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BALONCESTO. LEB ORO

Remontada con disgusto

El Cáceres levanta 17 puntos de diferencia ante el Ourense, pero no acierta en la recta final y pierde (68-69)

Javier Ortiz
03/11/2019

 

Lo peor no es perder, sino la cara que se te queda. La cara de haber empezado de pena, dinamitando el ‘efecto Breogán’, y a continuación levantar el partido admirablemente hasta casi rozar la victoria con los dedos. Y, cuando ya hueles la cuarta, tirarlo por la borda en un final mal gestionado por jugadores y entrenador. Es el resumen de la derrota del Cáceres Patrimonio de la Humanidad ante el Ourense (68-69) dentro de una mañana rica en matices, pero con un epílogo doloroso para la ‘semana gallega’ de los locales.

Viajemos a los dos últimos minutos. Una dudosísima falta antideportiva es transformada por Niko Rakocevic en cuatro puntos. Con 66-62 a 2:12, ya solo puedes perder. Y el Cáceres lo consiguió. Primero encajó un fantástico triple de Edu Martínez (66-65 a 1:52), respondida por una canasta de dos de Ricardo Úriz que bien podían haber concebido en la churrería Ruiz (68-65 a 1:27). Alfredo Ott enganchó una suspensión bastante cómoda (68-67 a 1:11), antesala de los dos tiros libres errados por Jordy Kuiper a 52 segundos. Aun así, se recuperó el balón, pero Rakocevic falló un triple libre de marcaje y dio la última bola a Ourense.

Ocurrió entonces lo más absurdo: faltaban apenas 10 segundos y, sin haber llegado aún al bonus, nadie en la pista acertó a hacer una falta que hubiese permitido parar el partido –no había bonus aún– y colocar la defensa. Para colmo, un despiste permitió a Darko Balaban anotar sin oposición la canasta de la victoria a 1.4 segundos. Y nadie pidió tiempo muerto, lo que hubiese permitido sacar al menos en pista ajena y no depender de un triple lejanísimo de Luis Parejo que, por supuesto, no entró ante la desazón general. Qué ocasión perdida, chicos.

Sí, porque el Cáceres hasta llegó a merecer el triunfo por momentos, con muchos minutos de baloncesto maravilloso que le permitieron levantar los 17 puntos de desventaja que llegó a acumular en una terrible primera parte. El rato de Mister Hyde fue para hacérselo mirar: muy poca fluidez ofensiva y muchos problemas a la hora de defender al ‘5’ rival. Si es tan bueno en ataque como Balaban y el rival está acertado desde lejos además, aquello se convierte en un agujero negrísimo (10-19, final del primer cuarto).

El ‘equipo B’ tampoco arregló la situación, tocándose fondo con un 12-29 (min. 15). Pero, justo cuando el partido iba para masacre, algo ocurrió y el doctor Jeckyll empezó a asomar por fin la cabeza. Con un espíritu admirable, encabezado por Kuiper, el Cáceres logró minimizar daños al descanso (27-34). Una bendición visto lo que había sucedido durante la mayor parte de la primera mitad.

El espíritu de Lugo

De vuelta de vestuarios, el encuentro pareció encallado entre que el Ourense no volvía a escaparse y que el Cáceres no terminaba de acercarse. Por fin se abrió el grifo de los triples verdinegros (José Manuel Rayo, el aficionado que salió a un concurso en el intermedio, encestó más que todos los locales juntos hasta entonces: cero). Pero, más allá de que el acierto exterior aparecía por fin, lo que desatascó la situación y metió definitivamente a los extremeños en el encuentro fue la tremenda intensidad que transmitieron a sus compañeros dos secundarios como Aitor Zubizarreta y Sylvester Berg. Qué demostración de ambos y qué contagio para primero ponerse a tiro de piedra al final del tercer cuarto (49-53) y después prolongar ese impulso, el mismo que el permitió ganar en Lugo el pasado martes, para situarse por delante por primera vez (58-55 a 6:22). Jugando así es muy fácil soñar.

El viento estaba a favor porque el público ejercía realmente como sexto jugador y el Ourense ya no estaba cómodo. Ni podía meter balones dentro tan fáciles a Balaban ni desde fuera tenía el mismo acierto. Pero no se rindió cuando más invitado podía hacerlo y, como la temporada pasada en un dramático choque de la recta final, se rehizo en el momento justo.

Ocurrió lo que ocurrió y, en fin, aparte de la frustración por verse tan cerca y no lograrlo, tampoco es que pase nada. Ourense apunta a equipo de ‘playoff’ y al Cáceres le van saliendo las cuentas para la permanencia, que es lo que importa. Pero qué bien hubiese sabido tomar un par de decisiones mejores en el desenlace. Otra cara se te quedaba seguro. 

Ficha:

Cáceres Patrimonio de la Humanidad: Ricardo Úriz (9), Ferrán Ventura (0), Nikola Rakocevic (10), Jordy Kuiper (11), Arkeem Joseph (15) -cinco inicial- Milan Nikolic (2), Aitor Zubizarreta (11), Sylvester Brerg (2), Luis Parejo (4), Jorge Bilbao (4).

Club Ourense Baloncesto: Óscar Alvarado (3), Alfredo Ott (11), Edu Martínez (12), Kevin Van Wijk (7), Darko Balaban (19) -cinco inicial- Connor Wood (9), Pol Figueras (6), Tshani Tshikaya (0), Andrezj Pluta (0), Manuel Vázquez (0).

Marcador por cuartos: 10-19, 27-34 (descanso), 49-53 y 68-69 (final).

Árbitros: Munar, Zamora y Martínez. Sin eliminados.

Pabellón: Ciudad de Cáceres.

Espectadores: 1.200.

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