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ENTREVISTA

Michel Noher: "Marcos, mi personaje, tiene mucho jugo que beber"

El actor argentino, el gran descubrimiento de la serie de Movistar+ 'La unidad', habla de su papel y de cómo le ha afectado el confinamiento en su país

 

El actor argentino Michel Noher. - GABRIEL MACHADO

INÉS ÁLVAREZ
30/05/2020

Michel Noher (Buenos Aires, 1983 ) desciende de una familia de actores y es conocido en su país, pero en España solo había hecho un filme. Interpretar a Marcos en La unidad supuso rechazar un proyecto allí y separarse de su familia. Pero está muy satisfecho de la decisión tomada. La serie ha sido un éxito y él, el gran descubrimiento. Lo cuenta a EL PERIÓDICO desde su casa en Buenos Aires. Confinado. Y resignado. "Tiene sentido. Es lo que hay que hacer", dice.

Ha vivido el estreno de su primera serie española en su casa.

A mí esto me pilló en medio de un rodaje de una película, que no sabemos cuándo lo vamos a retomar y de qué modo. Porque era una comedia romántica y había besos. Habrá que filmar con certificado médico (ríe). Y la sensación del estreno de La unidad es ambiguo, porque es de una alegría enorme que sea el más visto de la historia de Movistar+, y la devolución que estamos teniendo del público. Pero nos falta eso que nos gusta tanto de juntarnos y celebrarlo. Yo me vine a Buenos Aire en agosto y me falta ese abrazo. En algún momento se hará.

¿Sabe el porqué de ese éxito?

Imagino que tiene que ver con que la gente está encerrada (ríe) No, yo nunca había visto algo tan bien cerrado, tan internacional, puede verse en cualquier lado... Tan bien combinadas las historias personales de los personajes con las misiones que tienen que cumplir. Dani de la Orden y Beto Marini han hecho un trabajo de relojería en el guion. Todo es increíble. Y es bueno cómo nos abrimos a ver la parte de los terroristas con muy poco prejuicio. Se puede pensar por qué hacen lo que hacen.

Eso es muy interesante.

Esta serie es muy sincera y permite lecturas diferentes. No tiene un solo mensaje o es una publicidad de la policía. Y yo como espectador lo agradezco. Yo empecé verla y enseguida me olvidé que trabajaba en ella. Me la vi entera disfrutándola. Y eso es difícil, porque el actor tiene su ego y sus miedos y se queda mirando a través de una mirilla exactamente qué movimiento hizo y qué palabra dijo. Olvidarse de eso y meterse en ella habla muy bien de la serie.

¿Tenía ganas de trabajar aquí?

Cuando vine a estrenar El desentiero hacían el casting de La unidad y me presenté. Y me llamaron para hacer de Marcos justo cuando estaba en negociaciones avanzadas en un proyecto sobre un cantautor muy querido de acá, que se iba a filmar en Buenos Aires y Colombia. Y tenía que tomar una decisión. Pero cuando leí el guion, no hubo dudas. Porque se veía un personaje de esos que te permite tocar muchas notas.

Hábleme de Marcos.

Es un personaje con esa cuestión tan férrea con lo laboral y esa cosa tan hermosa con su familia. Y eso que le está pasando le está destruyendo la ilusión de toda su vida. Y luego está la historia de su padre en la lucha terrorista. Tiene mucho jugo que beber. Además, en Argentina consumimos muchas series españolas y uno quiere trabajar aquí.

Pero eso le alejaba de su casa.Sí. Implicaba estar durante cinco meses lejos de mi hijo, que en ese momento tenía 2 años y medio. Fue una decisión fuerte. Pero eso de poner la vocación y el deber por delante de la afectividad y la familia me hermanaba a Marcos y lo pude aprovechar.

Marcos vive a la vez varios conflictos: el terrorista y su separación.

Es interesante ver cómo eso se le va a mezclando y está en un momento emocional más frágil que otros. Él intenta desesperadamente separar esos dos lugares y que salga bien, pporque de él depende de que no mueran civiles ni compañeros. El camino de Marcos habla de eso: de cómo hacerlo mejor pese a estar en su peor momento.

En el guion Marcos era un policía español.

En el guion era españolísimo. Y el ser yo argentino llevó a la reescritura del guion. Lo de que el padre de Marcos participó en la lucha anti-ETA, yo escapando a Argentina... fue a partir de que me habían elegido. Pero me sirvió para consrtuir el personaje, porque le dio un trasfondo muy bueno.

Ha tenido que domar su acento.

Sí. Mi logro es que el espectador no tenga que pensar en él, que no esté por delante del personaje. Aunque hemos metido alguna palabrota en argentino. Estoy satisfecho.

Ha contado con un ayudante de lujo.

Sí. Leo Sbaraglia, al que conocí cuando hizo de mi padre en El desentierro y nos tenemos mucho cariño. Le llamé, nos juntamos. Me dio películas para ver, cosas que había hecho y me pasó su trabalenguas. Fue muy generoso y me dio mucha confianza.

¿Es usted en su país un Chino Darín?

Mi papá es actor, aunque no es Ricardo Darín (ríe), el actor más internacional argentino. Sí que vengo de familia de actores y lo he mamado. Pero me crié al sur, en Bariloche, alejado de mi padre, tras la separación.

¿Qué más se ha perdido por culpa del confinamiento?

Estaba por hacer más representaciones de El hijo eterno, un monólogo muy hermoso con el que he estado nominado a varios premios. Es una historia muy bella de un padre e hijo que me gustaría llevar a España, porque es fácil viajar con ella, ya que soy yo solo, dos sillas y unas luces. Cuando se pueda volver a las tablas...