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entrevista

Las raíces de África y del flamenco se abrazan en Extremadura

 

Jesús Ortega. - MARIBEL RANGEL

Mª Isabel Rodríguez Palop
14/11/2020

Que se haga la luz mientras oscurece solo está en las manos de los buenos artistas. Sean de la disciplina que sean; por eso se encuentran, se identifican y, para suerte de los amantes de la cultura, aúnan inquietudes. Es lo que ha ocurrido con 199 Danza Rodante. Un número, que surge de esos 200 espectadores que se autorizaron por ley en estos tiempos de pandemia, y un rodante por esa necesidad de bailar más allá de una pantalla en streaming. Eso, unido a la curiosidad, ha logrado crear algo inédito en nuestra región: «Esta es la primera compañía en Extremadura que une las disciplinas de la danza africana, la danza contemporánea y el flamenco, y lo hace con música en directo», asegura Cristina Rosa, una de sus integrantes. Un explosión artística, que iba a presentarse el próximo 19 de noviembre en el Teatro López de Ayala de Badajoz, pero que ha tenido que aplazarse, y lo iba a hacer con el ánimo de conseguir todos esos lenguajes en la obra #queoscurezca (léase en extremeño, con la h aspirada de hashtag).

Liberación, transformación, añoranza, búsqueda de identidad, miedo a la incertidumbre. Todo ello acompañado por un elenco de músicos que nos llevan desde las raíces de la música flamenca hasta lo más profundo de la música africana. O que es lo mismo: Cristina Rosa, Jesús Ortega, Juan Carlos Guajardo y María Lama en la perfecta armonía de elementos musicales, en principio, totalmente divergentes.

#que oscurezca, para que así se haga la luz, por fin, sobre el escenario. Pasen y lean.

-¿Cómo encontrasteis el nexo de unión entre el contemporáneo, el flamenco y el africano?
-María Lama: Considero que nuestro nexo de unión es el movimiento y nuestro amor por la danza. La danza es un lenguaje universal, aunque existan diferentes estilos, géneros, técnicas… la expresión, a través del movimiento, nos hace más humanos y más verdaderos. Más de carne, piel, hueso y corazón.
-Cristina Rosa: Jesús y yo habíamos trabajado antes juntos y en ese proceso anterior, vimos cómo la danza africana y el flamenco tenían muchas cosas en común. En un principio la encontramos a través de las músicas, de los ritmos, y poco a poco vimos como dos danzas de raíz, que a primera vista son tan diferentes, guardan mucha relación. En este nuevo proyecto aparece la danza contemporánea. En realidad, el trabajo que realizamos tanto de danza africana como de flamenco es muy actual, muy contemporáneo, con lo que la unión de estas disciplinas ha surgido de una forma muy natural y orgánica.
-Juan Carlos Guajardo: En mi caso, mi nexo de unión ha sido la expresión que me da el cante flamenco. Los años de experiencia trabajando junto a Jesús [Ortega] he logrado entender el cante, cogerlo y expresarlo a través de mi movimiento. Toda una experiencia de riesgo, de disfrute e improvisación, con los tercios de la letra.
-Jesús Ortega: El flamenco es orgánico, es raíz, es temple, es pulso, es tenacidad…, es un pálpito de emociones artísticas que empatizan con cualquier otra expresión que contenga la misma cantidad de verdad, que es mucha, como la que aguarda el flamenco.

-¿Qué os ha aportado, a cada uno en vuestro campo creativo, l a unión de toda estas disciplinas?
-M.L: De manera personal, trabajar junto a estos tres grandes compañeros y artistas me ha enriquecido en todos los aspectos; profesionalmente también porque hemos compartido diferentes formas de entender la música, la coreografía, y nuestra concepción escénica y artística de la danza.
-C.R.: Yo creo que la danza es un lenguaje universal, danza solo hay una. Entonces si partimos de esa premisa, todo lo que le sumes a tu cuerpo, a tu inspiración, siempre va a ser muy enriquecedor. En mi caso, vengo de la danza africana y afro-contemporánea, y si tuviera que pensar en aportaciones concretas, tanto del contemporáneo como del flamenco, pensaría en fuerza, limpieza, precisión, técnica, expresión, sentimiento….
-J.C: El flamenco y el africano es un aporte continuo. No puedo desligarlo.

-Qué ha sido más fácil, ¿idear o crear una compañía de estas características?
-M.L: Siempre la materialización de un proyecto requiere de muchos esfuerzos pero creo que la amplia trayectoria y experiencia de cada uno de nosotros ha contribuido a que sea mucho más fácil todo. También porque todos confiamos plenamente en el trabajo del equipo, y nos hemos escuchado mucho. Entre nosotros, la confianza y la admiración por el trabajo de cada uno ha sido y es una constante.
-C.R.: ¡Idearla ha sido muy fácil… teniendo en cuenta que yo soy una soñadora y se me ocurren muchas cosas! La dificultad se ha podido pronunciar más a nivel de fondos, inversiones… poner en marcha cualquier proyecto con calidad supone mucho esfuerzo a todos los niveles. Justamente la cultura (y los que nos dedicamos a ella) no está pasando por el mejor momento debido a esta crisis sanitaria, entonces todo eso ha influido a la hora de poner en pie nuestro proyecto.
-J.C: Somos unos soñadores escénicos. Luego pasan por un filtro y se llevan a cabo. Crear ya es un proceso maravilloso en el que se disfruta mucho.
-J.O.: Como artista, siempre estoy en ebullición; no dejo de crear, estudiar, plasmar ideas…, nunca dejo de bailar aunque no esté en movimiento. Idear, crear o plasmar forma parte del espectáculo. De ese espectáculo vital que hemos elegido como profesión y devoción.

