+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario La Crónica de Badajoz:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 

FÚTBOL

El toque croata de distinción

Luka Modric vuelve a convertirse con Zidane en la gran referencia para la creación de juego en el equipo blanco

 

Luka Modric se va de Nacho Cases durante el partido contra el Sporting del sábado pasado en el Bernabéu. - AFP / JAVIER SORIANO

CARLOS F. MARCOTE
30/11/2016

Fue un día antes del último clásico, el pasado 2 de abril. Deco, aquel centrocampista clave del Barça de Frank Rijkaard que ganó dos Ligas y una Champions, dijo lo que tantos barcelonistas pensaban desde hacía mucho tiempo, que Luka Modric era el único jugador del Madrid que podría tener sitio en el Barça.


Lo llegó a pensar hasta Pep Guardiola antes de que el croata recalara en el equipo blanco en el verano del 2012. Fue dos años antes, cuando el de Santpedor lo tuvo en el plan B por si fallaba la llegada de Cesc Fábregas. Modric incluso se dejó fotografiar con una camiseta azulgrana en las manos en la que aparecía el el dorsal 14. No le caía nada mal aquello del 'Cruyff de los Balcanes', como le llamaban en su tierra desde los tiempos en que su carrera despegaba en el Dinamo Zagreb.

IMPRESCINDIBLE Y MEJORABLE

Era algo más que parecido físico lo sus compatriotas veían en el menudo centrocampista organizador, que se miraba en el espejo del 'Flaco', sin desdeñar a Zinedine Zidane, con quien también se ha convertido en referencia del equipo blanco. Lo mismo que con José Mourinho y Carlo Ancelotti.
 
No tanto con Rafa Benítez, pese que a que al técnico madrileño, antes de despeñarse, también se le oyó decir que que si tuviera que escoger a un futbolista imprescindible el primero de su lista seríaModric. Imprescindible pero incompleto y mejorable en muchos aspectos, como todos para el ahora entrenador del Newcastle en la Segunda inglesa. Por eso intentó acabar con su costumbre de controlar la pelota y conducirla con el exterior del pie derecho. Sin éxito, naturalmente, y entre la incomodidad del croata y la mofa del resto de sus compañeros, que no dejaban pasar la oportunidad de recordar entre sus allegados que el 'cerebro', como se referían al técnico, nunca llegó a controlar un balón en Primera como jugador.

UN PAR DE DETALLES

Zidane tuvo mucho más tacto. «Las cosas que hace con el exterior me impresionan», dijo el técnico francés en vísperas del partido de la temporada pasada contra el Espanyol, una semana más tarde de que se saliera frente al Betis. El mismo día en que recalcó que «Luka aporta muchísimo al equipo, es un jugador de muchísima calidad y lo que intento es no agobiarle con muchas órdenes. Sabe qué hacer con la pelota y sabe qué tiene que hacer en el campo. Lo único que hablo con él antes de los partidos son un par de detalles defensivos, dos o tres cositas...».

Contra el Barça serán algunas cositas más, aunque más o menos engrasadas, puesto que el lleva jugando por delante de la defensa, como mediocentro, desde la lesión de Kroos, que se sumó a la de Casemiro. Si el brasileño regresara al equipo, Luka volvería a desempeñar el rol que más le gusta, el de ofrecerse a todos para dar salida, moverse entre líneas, jugar en corto o en largo según convenga, abrir a banda o filtrar pases interiores y descolgarse hasta el área rival para sorprender. Con todo eso que llevó a Deco a decir que ficharía a Modric «porque su manera de jugar va perfectamente con el estilo el Barça».