha estira al máximo la confianza en el galés, pero su crédito está finiquitado ante el vestuario y la grada, despedido entre pitos en el último clásico, y amenaza con llevarse por delante la autoridad del entrenador ante su grupo de jugadores. Era la única variable que todavía bailaba en un once más que asentado de Solari, encomendado a los recursos que ha elegido explotar.

Hay que apuntar entre sus méritos haber encontrado un once titular competitivo gracias a la valentía de entregar galones a jugadores como Reguilón, Lucas Vázquez o Vinicius, pero entre sus pecados sobresale el de no implicar más a una plantilla que se le está desmembrando.

Ausencia de oportunidades

La falta de confianza en los que creían ser el primer relevo, sin presencia en ninguno de los cinco partidos decisivos que ha jugado el Madrid en el último mes, ha terminado de dinamitar las esperanzas de de jugadores como Ceballos, Asensio, Valverde, incluso Isco, si es que le quedaban, o Marcelo, de sentirse importantes dentro del grupo, de disfrutar en algún momento de la recompensa de ayudar al equipo.

En otro apartado quedan Odriozola y Brahim Díaz, fuera de la concentración de 21 que, por primera vez en la temporada, ha dispuesto Solari para recibir al equipo holandés. El lateral encadenó un mes alternando la grada con la titularidad, pero ha dejado de ser una alternativa para un Solari que nunca consideró como tal al flamante fichaje de invierno, Brahim, que no ha tenido presencia desde que se disipó la plaga de lesiones.

Al contrario, la persistencia de Solari en, sobre todo, un centro del campo extenuado ha terminado de enterrar las ilusiones de un madridismo que se echa a temblar ante la posibilidad de que el Ajax acierte con las ocasiones de peligro que falló en el primer tiempo, o le anuló el árbitro, en el partido de ida.

Un Ajax ilusionado y descansado

El equipo de Ten Hag, que viene de descansar el fin de semana gracias a que se aplazó su partido de Liga, ya demostró en el enfrentamiento de ida que tiene capacidad para hacerle daño a un Madrid noqueado y con las piernas temblando.

El joven y ambicioso equipo holandés llega al choque sin nada que perder y sin los problemas físicos que condicionaron en la ida a algunas de sus estrellas, sobre todo al futuro barcelonista De Jong, también con la autoestima por las nubes tras, al contrario que el Madrid, eliminar a su máximo rival en la semifinales de Copa, 0-3 al Feyenoord.

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