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DISTINTAS FASES

La desescalada en los museos olvida a los que necesitan tocar

En la reapertura de los museos se vetan las audioguías individuales y dispositivos táctiles Ello supone frustrar algunas visitas y crear una barrera más para las personas con discapacidad

 

Dos discapacitados visuales pasean por un centro comercial, -

ÁNGELES VÁZQUEZ
29/05/2020

Los espacios culturales y museos abren sus puertas o se van preparando para hacerlo de forma inminente. Lo hacen con una serie de normas nuevas con las que se pretende evitar cualquier rebrote de la pandemia. Y eso incluye los elementos expuestos diseñados para un uso táctil por el visitante, los folletos y hojas de sala o las audioguías. El problema es que alguno de esos elementos, como estas últimas, suponen una gran ayuda para las personas con discapacidad.

El Boletión Oficial del Estado (BOE) con el que se van detallando las normas de cumplimiento en cada fase precisa en la dos que los responsables de salas de exhibición evitarán las aglomeraciones, esquivando la inauguración de exposiciones, y no funcionará el guardarropa o la consigna. Además, "el uso de los elementos expuestos diseñados para un uso táctil por el visitante estará inhabilitado. Tampoco estarán disponibles para los visitantes las audioguías, folletos u otro material análogo". Ni una palabra más, en función de las diferentes características de un producto u otro, ni una referencia a las personas con discapacidad para las que el veto de estos dispositivos puede suponer una barrera de comunicación.

Doble barrera

La periodista y defensora de la plena integración de las personas con discapacidad Vicky Bendito explica que la accesibilidad es un derecho recogido por la ONU y el término no se refiere únicamente a la eliminación de barreras arquitectónicas para personas con discapacidad física, también engloba a los que la tienen de audición, visual o cognitiva.

"Las personas con discapacidad nos enfrentamos a una doble barrera: la sanitaria y la de la comunicación. Cuando no se puede usar algún producto al que normalmente acudimos, se baja la barrera de la comunicación", señala antes de añadir que, "al tomarse medidas contra el covid-19, las personas con discapacidad quedaron fuera, porque no se pensó en ellas".

Para que volver a hacerlo habrá que esperar al fin de la desescalada y a la nueva normalidad. El Ministerio de Cultura ha señalado a este diario que, aunque no existe un protocolo específico para personas con discapacidad, "los elementos tácticos y audioguías volverán con el fin de la fase 3", es decir, que se podrán utilizar de nuevo durante esa nueva forma de vida a la que nos tendremos que acostumbrar.

Desinfección

Las empresas especializadas en audioguías o signoguías para personas con problemas auditivos tratan de adelantarse al protocolo de desinfección que pueda fijar el Ministerio de Sanidad para neutralizar cualquier riesgo de contagio. David Noguerales, director de Flexiguía Audioguías, detalla un sistema de doble higienización del dispositivo con "el producto homologado que establezca el ministerio y toallitas desechables" al entregarla al usuario y al ser devuelta en un buzón previsto para ello.

Las audioguías son más sencillas de desinfectar que ascensores o pasamanos, porque durante la visita solo las utiliza una persona. Noguerales recuerda que son necesarias para personas con discapacidad e imprescindibles para algunas visitas, como la nocturna para la Catedral de Córdoba, un aliciente para la reactivación del turismo de la ciudad.

Hasta el 45%

"Antes de la pandemia habíamos avanzado en que la cultura fuera accesible para personas con discapacidad. Vamos a desandar lo andado", advierte Mercè Luz Arqué, responsable de Cultura y Ocio de Accesibilidad Universal e Innovación de la Fundación Once.

Para ella, dispositivos como las audioguías, previstos para personas con discapacidad cognitiva, pueden ser utilizadas por entre el 40% y el 45% de la población, aunque sean un 10% las personas con discapacidad. Lo justifica en que también pueden servir para niños, personas con una menor formación cultural o mayores que han perdido comprensión lectora, según el contenido que se le introduzca.

Otros museos como los de ciencias o el triflológico de la Once, donde justo la gracia es tocarlo todo, tendrán que esperar algo más para abrir. La coordinadora de este último, María José Sánchez Lorenzo, le resta importancia y destaca el valor de poder hacerlo "sobre seguro y en buenas condiciones".