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Raúl Bravo, la cara B del Madrid de los galácticos

El exfutbolista está acusado de ser el cabecilla de una red de amaños de partidos

 

Raúl Bravo. -

ALEJANDRO GARCÍA
28/05/2019

Si los Zidane, Figo, Beckham o Ronaldo son los símbolos de una época del Madrid, la de los galácticos, a la que recurre con frecuencia el presidente blanco, Florentino Pérez; uno de los líderes de la cara B de aquella plantilla era Raúl Bravo, un lateral izquierdo cumplidor, más destacado por su físico que por su técnica, que llegó a hacer carrera en un Madrid en el que pocas inversiones iban destinadas a los jugadores que se situaban por detrás de Makelele en el campo.

En el Madrid jugó seis temporadas, solo una con verdadero protagonismo, la 2003-04, en la que jugó más de 50 partidos; ganó dos Ligas y una Liga de Campeones, aunque no llegó a entrar en la convocatoria de la final, en Glasgow ante el Bayer Leverkusen, bajo las órdenes de Vicente del Bosque.

Valenciano, de Gandía, Raúl Bravo fue uno de esos internacionales que lo son por inercia, por jugar con más o menos regularidad en uno de los clubes grandes de La Liga y por la falta de competencia en el puesto, aunque su rendimiento nunca fuera sobresaliente. Jugó la Eurocopa de 2004 en Portugal, con Iñaki Sáez como seleccionador, y terminó como uno de los damnificados del fracaso que cosechó aquella generación.

Después de salir del Madrid, primero un año cedido al Leeds United, se marchó después ya en propiedad a Olympiakos, donde encontró la regularidad y la jerarquía que nunca tuvo en el Madrid, al menos durante dos años. Luego jugó en el Numancia, el Rayo Vallecano y el Córdoba, previo paso por Bélgica, antes de terminar su carrera de nuevo en Grecia, en el año 2016.

En el año 2004, Bravo ya tuvo un escarceo con la justicia, cuando tuvo que acudir a una comisaría valenciana tras comprar un coche de alta gama que, previamente, había sido robado, aunque el asunto no fue a más para el futbolista.