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ESTRENO

Crítica de 'Su último deseo': el desafío de adaptar a Didion

El thriller con Anne Hathaway y Ben Stiller simplifica a la vez que complica su referente literario

 

Un fotograma de ’Su último deseo’. -

JUAN MANUEL FREIRE
21/02/2020

Su último deseo ★★
Dirección: Dee Rees

Reparto: Anne Hathaway, Ben Affleck, Rosie Perez, Willem Dafoe

Países: Estados Unidos

Duración: 115 minutos

Año: 2020

Género: Thriller dramático

Estreno: 21 de febrero del 2020 (exclusivo en Netflix)

'Su último deseo', la novela de Joan Didion de 1996, podía ser un thriller, pero no dejaba ser una obra de su autora; en ella era tan importante la trama como la exploración y sublimación del lenguaje, que Didion usaba para reflejar el proceso de desintegración psicológica de su heroína. Llevarla a la pantalla era un desafío complicado, por no decir un tanto innecesario.

La directora Dee Rees ('Pariah', 'Mudbound') se lió la manta a la cabeza, quizá atraída por la idea de recuperar el espíritu y el estilo de los thrillers políticos de los 70. Al parecer, también tenía motivos personales: sabía reconocer aspectos de la difícil relación entre Elena McMahon (Anne Hathaway), periodista que investiga los negocios turbios del gobierno estadounidense en los primeros días del Irán-Contra, y su moribundo padre Dick (Willem Dafoe), cuyo último deseo, ese del que habla el título, es que Elena le ayude a cerrar su último acuerdo de contrabando de armas. Las fuertes convicciones de Elena empiezan a desplomarse; casi acaban de hacerlo cuando se aproxima más de la cuenta a un diplomático turbio (Ben Affleck).

Con ayuda de Marco Villalobos, Dee ha escrito una adaptación que no hará felices a los ultraístas de Didion, que son pequeña legión. El primer capítulo prácticamente se recita en off, pero a continuación, los desvíos son importantes. Todo es más prosaico que en el libro. Se añaden detalles históricos y se da voz y voto a George Shultz (Julian Gamble), el que fuera secretario de Estado de Reagan de 1982 a 1989. Si en el libro era un constante fluir entre pasado y presente, aquí el relato es más lineal pero, de algún modo, también más confuso.

Para colmo de males, el arranque promete un trabajo de cámara imaginativo y visceral que, después, no acaba de reaparecer. Esta historia y este personaje merecían decisiones formales más agresivas. Ojalá en su siguiente proyecto, la ópera de ciencia ficción 'The kyd's exquisite follies', con música de Santigold, Rees se la juegue más en ese aspecto.