-Como espectador, ¿a qué conclusión se llega al ver disciplinas tan íntimamente ligadas a la raíz?
-M.L: No creo que como conclusión extraiga una apreciación sobre diferentes disciplinas, sino lo que le ha transmitido nuestra danza, en general y en particular…
-C.R.: Todo lo que está ligado a la raíz llega, te toca, te mueve algo. No solo se transmite fuerza sino también hay algo de profundidad, algo que te hace viajar en el tiempo…
-J.C: El espectador compartirá con nosotros esa liberación hagta que oscurezca. Como artistas, el poder desarrollarnos sobre el escenario, es permitirnos utilizar nuestras alas de creatividad.
-J.O.: Vivirá la experiencia que aporta el compartir disciplinas, que, como bien dices, son pura raíz. Naturaleza, aire, movimiento, agua, tierra..., pura vida, en puras expresiones artísticas que se abrazan, y se intensifican la una con la otra.

-¿Qué es ‘#queoscurezca’?
-M.L: Voluntad y deseo de que la danza no puede ni debe parar. Tenemos que buscar alternativas para que siga desarrollándose y creciendo en medio de estas dificultades.
-C.R.: #queoscurezca son cuatro piezas unidas entre ellas que recogen diferentes emociones.
-J.C: Un momento deseado, un momento de temor. Personalmente, deseaba que llegase, que fuese pasado, que la oscuridad fuese un cerrar y abrir de ojos.
-J.O.: Es otro sueño cumplido, otro deseo hecho realidad, otro esfuerzo de lucha y tesón que mereció la pena. Ojalá a los espectadores le llegue tan adentro como #queoscurezca a nosotros.

-José Gomez “Fefo”, cante; Juan Manuel Moreno, guitarra; Aboubocar Syla, n’goni’, percusión y canto; e Iván Sanjuán, percusión en directo en la obra; ¿qué creéis que ha sido lo más complicado?
-C.R.: La unión musical ha sido increíble. Cuento una anécdota que creo que respondería muy bien a esta pregunta: al empezar el proceso de ensayos, algunos de los músicos no se conocían. Hicimos una residencia de creación en el espacio CRAC (Centro Rural de Arte y Creación) y nos citamos por la tarde para conocernos y reunirnos. Los ensayos empezaban al día siguiente por la mañana a las diez. Una hora después de conocerse, esa misma noche, antes de empezar los ensayos, ya estaban los músicos con los instrumentos fuera de sus fundas, tocando, cantando, creando… por pura diversión, fue una noche mágica. Ahí vimos que no se les iba a poner nada por delante y que el proceso iba a ser fácil. Al día siguiente, aunque nuestra cita fuese a las diez, a las nueve ya estábamos todos preparados para empezar nuestro primer ensayo.

-¿Por qué creéis que este espectáculo merece la pena?
-M.L: Creo que es una oportunidad para disfrutar de danza made in Extremadura. No hay muchas oportunidades de ver creaciones extremeñas de danza que aglutinen diferentes géneros y con música en directo. Además, para ver este espectáculo, no hace falta ser un entendido en la materia: solo querer dejarse impregnar de poesía a través de la danza y la música

-¿Y tras ‘#queoscurezca’?
-M.L: A nivel personal, estoy también inmersa en un proceso de creación propio y también con CEDAM (Centro de Formación y Creación en Danza) que dirijo, que este año hemos iniciado un programa de formación profesional para futuros profesionales.
-C.R.: Entre mis proyectos podría destacar la formación en danza Investigación en el movimiento a través de las danzas del Oeste de África, que creé hace ya siete años e imparto en Madrid; y La Caravana de la Danza, un curso de danza itinerante por Senegal que ofrece a sus participantes conocer el país y estudiar sus danzas. Un proyecto, que a su vez, tiene un carácter benéfico y solidario. Y, ¡cómo no! sigo luchando por mi proyecto de Festival en Extremadura África en Danza. Festival de música y danza africanas que lleva hasta ahora quince ediciones y que después de quince años consecutivos, nos vimos obligadas a suspender en 2020, pero sin duda retomaremos en 2021. Es un festival que acerca a Extremadura profesionales ligados con la música y la danza africana y afro contemporánea de diferentes partes del mundo, a través de sus cursos, espectáculos y conciertos.
-J C: Son tiempos de proyección bastante endebles, pero aun así, hay posibilidades de festivales en el extranjero. Lo más próximo: Cáceres el 13 de diciembre, si la situación lo permite.
-J.O.: Que siga la luz de muchas otras oportunidades; de otros sueños por cumplir. De más #culturasegura y de más apoyo por parte del público. Que la vida, como la danza, no deje nunca de rodar.