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EL ÚLTIMO GRAND SLAM DE LA TEMPORADA

Nadal doblega a Medvedev en una épica final del Abierto de EEUU

El tenista balear se impone al ruso en cinco sets y suma su 19 Grand Slam, a solo uno de Federer

IDOYA NOAIN
09/09/2019

 

A muchos entendidos les parecía imposible. A él mismo, improbable. Y aun así, contra casi cualquier regla de la lógica, Rafael Nadal ha vuelto a demostrar a los 33 años que se equivocaron quienes tiempo atrás pensaron que a estas alturas de su carrera estaría cerrado el libro de su excepcional historia. No aún, y mucho menos con la tinta aún fresca del último capítulo de gloria que acaba de escribir este domingo en Nueva York, donde ha conquistado con un 7-5, 6-3, 5-7, 4-6 y 6-4 ante el brillante joven ruso Daniil Medvedev su cuarto Abierto de Estados Unidos, el grande número 19 de su carrera.

Ese número coloca al de Manacor a solo uno del récord de Roger Federer, un hito cada vez más al alcance de igualar y, quizá, superar. Es una ambición que no quita al sueño a Nadal pero que está ahí y que puede añadir presión a cada grande que dispute a partir de ahora. Si repite temporadas espectaculares como la de este año, cuando además de títulos en Roma y Montreal llegó también a la final de Australia y a la de París, donde conquistó por inigualada duodécima vez Roland Garros, opciones no le van a faltar.

Ahora, no obstante, es momento de paladear el absoluto logro que representa el último título neoyorquino tras los de 2010, 2013 y 2017, el año en que, como en esta ocasión, no se cruzó a ningún jugador del top 20 en su camino hasta la final de Flushing Meadows. Y es que pese a la ruta favorable, el rival que le esperaba en la Arthur Ashe en la vigesimoséptima lucha definitiva por un grande, era el peor que podía encontrar. Y no cabe duda de que lo fue, forzándole a un duelo a cinco sets de casi cinco horas que se vivió como un choque intergeneracional de dos placas tectónicas y fue un auténtico terremoto que hizo temblar y vibrar.

Medvedev, que debutaba a los 23 años en estas lides, ha ganado más partidos este año que nadie (50). Su verano casi perfecto en pista dura incluía solo dos derrotas en 22 partidos y finales en Washington, Montreal (donde cayó en su primer encuentro con Nadal 6-3 y 6-0 en un partido muy diferente de solo 70 minutos) y Cincinnati, donde ganó. E intentando convertirse en el primer ganador de un grande nacido en la década de los 90 luchó hasta el extremo.

En el primer set, se presentó como ese frontón del que hablan a menudo sus rivales y, confirmó ser el jugador que la víspera había definido Carlos Moyà: una pared, ganador, con mano y buen movimiento pese a lo alto que es (1,98). Dictó en parte las reglas del juego. Forzó un juego demasiado táctico. Y como declaraba Moyà a las cámaras, hasta hizo que pareciera que Nadal estaba olvidando de hacer lo que hace mejor.

Resistencia rusa

Incluso así, el campeón se apuntó el parcial. Empezó a dominar y se llevó el segundo. Y cuando el tercero parecía perfectamente enfilado, reapareció la resistencia de ese joven gigante que este lunes será 4 del mundo. Los rallies se hicieron cada vez más frecuentes e intensos, el público reconoció volcado con el moscovita su esfuerzo titánico y logró forzar el cuarto set. También el quinto. El estadio por momentos pareció venirse abajo. Y casi lo hace cuando finalmente, tras haber desaprovechado dos bolas de partido, en la tercera escribió el punto final.

El sufrido triunfo coloca ahora a Nadal en la lucha por el número 1 mundial a solo 640 puntos de Novak Djokovic. Llega cuando su cuerpo, al menos en Nueva York, no ha dado ninguna señal problemática. Y hace pensar que el fin de una era que él mismo sabe cercano se sienta un poco más lejos. Hemos estado aquí 15 años, decía el viernes tras ganar ante otro joven de 23 años, Matteo Berrettini. En algún momento, antes de que después, esta era va a acabar. Está llegando al final. Yo tengo 33. Novak, 32. Roger tiene 38 y Andy también 32. El reloj no se detiene. Es parte del ciclo de la vida. Es algo que no me preocupa porque en tenis siempre va a haber grandes campeones.

De momento, no obstante, no hay relevo. Nadal y Djokovic y se han repartido los cuatro grandes de este año. Y el ciclo de la vida parece diferente cuando se habla del de Mallorca. En Nueva York ha vuelto a demostrarlo.