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FÚTBOL

Mitad Pep, mitad Premier

El City ofrece una primera mitad admirable y derrota al West Ham (3-1)

 

Sterling regatea al portero del West Ham, Adrián, antes d emarcar su segundo gol y el 3-1 definitivo. - PETER BYME

POL GUSTEMS / MANCHESTER
28/08/2016

Dos meses. Quizás algún día menos. Es el tiempo que ha necesitado Pep Guardiola para borrar algunas dudas de la pizarra y demostrar que sí, por supuesto, el fútbol del Manchester City también nos iba a recordar al de sus anteriores equipos. Ante un West Ham que le enseñó las telarañas defensivas de la Premier y que envenenó el partido en la segunda mitad, Pep presenció cuarenta y cinco minutos brillantes de su nuevo proyecto. 

Una primer mitad para enmarcar. La jugada de tiralíneas al primer toque del primer gol entre Silva, Nolito y Sterling se podía haber firmado en el Camp Nou. El remate de Fernandinho, recibiendo un servicio lateral de Kevin de Bruyne, lo podría haber realizado vistiendo con la camiseta de su Bayern. 

El City tocaba con sentido alrededor de unos hammers que contemplaban, invitados, la primera gran tarde de Pep en el fútbol inglés. Hasta que la esencia de esta competición se interpuso en el camino. Aquí cualquiera puede despertarse aunque lleve dormido una eternidad. 

Michail Antonio sorprendió a Caballero en la única acción de peligro de los visitantes y el City no pudo serenarse hasta que Sterling, de nuevo y en el último suspiró, confirmó que ellos también se presentarían al primer derbi de Manchester con pleno de victorias. 
 

“Yo no le he hecho nada”, se defendió después Guardiola. Los aficionados ingleses, también la prensa, están alucinados con la transformación de Raheem Sterling. El año pasado tímido e ineficaz, con Pep constante y resolutivo. 

“Llevamos poco tiempo y aquí y no esperaba jugar tantos minutos bien tan pronto”, continuó el manager del Manchester City. La grada apenas protestó la enésima y quizás última suplencia de Joe Hart. La canción de moda, la de Guardiola, una versión del “Glad All Over” del grupo de los sesenta The Dave Clark Five, fue protagonista después de los goles y en los tramos de juego más espléndidos. 

El público se levantó del asiento y dedicó un multitudinario aplauso a los jugadores cuando el árbitro señaló el tiempo de descanso. Pep negaba con la cabeza. El árbitro había cortado un contragolpe de Nolito. Quería más. En cambio Pablo Zabaleta quería menos, quería respirar. El técnico catalán había estado encima suyo constantemente. El lateral que juega en la banda próxima al banquillo está siempre al alcance de sus correcciones. También John Stones, la prolongación de Pep en el campo, orientado sobre las decisiones a tomar en la salida de balón. 

Willy Caballero salía cinco metros fuera del área cuando el City atacaba. “¡Más! ¡Más!”, gritaba Guardiola. El argentino le miró cariacontecido porque no está habituado a posicionarse tan arriba. No le quedó otra que obedecer. Pudo ser su último encuentro como protagonista en liga, aunque Guardiola no quiso confirmar si Claudio Bravo entraría en el equipo después de los partidos de selecciones: “No lo sé. Claudio empezará a entrenar y después decidiré el equipo”, sentenció.

Los gigantes de Manchester no se han permitido ni medio resbalón en las primeras tres jornadas. Tampoco el Chelsea de Antonio Conte.United y City han padecido algunos minutos de intriga. Sin embargo, también han enseñado lo que pueden llegar a hacer. 

Los diablos de Mourinho tienen el carácter ganador que representa al club de toda la vida. El que se perdió con David Moyes y Louis Van Gaal. Contra el Hull se permitieron el honor de ganar en el ‘Fergie Time’, el tiempo añadido que nunca acababa si Alex Ferguson estaba en el banquillo. Y el City ya se ha empapado del toque de Guardiola. “Se puede mejorar. Hay mucho por hacer”, prosigue el catalán. En la siguiente jornada, United y City se verán las caras en Old Trafford. La espera hasta el 10 de setiembre parece interminable.