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FÚTBOL

Quique Sánchez Flores, el acróbata del fútbol moderno

El nuevo técnico del RCD Espanyol acumula ocho equipos en 11 temporadas con resultados favorables

 

Quique Sánchez Flores, durante una etapa como entrenador - AFP / JACK TAYLOR

CHRISTIAN MARTÍNEZ
09/06/2016

Su sueño era ser periodista deportivo. Escuchando la radio cada noche desde los ocho años, a los 15 su obsesión por conocer todos los deportes le llevó al absoluto convencimiento de que debía dedicarse al mundo de la comunicación. En su camino por cumplir ese deseo, a Quique Sánchez Flores (Madrid, 1965) se le cruzó un desafío que nunca había llegado a imaginar; ser futbolista y entrenador profesional.

15 veces internacional conEspaña, 10 temporadas en elValencia, dos en el Real Madrid y una última etapa enZaragoza, le sirvieron como futbolista para vislumbrar que su verdadera pasión estaba en los banquillos. Metódico, un perfeccionista empedernido y un técnico atrevido que nunca rehúsa un desafío, son algunas de las características con las que se conoce al nuevo entrenador del RCD Espanyol, que llega para liderar el mayor desafío de la entidad blanquiazul en la última década.

Con un bagaje de ocho equipos en 11 temporadas, el acróbata del fútbol moderno se ha caracterizado por ser un motivador nato que logra formar equipos compactos, aguerridos y que consiguen una identificación con los aficionados, algo que en Cornellá-El Pratañoran desde tiempos inmemoriales. “Entreno con la idea de dar a nuestros aficionados algo que les emocione, que sea especial”, asegura.

TÉCNICO INSACIABLE


Hijo de Isidro Sánchez, exfutbolista del Real Madrid en la década de los 60, y de la popular cantante Carmen Flores, hermana de Lola ‘la Faraona’, su vida siempre se vio envuelta por cámaras y la prensa del corazón, un hecho que no le impide dar a la situación su particular toque de humor. “En mi familia todos saben hacer de casi todo en el mundo del arte. Yo digamos que bailo algo, toco las palmas y mi madre dice que no canto mal”.

Tras formarse como técnico en las categorías inferiores del Real Madrid, Sánchez Flores debutó en Primera de la mano delGetafe en el año 2005. Con un equipo recién ascendido, al que logró salvar de forma holgada, su etapa en el Coliseum Alfonso Pérez es algo que siempre ha llevado consigo. “Había que ir, lo tenía clarísimo. Me sentía con fuerzas para volar. Un técnico joven si está confiado en lo que hace, debe firmar, ir y luego analizar. Al final, todo el camino tiene que ver con esa mirada que tuve en mis primeros años”.

Su gran temporada con el‘Geta’, al cual regresó en 2015 y tan solo duró dos meses por desavenencias con la directiva, le permitió aterrizar en Valencia, el “club de su vida”, en un sueño que pronto acabó convirtiéndose en una pesadilla. Sustituyendo a Claudio Rainieri, la presión intrínseca que conlleva el banquillo de Mestalla acabó por ser una losa demasiado pesada, en un técnico que nunca ha ocultado que ese fue uno de los golpes más duros de su carrera. “Como jugador fui el futbolista mimado de Mestalla. Como técnico, de repente, salir de un club cuando cumples los objetivos y te sientes totalmente tan involucrado es duro. No quise pensarlo, ni permití que la conciencia me ganara e hiciese que pensara que en el fútbol todo era igual”.

UN EXMADRIDISTA EN EL CALDERÓN


Tras ganar un Copa de la Liga con el Benfica en 2008, Sánchez Flores acordó una salida amistosa del club lisboeta en una nueva muestra de su carácter, aquel que le ha impedido mantenerse en el banquillo cuando las condiciones no han sido de su agrado. En su regreso a España, tocó la gloria. Olvidado por muchos, un hecho que el propio Quique asume con naturalidad, el resurgir actual del Atlético del ‘Cholo’ Simeone no se entendería sin su figura. En 2009, logró proclamarse campeón de la UEFA en el primer título europeo tras 48 años de sequía rojiblanca, con la posterior rúbrica de la Supercopa de Europa ganada ante el Inter. Tras su paso por elVicente Calderón, Quique logró un hecho inédito; ser querido tanto por la afición madridista como la rojiblanca, de las que guarda un grato recuerdo. “Al tener pasado madridista como jugador era difícil mi llegada al banquillo del Atlético. Fue un arrebato de locura. Tras ello, al llegar a la final de la UEFA, estaba convencido de que lograría el título. Estaba prácticamente convencido, y eso que un técnico nunca puede estar absolutamente convencido, pero lo estaba”.

Fiel a su tradición, Sánchez Flores volvió a dejarlo todo y emprendió en 2010 un nuevo viaje. Cumpliendo tres décadas en la élite del fútbol, el madrileño se marchó a losEmiratos Árabes, su penúltimo destino antes de su salto a laPremier de la mano del Watford, al que logró salvar con cierta holgura y lo clasificó para unas históricas semifinales de la FA Cup.

Superando dificultades, aceptando nuevos desafíos y cumpliendo con el perfil de técnico con carácter y una impronta reconocible que buscaba el club, Sánchez Flores llega al Espanyol de Chen como un trapecista de los banquillos que quiere mantenerse en una cuerda de la que hasta ahora nunca ha caído.